30 oct. 2014

Corruptos, profesionales, políticos y funcionarios


El ejercicio del poder requiere de un ejército de administradores que materialicen sus decisiones, pero la alternancia política que trajeron las nuevas fórmulas parlamentarias en los comienzos del modelo suponía el relevo sistemático del personal administrativo como corolario del turno político y para asegurarse su fidelidad. El caos y las oportunidades de corrupción que generaba esta práctica empujó a que se encontrara un medio para profesionalizar la administración evitando su politización: en el XIX se puso en marcha el sistema de oposiciones para los funcionarios y la garantía del ejercicio de su puesto de trabajo a perpetuidad (‘en propiedad’). Con todos los defectos que acarrea y las reticencias que despierte, el sistema ha funcionado hasta el punto de que la nueva oleada de corrupción ha sido posible porque los detentadores de parcelas (o parcelitas) de poder han encontrado vías para orillarlo, no porque él mismo se haya corrompido. Y desde luego, para un país que valora tan poco la profesionalidad, fue un hallazgo histórico.

25 oct. 2014

Círculo vicioso

El sucio asunto de las tarjetas de Bankia ha revuelto las tripas de la indignación a todos los españoles. Hay pocos casos que justifiquen con mayor claridad la repulsa ante los comportamientos de una ‘casta’, por su posición de privilegio, insolidaria, que muestra actitudes autistas. Sin embargo, podría hacerse otra lectura del suceso: de los 85 consejeros sólo 4 no hicieron uso de la tarjeta, es decir, casi un 70% cayó en la tentación de utilizarla; por otra parte, hemos de admitir que allí, en el consejo de administración, estaba ‘representado’ prácticamente todo el espectro social, un poco al estilo de aquella memorable “democracia orgánica” franquista, todo hay que decirlo; si admitimos esta segunda premisa podríamos concluir, trasladando los resultados al conjunto social –háganse aquí todas las prevenciones que se quieran− que casi un 70% de los españoles no necesitaríamos apremios de necesidad para adoptar comportamientos corruptos, sino sólo una leve apariencia de legalidad, o, quizás, sólo un poco de consoladora compañía.

20 oct. 2014

Ciencia y revelación

Richard Feynman, que fue premio Nobel de física, especulaba sobre un cataclismo que hiciera desaparecer por completo la civilización, todo conocimiento humano, y sobre qué mensaje elegir para dejar a las generaciones futuras, si tuviéramos la posibilidad de hacerlo, en forma de una sola sentencia; dijo que habría que escoger «la hipótesis atómica, según la cual todas las cosas están hechas de átomos: pequeñas partículas que se mueven en movimiento perpetuo, atrayéndose mutuamente cuando están a poca distancia, pero repeliéndose al ser apretadas unas contra otras.»

14 oct. 2014

El Medievo como futuro

Extraigo dos párrafos del artículo de Inmanuel Wallerstein publicado ayer en La Jornada de México que son reveladores de las paradojas en las relaciones internacionales y las contradicciones entre teoría y praxis en política internacional.

«En la década de los 60, el juego recomenzó con la llegada al poder de un gobernante que buscó instituir una nueva constitución liberal. Fracasó, pero abrió el camino para que emergieran partidos a la izquierda y a la derecha. Su sucesor, Mohamed Daoud, fue derrocado en 1978 por el Partido Democrático del Pueblo de Afganistán (PDPA), en la actualidad un partido comunista. El PDPA estableció un régimen totalmente laico, con igualdad total para las mujeres. Había recomenzado el gran juego. La Unión Soviética respaldó el régimen del PDPA y Estados Unidos (sucesor de Gran Bretaña) respaldó a los mujaidines que lucharon contra él y en favor de un régimen islamita.

8 oct. 2014

La política en el "super"

En 1981 ganó en Francia la presidencia F. Miterrand, llevando a los socialistas al poder después de un largo dominio de la derecha. En el debate que generó recuerdo que una cuestión peliaguda era si nacionalizaría o no a la banca junto a otros sectores estratégicos. Año y medio después ganaba en España Felipe González, trasladando a España las especulaciones. Se vio en seguida que no era tan fiero el león como lo pintaban: ni el francés nacionalizó la banca ni González expropió otra cosa que la explosiva Rumasa de Ruiz Mateos; de hecho, Boyer, ministro de economía, aplicó desde el comienzo una política socio-liberal. Lo cierto era: por una parte, que en los programas los socialistas ejercían de tales y la opinión pública se alarmaba menos de eso que de que incumplieran sus promesas; por otra, que el mundo anglosajón, que todavía dirigía el cotarro universal, había elegido ya la vía neoliberal, marcando a todos el camino.

1 oct. 2014

Hablemos claro

Los eufemismos tienen la función de orillar expresiones políticamente incorrectas o que han evolucionado hasta convertirse en inconvenientes. Así los decimonónicos ministerios de la guerra pasaron a denominarse del ejército y, más tarde, de defensa; lo hicieron con la misma velocidad que la guerra perdía su prístino prestigio – de única actividad honorable para un noble en el Medievo a plaga generada por genocidas oportunistas− y fue ganando posiciones la paz en la mentalidad colectiva. Naturalmente el proceso de paulatino protagonismo de la ciudadanía en la política no es ajeno al cambio, pero eso es otro asunto; la cuestión es que una institución cuyo fin era prepararse para la guerra devino impresentable, a no ser que fuera sólo para defenderse.