10 nov 2014
¿Es sostenible la sostenibilidad?
23 abr 2013
¿Calentamiento global?
10 ago 2010
La destrucción de la Costa del Sol
A partir de los años cincuenta del siglo XX comenzó la sistemática devastación de la franja costera en aras del turismo. La nueva actividad prometía convertir a la zona en Jauja, por lo que el capitalismo más salvaje se adueño de la situación. La construcción, prácticamente sin freno, lo invadió todo: pequeñas llanuras costeras, deltas y cauces de los ríos, cornisas y laderas de las sierras que asoman al mar, hasta las mismas playas, hundiendo los cimientos en sus arenas. Hoteles, puertos deportivos, urbanizaciones de chalets, bloques de apartamentos y la más reciente perversión de los adosados y los campos de golf. Todo tan caótico que después de muchas décadas de boom turístico la abarrotadísima carretera de la costa aún no se había convertido en autovía, y a nadie se le ocurrió trazar una línea ferroviaria que uniera todos los puntos de la costa. Las infraestructuras son altamente deficientes, pero lo peor, lo dramático, es que la costa ha desaparecido bajo millones de toneladas de cemento y las playas originales tienen dificultades para mantenerse porque la construcción de puertos deportivos, espigones y otros elementos, han cambiado el perfil costero y las corrientes, por lo que necesitan aportes de arena anuales en cantidad creciente. Nadie que conociera la región antes de la debacle sería capaz de reconocerla hoy. Pero no es la añoranza, sino la fealdad de la zona de explotación más antigua (Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola e incluso Marbella) lo que invita a las lágrimas.
La costa oriental se vio menos afectada por el turismo o lo ha sido más tardíamente, así que los efectos son menos negativos; para compensar, en Almería se descubrió otro El Dorado, la nueva agricultura, que ha convertido a una de las provincias más pobres de España en una de las más prósperas, aunque a cambio de cubrirse de un mar de plásticos y de arruinar sus acuíferos esquilmados o salinizados por la sobrexplotación.
En conjunto un paraíso climático y paisajístico, convertido en un infierno de cemento y plástico de fealdad infinita, pero que, sin embargo, sigue atrayendo turistas que parecen disfrutar del clima y de los oasis kitsch de los hoteles y urbanizaciones. ¿Cómo revertir la situación? La verdad es que hay pocas esperanzas. Pueden arreglarse cosas, algo se está haciendo, pero una solución integral es, a estas alturas, imposible. Una catástrofe lenta, camuflada tras la máscara del progreso, que ha empobrecido la prometedora variedad económica de la región y que ha convertido en artificial un bello paisaje original; más grave, mucho más grave que los incendios que asfixian Moscú o los millones de barriles vertidos en el Golfo.
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Ver el informe de Green Peace Destrucción a toda costa, recientemente publicado (julio, 2010).
1 Costa del Sol es una marca comercial que se ha convertido en denominación geográfica a causa de su éxito.
21 may 2009
Un equilibrio frágil
Vivimos en un planeta al que una portentosa serie de casualidades ha convertido en un solar apto para la vida e incluso para que nuestra especie se sienta cómoda, pero esa situación es inestable y parece frágil. En el sistema solar sólo una estrecha franja, en la que se halla la Tierra (ecósfera) reúne condiciones. Permanecer en esa zona es una condición primaria, pero no la única: hace tiempo que sabemos que el clima ha oscilado en la tierra de tal modo que se ha situado en varias ocasiones al límite de lo tolerable para la vida hasta el punto de producirse varias extinciones masivas de especies, en algún caso hasta del 95% (en el Pérmico, cuando se formó un solo continente, Pangea, mucho antes de extinguirse los dinosaurios en el Cretácico quizá por el efecto invernadero que produjo la caída de un meteorito); las oscilaciones térmicas se han hecho más frecuentes en los últimos tiempos (último millón de años), produciendo una alternancia de períodos fríos (c.10ºC) y cálidos (c.15ºC). A la especie humana le ha tocado vivir este tiempo precisamente, entre periodos glaciares e interglaciares; los últimos 10.000 años, los de la civilización, se corresponden con un periodo cálido interglaciar. Dentro de la tendencia general del planeta al enfriamiento desde hace cientos de millones de años, el fin próximo de la interglaciación que vivimos anuncia un nuevo enfriamiento y, sin embargo estamos preocupados por el calentamiento global.
Las causas de tanta inconstancia en el mantenimiento de las temperaturas parecen estar en algunas irregularidades en la inclinación del eje y en la órbita terrestre, razones astronómicas. Pero además la geología es fundamental en el clima: la distribución de los continentes y que la circulación de las aguas oceánicas tengan abierto o no el acceso a los polos determina altas o bajas temperaturas respectivamente; ya hemos visto lo ocurrido cuando todas las tierras se reunieron en un continente en el Pérmico. Sin embargo el tiempo geológico y el nuestro tienen ritmos muy dispares, por eso no podemos verlo como una amenaza.
La biota (conjunto de la flora y fauna) también es capaz de alterar las condiciones químicas y climáticas. Sabemos que el abundante oxígeno que contiene nuestra atmósfera es un producto de desecho de determinadas bacterias que lo produjeron en cantidades ingentes, pero gracias a ellas estamos aquí contando o leyendo esto. Muchas algas producen dimetilsulfuro, un gas que al reaccionar con el oxígeno permite que se condense vapor de agua haciendo el efecto de sembrador de nubes, las cuales al hacerse abundantes impiden que llegue la radiación solar al suelo, produciendo un enfriamiento y, a su vez, una reducción de las algas; pero al disminuir éstas, disminuirán también las nubes y subirán las temperaturas permitiendo que empiece un nuevo ciclo. En este caso, el bucle tiene la virtud de funcionar como un termostato que mantiene las temperaturas constantes. Este fenómeno lo utilizó Lovelock para explicar su teoría llamada Hipótesis Gaia (Gea en castellano), que pretende que los organismos vivos, sin saberlo, crean las condiciones necesarias para su permanencia neutralizando las alteraciones climáticas o químicas que les serían desfavorables.
Hay una especie, la nuestra, que ha proliferado tanto y tiene tal capacidad de adaptación que ha invadido casi todos los nichos del planeta, con la excepción de la Antártida, algunos desiertos, los restos de selvas ecuatoriales que subsisten y la alta montaña; las zonas templadas las ocupa con densidades altísimas; ha modificado de tal forma el medio que salvo en las zonas indicadas ha creado por todas partes un nuevo paisaje; ha manipulado la flora y la fauna seleccionando y modificando las especies que le son útiles y eliminando las que le estorban convirtiéndose en el principal destructor de la biodiversidad; aprendió a utilizar la energía de otras especies y recientemente a obtenerla de los recursos fósiles almacenados durante miles de millones de años de la historia terrestre, liberando a la atmosfera cantidades inmensas de CO2. La modificación del paisaje, la proliferación de los desechos y la alteración de la composición de la atmósfera son herramientas tan poderosas que están generando un cambio climático hacia un calentamiento de consecuencias imprevisibles.
La desaparición de algunas culturas o civilizaciones se produjo por una catástrofe ecológica, inducida o no por su propio desarrollo ¿Nos espera el mismo futuro pero a escala global, como corresponde a la nuestra? Desde cualquier punto de vista el impacto de la humanidad sobre la biosfera carece de precedentes
26 abr 2009
La confusión de los transgénicos
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[i] La información sobre este párrafo, y alguna otra la obtuve de Transgénicos que salvan vidas de Esther Samper.
1 ago 2008
Transgénicos

Uno de los dominios de las ciencias protagonistas de los avances más espectaculares de nuestro tiempo es la biología. La ingeniería genética va a revolucionar, si la dejan, la agricultura, y puede en no mucho tiempo erradicar plagas, multiplicar rendimientos, extender los cultivos a zonas ahora incultas, por citar sólo algunas de sus posibilidades. Algo se ha conseguido ya, pero en medio de una lucha titánica con la desconfianza y el recelo. Los cultivos modificados genéticamente, los transgénicos, están teniendo entre muchos de los grupos conservacionistas el mismo rechazo que las iglesias oponen, con argumentos morales o teológicos, a los avances biológicos en la reproducción humana o para la lucha y prevención de algunas enfermedades.
No importa que minuciosos y repetidos estudios traten de convencer de la inocuidad para la salud de tales cultivos; hay, parece, algo más que la necesidad de argumentos racionales. Además permanentemente se agregan nuevos motivos para el rechazo: empobrecimiento de la biodiversidad, como si en los milenios de agricultura no hubiéramos alterado, eliminado, seleccionado miles de especies; entrega a las multinacionales del control de la agricultura por el domino sobre las patentes, como si el sector no estuviera ya en manos de multinacionales – sin el permiso de Cargill, Bunge y Archer Daniel Midland Company no se mueve ya un grano de cereal en el mundo–. Los problemas de biodiversidad habrá que atajarlos con otros planes y, por supuesto, la concentración de capital y sus nefastos efectos nada tienen que ver con la biología.
Estoy convencido que el tiempo hará triunfar a la sensatez y, sin que desaparezca la oposición ecologista que será un acicate para un mejor control de posibles excesos, los cultivos modificados genéticamente proliferarán y espero contribuyan decisivamente a erradicar la subalimentación y el hambre en tantas áreas. En estos momentos la crisis de precios de los productos alimentarios ha actualizado el debate en los dos frentes, el del comercio –ronda de Doha de la OMC– y el de la viabilidad de los transgénicos, ¿sacaremos algo en claro? Estemos atentos.
20 jul 2008
La hipótesis Gaia

Trevize asintió.
- Ya lo había deducido... En ese caso, Bliss, ¿quién gobierna este mundo?
- Se gobierna a sí mismo. Esos árboles crecen espontáneamente. Sólo se multiplican hasta el punto necesario para sustituir a aquellos que han muerto. Los seres humanos recogen las manzanas que necesitan; otros animales, incluidos los insectos, comen su parte... y sólo su parte. [...] Llueve cuando es necesario y a veces llueve copiosamente cuando es necesario, y a veces hay un largo período de sequía, cuando es necesario. [...]
En su propio cuerpo, ¿no saben las distintas células lo que deben hacer?
[…]
- ¡Pero esto es fantástico! Está diciendo que el planeta es un superorganismo y que usted es una célula de ese superorganismo.
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ISAAC ASIMOV: "Los límites de la Fundación"
En 1965 la NASA encargó al científico James Lovelock un estudio sobre las posibilidades de vida en Marte. De la observación del planeta vecino y de la Tierra, hogar de la vida, nació en la mente de Lovelock[*] una idea que desarrollaría después en forma de una teoría científica que vio la luz en 1969 con el nombre de teoría o hipótesis Gaia, por la diosa griega Gea o Gaia, y que, como vemos, Asimov utilizó en el último volumen de su tetralogía La Fundación.
La hipótesis plantea que la atmósfera y la capa superficial de la Tierra, la biosfera, se comporta como un organismo capaz de crear y mantener en el Planeta las condiciones adecuadas para su existencia; así que, frente al pensamiento tradicional de que la vida necesitó unas condiciones medioambientales muy estrictas para su nacimiento y proliferación, asegura que ésta fomenta por sí misma las condiciones que le son favorables, su propio habitat. y es capaz de mantenerlas incluso en circunstancias muy adversas. No concibe la naturaleza como algo estático a lo que las criaturas se van adaptando por un proceso de evolución (Darwin), sino algo dinámico que la vida va creando y cambiando en su beneficio; aunque eso no significa que rechace el darwinismo.
Lovelock se detiene en tres elementos en los que basa su hipótesis: la temperatura de la Tierra, la composición química de la atmósfera y la salinidad de los mares. Asegura que la radiación solar era mucho más débil que ahora en los comienzos de la vida (un 30% menos) lo que hubiera mantenido a la tierra en estado de congelación, sin embargo la temperatura se ha sostenido en un rango de valores bastante estrecho que ha permitido la vida, para ello seguramente se valió de una capa de dióxido de carbono y amoniaco que arroparon a la Tierra justo lo que necesitaba. Cuando fue aumentando la radiación la proliferación de organismos “devoradores” de amoniaco y dióxido de carbono permitieron mantener las temperaturas en valores aceptables. La composición química de la atmósfera es una rareza en el sistema solar y según Lovelock no es esa circunstancia la que permite la vida sino que es la vida la que la ha creado y la mantiene en su beneficio: elevadas proporciones de nitrógeno y oxígeno y muy escasas de dióxido de carbono. La vida actúa manipulando diariamente la atmósfera para mantenerla en su estado ideal. La acidez, por los procesos de oxidación que se generan, debería ser mucho más elevada de lo que es, sin embargo se mantiene en un Ph neutro (Ph8) porque los seres vivos con sus metabolismos generan enormes cantidades de amoniaco, sustancia muy alcalina, que neutraliza la acidez. Algo parecido ocurre con la salinidad de los mares, que se mantiene en valores que permiten la vida en ellos a pesar de que los ríos arrastran sales de los continentes que depositan diariamente en los mares, lo que debería haber hecho aumentar la salinidad hasta cantidades insoportables.
Otros investigadores han criticado con dureza esta hipótesis por considerarla pseudocientífica, imposible de comprobar empíricamente y teleológica. En realidad contiene un matiz místico, si no se interpreta metafóricamente, que la invalida científicamente; pero sin duda resulta atractiva y podría tener valor si se expresa como una relación dialéctica entre la naturaleza inerte y la vida que explicaría el equilibrio sostenido más allá de lo que parece razonable si se tienen en cuenta a ambos por separado.
Recientemente Lovelock ha profetizado una catastrofe ecológica por el daño que están sufriendo las partes más sensibles de Gaia que son claves, según su construcción teórica, para el mantenimiento del equilibrio necesario: las plataformas continentales, que con sus cálidas aguas permiten la proliferación de algas, y las selvas tropicales, ambas fundamentales para sostener respectivamente la temperatura del Planeta y la adecuada composición de la atmosfera. Como complemento necesario proclama la necesidad de recurrir a la energía nuclear –considera poco realista el recurso a las energías renobables– y el abandono de los combustibles fósiles, lo que ha producido escándalo en medios ecologistas que en otro tiempo lo tuvieron por un apostol.
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Un artículo interesante sobre la teoría se puede encontrar en la siguiente dirección:
http://www.espinoso.org/biblioteca/HipotesisGaia.htm
Para encontrar argumentos en contra, esta otra dirección:
http://biocab.org/Teoria_Gaia.html
[*] Lovelock trabajó en el diseño de instrumentos para detectar vida en Marte que llevó la nave Viking; ideó un método para identificar los clorofluorocarbonados (CFCs) en la atmósfera, responsables de la destrucción del ozono; inventó el microondas.
4 jul 2008
Capitalismo y biocombustibles
No soy un experto en el tema, ni muchísimo menos, pero observo con escándalo que hay otros más ignorantes que pontifican a favor o en contra con argumentos a todas luces falaces. Yo sólo haré alguna reflexión con la modestia que me impone el desconocimiento del problema.
Ha surgido el recurso a utilizar la biomasa para producir etanol o biodiesel susceptibles de ser utilizados como combustible por dos imperativos: el primero, la liberación de CO2 –aparte otras sustancias–, responsable principal del efecto invernadero, con el consumo de combustibles fósiles; en segundo lugar, en países con dificultades económicas, para liberarse de la factura del petróleo (Brasil), aunque luego se haya extendido a otros más poderosos (USA).
He leído argumentos en contra de la utilización de biocombustibles alegando que su utilización produce casi tanto CO2 como el petróleo, el gas o el carbón. Esto es cierto pero la cuestión es otra: el dióxido de carbono que genera ya lo había absorbido la planta de la atmósfera previamente, de manera que forma parte del ciclo natural, no rompe equilibrio alguno; los hidrocarburos y el carbón son fósiles, es decir, se produjeron a partir de la biomasa hace mucho tiempo –en el carbonífero hace 300 millones de años–, cuando el CO2 era mucho más abundante que ahora en la atmósfera; liberarlo de golpe con la combustión de miles de millones de toneladas anuales de carburantes supone romper por completo el equilibrio a que había llegado la naturaleza. Eso es lo que estamos haciendo en este momento.
El gran problema que ha empezado últimamente a ponerse de manifiesto es el efecto que está teniendo o puede tener sobre el precio de los alimentos básicos y la pobreza en el mundo. Cuando se empezó a hablar de biocombustibles se pensó que, aparte los efectos benéficos sobre la contaminación, se podía esperar una reactivación del sector agrícola y una fuente de ingresos para los países subdesarrollados. No era un pensamiento incorrecto, aunque sí ingenuo, porque el capitalismo acabaría por meter la garra y desviar los beneficios, no hacia los pobres o los sectores deprimidos, sino hacía los grandes inversores y los poderes financieros de siempre. Lo que está ocurriendo, según parece, es que: 1. en países ricos (USA) se subvenciona el cultivo de cereal para biocombustibles, desviándolo del mercado tradicional de la alimentación y elevando su precio; 2. en todas partes se están dedicando buenas tierras de cultivo a este menester, bajo la financiación de multinacionales, restándolas a la producción de alimentos, con la consiguiente subida de precios de éstos; 3. en Brasil se está roturando la selva para producir caña –de la que se obtiene etanol– disminuyendo precisamente la capacidad de absorción de anhídrido carbónico, que constituye el gran valor ecológico de la Amazonía; 4. los bosques de Asia e Insulindia sufren un proceso similar con la caña o el aceite de palma.
En el capitalismo la empresa tiene un objetivo que es prioritario, le va en ello su subsistencia: el máximo beneficio. Si los poderes del Estado, o de los organismos supranacionales, no priorizan otros valores mediante la legislación adecuada y la planificación precisa, la ley del beneficio “corromperá” cualquier progreso, convirtiéndolo en fuente de ingresos para los inversores, que, como es natural, no son los pobres de este mundo.
20 jun 2008
Disputa en el Ártico

El Océano Glaciar Ártico, que veis en el mapa batimétrico, es el más pequeño de los océanos (14.100.000 km2) y además muy cerrado, sus límites están perfectamente definidos. En estos tiempos está de moda; el casquete de hielo polar que lo cubre, con un espesor de unos tres o cuatro metros, está en trance de desaparición: según estimaciones pueden haber desaparecido ya unos cuatro mil millones de toneladas de hielo; quizás lo esté haciendo a una velocidad de un 8% anual. El calentamiento del planeta, cualesquiera que sean las causas, hará que en una generación podamos navegar en verano por el mismísimo polo norte sin que nos estorben los hielos: la banquisa habrá desaparecido por lo menos en los meses estivales, como ocurre en el Antártico, sólo que allí está bordeando a una tierra continental.
La voz de alarma saltó cuando Rusia colocó una bandera de titanio, para evitar la corrosión marina, a 4.000 m de profundidad, en una expedición en la que se valió de batiscafos con los que extraía muestras del fondo marino que demostraran que era prolongación de la plataforma continental siberiana. La cuestión es que el derecho marítimo vigente reconoce la propiedad de los fondos hasta doscientas millas de la costa para la explotación económica, pero mucho más si se trata de la plataforma continental (Convención de la ONU sobre Derecho del Mar de 1982, que, por cierto, USA no ha ratificado aún).
n amarillo en el mapa) quedó practicable por primera vez en la historia en el verano pasado. El Canadá pretende su control, para lo que está construyendo un puerto y base militar en la isla de Baffin, a lo que se opone EE.UU. La ruta del NE todavía requiere el uso de rompehielos en algún tramo, como se ve en el mapa, y en su casi totalidad discurre por aguas rusas.Existen otros muchos litigios de límites entre los países ribereños, que hasta ahora no han tenido trascendencia pero que a partir de este momento se pueden convertir en muy importantes. El mes pasado se reunieron en conferencia, aunque con la ausencia protestada de Suecia, Finlandia e Islandia, en Ilulissat, Groenlandia, sin que al parecer hayan llegado a mayor acuerdo que el de postergar las soluciones hasta la conferencia de la ONU sobre el tema, prevista para 2020. Ni que decir tiene que otros de los insatisfechos son los grupos ecologistas y las asociaciones de aborígenes.

