Mostrando entradas con la etiqueta aborto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aborto. Mostrar todas las entradas

13 ene 2014

¿Mujeres o hembras?

En el ámbito rural, la generación anterior a la mía usaba con frecuencia “hembra” y “macho” (los hombres a veces eran "varones") para designar a las niñas y niños que una madre había engendrado (“he tenido tres hembras y un varón”). Quizás la costumbre era producto de la convivencia con los animales domésticos. Lo cierto es que esos términos hacen referencia al sexo de los animales, entre los que se incluye al hombre. Pero para los seres humanos la lengua tiene términos específicos: mujer y hombre o varón porque hombre se usa como genérico de la especie sin distinción de sexo o género; niños y niñas, etc.

¿Qué diferencia a una hembra de una mujer? Justamente lo que va de un animal a un ser humano. El hecho de que la mujer, como humana, es un sujeto moral. Y eso ¿qué significa?

11 ene 2014

Gobernar para tontos

El ADN de un gobierno no se obtiene apriorísticamente de su programa sino de su acción legislativa; sin embargo, es revelador analizar, aparte el contenido de las leyes, algunas cuestiones que pueden parecer, por lo marginales, desechables. Me refiero a factores derivados de la mecánica parlamentaria, del análisis de la opinión pública, etc.

La observación del parlamentarismo británico durante el XIX nos proporciona datos curiosos. Disputaban dos grandes partidos: “whig”  liberal y “tory” conservador. Por poco que miremos advertimos en seguida que muchas de las leyes más progresistas no fueron aprobadas durante los gabinetes whigs, como cabría esperar, sino por los torys. Para muchos historiadores existía un pacto implícito entre ambos partidos que permitía introducir reformas con la mínima oposición posible, al tiempo que aseguraba al legislador acomodar la ley en cuestión a sus presupuestos ideológicos, ya que si ellos no tomaban la iniciativa lo harían los opositores, con resultados menos asumibles.

6 ene 2014

A propósito de la futura (¿penúltima?) ley del aborto

Las sociedades patriarcales antiguas reducían el papel de la mujer en la procreación a una función instrumental, mero recipiente donde se contenía y formaba la nueva criatura. Después se encargaba de los cuidados necesarios hasta que el niño conseguía una cierta autonomía, en torno a los siete años, que pasaba al cuidado del padre. Naturalmente me refiero a los varones, las niñas nunca abandonaban el gineceo porque su papel social, como mujeres, no se consideraba relevante. Con variantes, esto es válido para todas las sociedades patriarcales, es decir, todas si fuera cierto que la sociedad matriarcal ha sido más una construcción intelectual que una realidad.