26 jun. 2013

El estado en declive o el ascenso de la nueva religión

Desde que se consolidaron las estructuras de los estados territoriales o nacionales que definen el paisaje político actual, cualquier análisis, político, cultural, social, histórico,  económico, se hace siempre con referencia al estado. Incluso en aquellos textos de historia que incorporan a su título el calificativo de universal o general la narración no puede evitar la referencia constante a los estados, cuando no estructuran su contenido en función de ellos.


Históricamente el marco estatal supuso un avance considerable al superar las relaciones personales de fidelidad, vasallo/señor, y la patrimonialización de lo común en manos de las dinastías reinantes. Conforme se iban consolidando las nuevas estructuras se debilitaban las viejas y las clases que se disputaban la hegemonía social pugnaron por apropiárselo en su beneficio. En el XIX era evidente que la disputa se había resuelto a favor de la burguesía que practicaba credos de economía de mercado, según permitían las circunstancias.

21 jun. 2013

El estado del malestar

Hay un movimiento ciudadano que se llama así. Hay blogs con ese nombre. No extraña la proliferación porque es la cruz de aquel Estado del bienestar que se diluye a pasos de gigante, en la práctica de algunos o en la esperanza de muchos. Verbalización de un estado de ánimo político que emerge en las “primaveras” y movimientos de “indignados” que se extienden por ambos hemisferios y amenazan con convertirse en un fenómeno global.

Comenzaron siendo sucesos propios del mundo islámico en busca de sistemas democráticos, aunque sólo cuajó en aquellos países con regímenes laicos que habían “modernizado” ya, hace décadas, las estructuras sociales respectivas desde revoluciones “occidentalizadoras”, obviamente malogradas. Por la presunta esperanza democrática que encerraban (¿de nuevo defraudada?) se ganaron el apelativo de “primaveras”, emulando aquella de Praga, en la onda del 68, también abortada.

11 jun. 2013

La coartada demográfica


Las medidas de porte ideológico se aceptan más fácilmente si se presentan apoyadas en supuestos datos científicos. Con frecuencia la política social ha encontrado en presuntas amenazas demográficas la coartada perfecta.

1) En los años 30 del pasado siglo las voces que auguraban la inminente despoblación de Occidente a causa del descenso de la natalidad por la aparición de la tercera fase de la transición demográfica permitió la puesta en marcha de políticas natalistas extremas justificadas por las corrientes de autarquía económica que se pusieron de moda y que formaron parte del núcleo de los idearios fascistas, de corte ultranacionalista. 

4 jun. 2013

Espiritualidad y cerebro

Cuando Stendhal visitó Florencia sufrió un choque emocional ante la excelencia y la acumulación de obras de arte en la ciudad: cuando salía de visitar Santa Croce sintió palpitaciones, vértigo, confusión y un estado de ánimo que le indujo al llanto, según cuenta él mismo. Posteriormente la medicina ha descrito estos síntomas y los ha denominado “síndrome de Stendhal”. Se da en personas especialmente sensibles a la belleza y al arte. Precisamente los artistas poseen una sensibilidad por encima de lo normal. A veces, esa hipersensibilidad roza o penetra ampliamente lo enfermizo, como son los casos tan conocidos de Van Gogh, Dostoievsky y otros muchos.

1 jun. 2013

La historia, la política y los prejuicios.


Europa tiene una historia densa y compleja. Después del maremágnum que supuso la desaparición del Imperio Romano de Occidente, que duró varios siglos, comenzó la formación de los Estados actuales; al menos todas las formaciones nacionales de hoy remontan sus orígenes a aquellas fechas, salvo algunos irredentos que prefieren conectarse a tiempos prerromanos (vascos…). La Edad Moderna, en el sentido que le dan los historiadores ingleses (sin diferenciar la Contemporánea) es la época de formación de los Estados nacionales. En las últimas fases el proceso produjo movimientos en dos sentidos contrapuestos: por una parte nacionalidades divididas en varias entidades acabaron formando por agregación un solo Estado (Alemania, Italia); por otra, Estados multinacionales acabaron disgregándose (los que surgieron del Imperio Austriaco, los países nórdicos… y, más recientemente Yugoeslavia, la URSS o Checoeslovaquia).