E pluribus unum
(de muchos uno) reza el sello de los EE.UU. Los Reyes Católicos, por su parte,
escogieron como lema un yugo y un haz de flechas que, aparte otros mensajes más
o menos evidentes, simbolizaban la pluralidad al tiempo que la fuerza que
genera la unión. Los fundadores de Estados se han planteado muchas veces el
dilema de compaginar la complejidad originaria con la unidad y una cierta
homogeneidad que facilite su buen funcionamiento. Armonizar esta polaridad se
ha convertido a veces en el gran problema, nunca resuelto, de algunos Estados.
Los EE.UU. parecen haberlo zanjado con éxito, no así España.