Anguita resucitado ha dicho en un mitin de Unidos Podemos en
Córdoba, la ciudad que parió a Trajano y a él mismo, que aprendió en el Partido
Comunista lo importante que es a dónde se va y lo secundario de todo lo demás.
Y es que las cosas hay que aprenderlas en alguna parte, por ejemplo, él mismo aprendió
el comunismo en aquellos prácticos manuales de la célebre marxista chilena
Marta Harnecker, a falta de mejor praxis, de ahí la rigidez que le invade y que
ha acabado por convertirlo en efigie de sí mismo. Por su parte, el ministro
Fernández Díaz, no lo ha dicho, pero ha demostrado en el chusco suceso de la
escucha en su despacho que los procedimientos le importan un rábano, que él va
a lo que va, o sea, a salvar a la patria, y que caiga quien caiga y caiga como
caiga. Esto debió aprenderlo en la espiritual enseñanza recibida desde la
infancia que le dictó: lo que importa son las esencias, el alma; al cuerpo, mucho
más si es el de otros, y a los métodos les
pueden ir dando. Mira por donde viniendo por caminos tan distintos han
desembocado en el mismo lugar, o sea, que lo único que importa son sus
ensoñaciones paradisiacas, terrestres o celestiales, lo demás al cuerno.
