Estamos acostumbrados (iba a decir hasta las narices) de
hechos diferenciales aquí en nuestro país, ¿o quizás debería decir países? Bueno,
aquí. Sin embargo, permitidme el casticismo, en todas partes cuecen habas. David
Cameron, que desconfía de los catalanes por el rollo de Escocia, recurre a lo
mismo para chantajear a la UE, reclamando, no ya un trato diferencial, que lo
tiene, sino una completa reforma (hacia atrás) de los tratados para acomodarlos
a su supuesta peculiar condición o, de lo contrario, se darían el piro. Desconectarían,
que se dice ahora. Se pone duro con la UE para ganar el referéndum que tiene
convocado, o convocó el referéndum para ponerse duro. El caso es que a quien la
situación se le pone cruda es a los demás por el peso de Inglaterra y porque
sería un peligroso precedente. ¿No es lo mismo con Cataluña?