Tengo medianamente
claro cuáles serían los beneficios del Brexit
en el supuesto de que en junio los británicos se decantaran por esa opción.
Obviamente desaparecería la piedra en el zapato que padece la Unión desde la
entrada del Reino Unido en 1973. Las peculiaridades que disfrutan algunos estados miembros podrían desaparecer y la igualdad podría volver a ser norma.
El objetivo declarado en los tratados de progresar en la unión política, no
sólo en el comercio, podría por fin ser atendido sin el freno, sin la declarada
oposición de un miembro tan importante, y los corifeos que se manifiestan a su
sombra. Suponiendo que el daño causado por los británicos no haya sido
definitivo puede que en un tiempo breve se pudiera dar un salto adelante de verdadera
importancia.
