Descubrí hace tiempo
que el cielo y el infierno no existen. Fue una deducción lógica después de
llegar a la conclusión de que no hay buenos y malos, que todo es una artimaña
para entretener y domesticar a los niños. El conflicto está en nuestro
interior, no afuera. Sé que hay muchísimos adultos que siguen creyendo en la
existencia de estas dos categorías humanas, pero todo tiene una explicación, o
varias: 1) la madurez no es una cosa que se alcanza necesariamente, hay niños
tan bien educados que jamás dejan de serlo; 2) después de emplearlas para atar
corto a los infantes es fácil descubrir lo útiles que resultan en nuestra vida
cotidiana para demonizar a los que nos molestan al tiempo que nos justificamos…
si ellos son los malos nosotros seremos los buenos; 3) simplificar la realidad
es siempre una necesidad dada nuestra cortedad intelectual para comprender el
mundo tal cual es.
