14 oct. 2014

El Medievo como futuro

Extraigo dos párrafos del artículo de Inmanuel Wallerstein publicado ayer en La Jornada de México que son reveladores de las paradojas en las relaciones internacionales y las contradicciones entre teoría y praxis en política internacional.

«En la década de los 60, el juego recomenzó con la llegada al poder de un gobernante que buscó instituir una nueva constitución liberal. Fracasó, pero abrió el camino para que emergieran partidos a la izquierda y a la derecha. Su sucesor, Mohamed Daoud, fue derrocado en 1978 por el Partido Democrático del Pueblo de Afganistán (PDPA), en la actualidad un partido comunista. El PDPA estableció un régimen totalmente laico, con igualdad total para las mujeres. Había recomenzado el gran juego. La Unión Soviética respaldó el régimen del PDPA y Estados Unidos (sucesor de Gran Bretaña) respaldó a los mujaidines que lucharon contra él y en favor de un régimen islamita.

»En 1979, la Unión Soviética envió tropas para ayudar a que el régimen del PDPA se mantuviera en el poder. La intervención soviética resultó contraproducente y eventualmente los soviéticos retiraron las últimas de sus tropas hacia febrero de 1989. No obstante, el PDPA se las arregló para mantenerse hasta 1992. Durante los cuatro años siguientes, varios grupos que se habían opuesto al régimen del PDPA lucharon unos con los otros. Un grupo que emergió con fuerza se llamaba a sí mismo Talibán y buscó reunificar el país bajo una estricta ley de la sharia en un régimen encabezado por el Mullah Omar. El régimen talibán fue especialmente rudo con las mujeres, casi encerrándolas en sus hogares, y clausuró todas las oportunidades educativas.»

        Es sabida la convergencia entre el régimen talibán y al Qaeda, lo que llevó a EE.UU. a afrontar la contradicción: defensa de las libertades/apoyo a una opción islamista radical, en la que había caído por una cuestión táctica, a saber: debilitar a la URSS. El tacticismo empleado se había vuelto contra ellos, y de qué manera (11S).

       Cabría esperar que la lección hubiera sido aprendida dada la dureza de las consecuencias; por el contrario, casi sin solución de continuidad, y como si no se hubiesen enterado del cambio en el equilibrio internacional por la caída de la URSS –o quizás por eso−, se procedió a desmantelar manu militari el régimen iraquí, uno de los pocos laicos que subsistían en el mundo islámico desde la ola modernizadora y occidentalizante que recorrió ese espacio geopolítico tras la descolonización. No fue un error puntual porque se perseveró en la acción estimulando y apoyando años después las ‘primaveras’ que surgieron contra todos los sistemas de origen laico de la zona. Que hubieran degenerado en autocracias más o menos despóticas no es una justificación porque los que quedaron intocables y se utilizaron como aliados son todos sin excepción absolutamente despóticos, tan sin disimulo que algunos se proclaman teocracias sin el menor empacho.

       El caso de Siria es la guinda en el pastel. El caos en que ha desembocado la supuesta guerra civil ha engendrado el monstruo del EI (Estado Islámico), que, para asombro de ingenuos, riza el rizo de la marcha retrógrada de la zona pregonando la vuelta al Medievo con la resurrección del Califato y la abolición de cualesquiera derechos que no sean los de los ‘auténticos’ creyentes. El misterio de su financiación, como hace poco la de todos los oponentes de al - Asad, nos lleva a pensar si no fue evaluado en su origen como arma en algún despacho de USA y, como en el caso de los talibanes, se hizo mayor y se largó, aunque conservando conductos succionadores de petrodólares de los que florecen en los desiertos de Arabia. ¿Quién lo sabe? ¿Quién lo entiende?

      El tacticismo en busca de no se sabe muy bien qué intereses ha desembocado en ésta situación, la peor de cuantas pudieran imaginarse desde las postrimerías del pasado siglo. Tan mala que el Estado teocrático, racista y genocida de Israel empieza a ser visto por muchos, siguiendo a USA, como un oasis digno de ser preservado.

1 comentario:

Mark de Zabaleta dijo...

Un gran artículo, que sabe poner las cosas en su sitio...

Un cordial saludo
Mark de Zabaleta