29 dic. 2010

Utopía y electricidad

Con la brutal subida de las tarifas de la electricidad se nos ha hecho la luz. No se trata de que las eléctricas sean empresas voraces que nos esquilman a poco que nos descuidemos –que también–; se trata de una mala política o de una falta de constancia en las políticas, porque nunca existió un plan energético, sino sólo un improvisar soluciones ante los problemas que van surgiendo o, a lo más, golpes de efecto, como el bloqueo a las nucleares (decisión de un gobierno PSOE).

Cuando, tiempo después, se pretendió liberalizar el mercado de la energía se entendió que el coste del kw en España era demasiado alto para los bolsillos de los ciudadanos por lo que el gobierno decidió asumir parte de la factura (decisión de un gobierno PP). Desde entonces los presupuestos han cargado con una porción del coste de nuestro consumo eléctrico, que ha ido creciendo conforme se desarrollaban las fuentes energéticas renovables. Hemos podido presumir de ser un país puntero en la instalación de estos métodos, pero no se han explicado los costes de diverso tipo que estábamos pagando por ello. El caso es que todas las fuentes de energía alternativas son más caras que la hidroeléctrica y que la nuclear, hasta el punto de que el coste de la solar fotovoltaica ¡multiplica por 30! el de la hidroeléctrica –si en una central hidroeléctrica el kw sale a 3€, en una solar saldría a 90€–, el de la eólica es segundo en el ranquin, por encima de las térmicas de ciclo combinado y, por supuesto de las nucleares. Podemos decidir –estamos en nuestro derecho, y quizá sea nuestra obligación– pagar más cara la energía porque valoramos más la limpieza del planeta que nuestro mezquino interés, pero entonces no deberíamos comprar a Francia energía producida en centrales nucleares; tampoco deberíamos seguir utilizando nuestro carbón –con altos contenidos de mercurio, aparte el CO2– de carísima extracción y bajísima capacidad calorífica, sólo porque carecemos de una alternativa para las cuencas mineras, problema que se arrastra desde hace muchas décadas.

Claro, mientras éramos ricos ¿quién iba reparar en gastos? Los presupuestos podían con todo y nosotros, como la electricidad era barata, venga a instalar vitrocerámicas, aire acondicionado y demás juguetes domésticos. Tirar la casa por la ventana tan pronto teníamos casa ha sido el deporte nacional ¿por qué íbamos a contenernos aquí? Pero, súbitamente, hemos comprobado que volvemos a ser pobres, y el gobierno decide que cada palo aguante su vela porque necesita descargar el déficit, que si no no nos prestan; así que, aumenta ese 10% para, al menos, ir acercándose a los costes reales y a la real liberalización del mercado energético. A buenas horas mangas verdes ¿Podrán hoy soportarlo las pequeñas empresas y la multitud de hogares azotados por el paro?

No sé si es buena tanta liberalización, no sé si debe seguir el bloqueo a las nucleares, no sé qué solución dar al problema del carbón, ni sé a qué dedica su tiempo el ministro de industria… Lo que sí sé es que en democracia la transparencia es imprescindible, y, sobre todo, sé que sin un plan energético consensuado o, por lo menos, ampliamente debatido, no vamos a ninguna parte. Siempre es tiempo de utopías pero a la vez hay que cuidar que no nos aplaste la realidad.

11 dic. 2010

Inquietudes postraumáticas


El suceso de los controladores ha evidenciado la inconveniencia de que un grupo se haga con privilegios exorbitantes, y más, que unos pocos controlen una técnica muy especializada, e incluso el acceso a la misma. De ahí a sentirse por encima de la ley sólo hay un paso, que, como se ha visto esta pasada semana, se dio. Todavía se alarga la polémica sobre el suceso, y más que se prolongará, sobre responsabilidades de unos y otros y, sobre todo, si la actuación del gobierno ha sido oportuna y justa. No entraré en la discusión que me parece un rizar el rizo sin mucha utilidad, pero sí que señalaré algunos puntos oscuros que se me ocurren después de ver, leer y oír tanto sobre la cuestión.

El control que los empleados ejercían sobre el acceso a la profesión ha dado lugar, según parece, a una indeseable endogamia. Por esta vía se estaban convirtiendo en una casta que filtraba el acceso, privilegiando el paso de los aspirantes próximos a ellos. Ya que la bestia enseñó los dientes qué menos que husmear ahora sus entrañas para obtener una buena radiografía del monstruo, que nos sirva de lección utilísima para el futuro o para otros ámbitos.

No hay mal que por bien no venga. Algunos bufetes de abogados esperan hacer su agosto canalizando las reclamaciones de los damnificados. Se ha dicho que aparte el resarcimiento de las pérdidas materiales los abogados de los damnificados están pidiendo, o se proponen reclamar, 10.000 € como resarcimiento del daño moral para cada uno de ellos. ¡Qué bien! Lo tienen merecido. Pero, reflexionando un poco nos asalta en seguida la inquietud: Aunque esa no sea la cantidad que se acepte finalmente, si los tribunales fallan a favor del pago, es imposible que unos cuantos centenares de inculpados, en el mejor de los casos, hagan frente al pago de los muchísimos millones que resultarían; evidentemente, AENA sería la entidad subsidiaria, lo que significa, dado su carácter de empresa pública, que saldría de los presupuestos del Estado, es decir, de nuestro bolsillo. El bucle amenaza cerrarse una vez más pillándonos a todos en medio.

Una última cuestión. Las dificultades contables del gobierno, los problemas con la deuda soberana y el déficit, han traído de nuevo a colación la pertinencia de nuevas privatizaciones. Ya vivimos una gran oleada cuando el gobierno del PP hubo de sanear las cuentas para lograr la entrada en el Euro y la solución fue, entre otras, la enajenación de buena parte del patrimonio. Se ha hablado estos días de permitir la entrada de capital privado en AENA y de privatizar Barajas y el Prat. A nadie se le escapa que una paulatina privatización de la empresa que rige los aeropuertos requiere como medida previa un saneamiento económico, que quizá incluya librarla de la desmesura de los salarios de sus controladores y sus privilegios organizativos. ¿Se mete en cintura a los controladores, y no se ha hecho antes, porque ahora se va a privatizar?

Estamos necesitando un wikileaks doméstico que nos revele algunos secretos y tejemanejes que no deberían escapársenos.

6 dic. 2010

Privilegiados

La etimología del vocablo privilegio es transparente: priuilegium, ley privada o particular. En tiempos históricos, en que se tenía asumida la bondad y necesidad de la desigualdad, los privilegiados constituían un estamento que gozaba de preeminencia social, exenciones fiscales y multitud de prebendas legales. La revolución burguesa estableció y difundió el principio, entonces subversivo, de la igualdad ante la ley, expresado en todas las declaraciones de derechos, de las que la última y más universal es la de las Naciones Unidas. La revolución proletaria, que pareció triunfar a partir de 1917, quiso establecer el principio de la igualdad económica. Aunque fracasó, en el ideario democrático quedó grabada la idea de que una cierta nivelación económica es imprescindible para que el poder no escape de las manos de los ciudadanos. Desde finales del XVIII el progreso social y político parece haber ido paralelo a la lucha por la supresión de los privilegios de todo tipo, sociales, políticos, económico...

Curiosamente la revolución que dio origen a esta transformación comenzó con una revuelta de los privilegiados, temerosos de perder algunas de sus prerrogativas, ante el callejón sin salida a que había avocado el caos fiscal. El suceso no se limita sólo a la Francia de 1789, los historiadores han considerado que, en una tipología de las revoluciones, la revuelta de los privilegiados es siempre el primer episodio. Así pues, la penosa situación del común, el hambre, el ninguneo de sus derechos, la explotación y el despotismo, parecen ser más soportables que la pérdida de inmunidades, prebendas y ventajas de unos pocos privilegiados.

La sociedad actual no es comparable a la de finales del XVIII. El principio de igualdad ante la ley no lo discute nadie y, si bien la igualdad económica no encaja en la mentalidad liberal y el sistema capitalista dominantes, al menos se reconoce el derecho a una igualdad de oportunidades con todo lo que eso implica. Sin embargo, en las rendijas del sistema de libertades, se forman grupos que por su posición estratégica obtienen ventajas laborales, económicas, etc., que, paulatinamente se van convirtiendo en derechos adquiridos, en privilegios. Lo curioso de la situación es que cuando toda la sociedad, con admirable unanimidad, como se ha visto en el caso de los controladores aéreos, entiende que se trata de privilegios injustificados, sus detentadores se aferran a ellos con ferocidad, entendiendo que son poco menos que derechos inalienables. Algunos lo harán por simple cinismo, pero la actitud laboralmente suicida de la mayoría de ellos demuestra que están realmente convencidos de la justeza de su actitud, lo que resulta verdaderamente sorprendente. Parece que hubiera grabado en nuestra conciencia algo que nos hace valorar una posible preeminencia sobre los semejantes como el bien más apetecible, por el que merece la pena sacrificar cualquier otro y que ciega cualquier sentimiento de solidaridad o de equidad y justicia.

Seguramente es un buen tema de reflexión en el día la Constitución, la que mejor, con mas extensión y más profundidad trata los derechos y las libertades, de entre la casi decena que se han redactado y promulgado a lo largo de nuestra historia reciente.

3 dic. 2010

Wikileaks

Se ha hablado mucho del poder. Unas veces teorizando, otras analizando el ritmo de su paso y sus efectos en el pasado. Los historiadores se esforzaban por darnos una visión clara de él y nosotros nos admirábamos: cosas del pasado, pensábamos. En el presente su huella sólo se intuía: el poder es tan poderoso que puede y camufla su poderío. Pero, de golpe, Wikileaks nos ha ofrecido una radiografía de sus negras venas. Lo más profundo de sus vísceras todavía permanece oculto, pero lo que se nos ofrece es suficiente para la inquietud y el alborozo. La inquietud porque hemos descubierto que el poder de hoy es el mismo que veíamos en los déspotas de Oriente, los autócratas de todo el Mundo o los poderes coloniales; alborozo porque alguien lo desnudó para nosotros en la plaza pública. Si no existiera Wikileaks habría que inventarlo.

Los métodos sigilosos de la diplomacia no se llevan demasiado bien con la democracia. Después de la Gran Guerra se puso en marcha un invento que pretendía que los modos democráticos entrara en las relaciones internacionales, que se terminara con la diplomacia secreta, a la que se culpaba en gran medida de la responsabilidad del terrible conflicto que se acababa de superar: la Sociedad de Naciones, precedente de la ONU actual. Se vivían momentos de euforia democrática, se analizaba el triunfo como la victoria de los demócratas sobre las autocracias. Fue un fiasco. Ciertamente se había dado un paso, pero sabemos hoy que, en las relaciones internacionales, la ley del más fuerte sigue permitiendo el uso de la coacción, la amenaza, el chantaje, como en el pasado. La ética, la moral que rige las relaciones individuales desaparece ante los más crudos intereses del poder que, en el caso de la política internacional, llamamos eufemísticamente razones de Estado, mientras que la transparencia, cualidad insustituible de la democracia, brilla por su ausencia. Sigue imperando el criterio que Bismarck, maestro en los enredos de la diplomacia secreta, expresaba con cinismo cuando decía que los ciudadanos quieren salchichas, pero no saber cómo se hacen.

Los cuerpos diplomáticos, las embajadas permanentes nacen con los Estados modernos y fueron consecuencia de la necesidad de comunicarse y de las dificultades físicas de la época para hacerlo. El progreso tecnológico  parecía que iba a dar al traste con toda esa estructura, sin embargo los gobiernos no sólo la han conservado, sino que apenas si han transformado sus métodos, evidentemente anticuados, que dan a todo este episodio un aire retro, que mueve a la sonrisa.

Los ciudadanos, perplejos, inquietos y alborozados deseamos que continúe la fiesta, que no se detenga en USA y llegue a otros Estados menores, que alcance a otros poderes, como los económicos, a muchas instituciones estatales o interestatales que ejercen un poder significativo. Queremos conocer el contenido de las salchichas y el método de elaboración.

La Red amenaza seriamente con imponer lo que podríamos llamar la socialización del conocimiento. ¿Lo permitirán los poderes cuestionados y se impondrá la transparencia? ¿Triunfarán las acciones, ya emprendidas, para silenciar y poner límites a la Red? Cualquiera que sea el resultado lo que ha quedado fuera de juego es la inocencia.

29 nov. 2010

Reflexiones sobre la democracia (7). Capitalismo

El pensamiento dominante, en cualquier situación y en cualquier momento, tiene la particularidad de presentar sus presupuestos ideológicos como inevitables y necesarios, debilitando las posiciones alternativas, que se perciben como radicalismos peligrosos o, en el mejor de los casos, como extravagancias ridículas. Lo que llamamos pensamiento único no es más que una fórmula de ideología dominante en el terreno económico y sociopolítico de hoy. Sus presupuestos básicos consisten en considerar que capitalismo, liberalismo y democracia son conceptos convergentes y prácticamente intercambiables. Sin embargo, sus mutuas relaciones se han mostrado, históricamente y en la actualidad, más frecuentemente como conflictivas que como concordantes.

Sobre liberalismo y democracia escribí en otro lugar(1) El capitalismo, por su parte, muestra evidentes contradicciones con el liberalismo. Adam Smith advertía de que la concentración de poder económico «es a la sociedad económica lo que el despotismo a la sociedad política»; pero, «el capital no ha cesado de concentrarse […] por el juego incesante de las fusiones y adquisiciones, bajo la presión de las finanzas»(2). Por su propia condición y por su exigencia de libre concurrencia y competencia, el liberalismo económico acelera la concentración capitalista que, a su vez, mina el liberalismo político en sus médula, deteriorando el principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley, ya que propone un Estado mínimo, que ha de enfrentarse en la defensa de los derechos ciudadanos a un monstruo, los propietarios del capital, que crece en tamaño y poder sin cesar. Una contradicción que lo aboca a la autodestrucción y que genera, en situaciones de estrés político, latigazos de autoritarismo (medidas de orden público en Francia, USA, Rusia, hoy en Brasil, etc.).

Las crisis de los años finales del XIX y principios del XX (1929) produjeron la primera gran ruptura entre capitalismo y democracia: fascismo, nazismo, franquismo, formulas capitalistas que reniegan airadamente del liberalismo y la democracia; surgidas de un movimiento de defensa del sistema económico que se sentía amenazado por el progreso del comunismo, su coartada; en ellas el dirigismo económico y el autoritarismo político se combina con el mantenimiento del capitalismo. La geopolítica que surgió de la segunda guerra mundial y las luchas sociales, que venían de más atrás, produjeron la primera gran luna de miel del capitalismo y la democracia, bajo la fórmula keynesiana, que se prolongó algunas décadas y alumbró el Estado del bienestar, pero a la que la globalización, comandada por el neoliberalismo, y la crisis, efecto de su propia irrupción, han puesto fin en estos años.

La globalización neoliberal da la impresión de hacer triunfar por todos los rincones del mundo a la democracia, cuando en realidad sólo promueve a la democracia formal ya que a la vez que la difunde la vacía de contenido; por una parte, con la proliferación y crecimiento de instituciones supranacionales (FMI, BM, OMC, BCE, G20…, situadas fuera del control democrático directo) y, por otra, con la movilidad del capital, que los Estados son incapaces de contrarrestar con éxito; ambas herramientas minan la sustancia de las instituciones democráticas (soberanía popular), conservando sólo sus aspectos formales. La supuesta convergencia o identificación entre capitalismo (organización de la economía), liberalismo (organización del Estado) y democracia (soberanía), de la que alardea el pensamiento único, no es más que una situación en la que el capital, dotado de nuevas y poderosas armas se impondría sobre el Estado, liberal en lo económico, conservando las instituciones democráticas reducidas a su fachada. Negro panorama del que sólo se podrá salir desenmascarando y superando los presupuestos de la ideología dominante, el pensamiento único, o lo que es lo mismo, escapando de la jaula en que el capital ha metido al mundo con el señuelo de la globalización.


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1.Reflexiones sobre la democracia (1). Origen.

2.Thomas Coutrot: Capitalisme contre démocratie. En http://www.journaldumauss.net/

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La serie Reflexiones sobe la democracia:

(1). Orígenes
(2). Laicismo
(3). Economía
(4). El Estado
(5). Nacionalismo
(6). Populismo
(7). Capitalismo

22 nov. 2010

Irlanda y los escarabajos

Irlanda es un pequeño país que aparte el whisky, la cerveza y su propia independencia no se le conocen mayores gestas (antes, en la alta Edad Media, llenó de monjes media Europa, pero aquello ya está olvidado, pelicos a la mar). Por lo que la conocemos todos los que hemos leído algún texto de historia universal es por la gran hambruna de mediados del XIX. La patata, que poco tiempo antes había venido de América, fue la salvación de buena parte de la Europa del norte, poco apta para el cereal por el frío y la humedad. Los irlandeses lograron una benéfica asociación entre patatas, cerdos y aldeanos por la que el tubérculo alimentaba a ambos y los irlandeses se nutrían de los dos. Todos vivían felices hasta que apareció un cuarto en discordia: el Leptinotarsa decemlineata o escarabajo de la patata, coleóptero al que nadie había invitado pero que dejó a los cerdos y a los irlandeses a dos velas. El hambre que asoló el país produjo una memorable catástrofe demográfica por las muertes y la emigración: millones de irlandeses quedaron sepultados junto a las patatas que no acababan de cuajar o saltaron el océano en busca de mejores tierras. Uno de tantos episodios de la lucha del hombre con la naturaleza, que no tienen brillo, ni generan héroes, como las batallas que protagonizan los guerreros, pero que produce derrotas o victorias más importantes que aquellas. En este caso, una lacerante derrota que sólo el tiempo, muchísimo tiempo, logró apaciguar. Cuando Irlanda ingreso en la UE era todavía uno de los países pobres del continente.

Dios aprieta pero no ahoga, dicen aquellos que ven a Dios en todas las gracias y desgracias humanas. El ingreso en el club de los ricos tuvo, como para España, efectos salvíficos, algunos aseguran que milagrosos. El país de las brumas entró en calor. Primero los fondos europeos, después el euro, con el aliño del precio bajísimo del dinero, la desregulación y el descenso de impuestos propiciados por los visionarios del neoliberalismo, la lengua inglesa que los nacionalistas no habían logrado erradicar y una burbuja inmobiliaria que hubiera hecho las delicias de Jesús Gil, todo ello lo convirtieron en un paraíso del nuevo capitalismo triunfante, asentado sobre un casi paraíso fiscal, que atraía multinacionales como la miel a las moscas. La UE era la nueva patata para Irlanda, sólo que ahora no se limitaba a saciar el hambre sino que aportaba todos los refinamientos, el lujo y los excesos de la riqueza, amén del orgullo y la vanidad de sentirse admirados y envidiados. ¿Quién iba a sospechar que el tubérculo estuviera infectado por un nuevo coleóptero de caparazón más duro que el Leptinotarsa y de apetito mucho más voraz? De momento el tragón escarabajo ha dejado sin sustancia a la totalidad de la banca; por su parte, el Tesoro Público ha quedado sin aliento en un intento de tapar con dinero los túneles que abría el bicho. Ahora los irlandeses, como antes los griegos, se han entregado, abatidos por fin, en manos del FMI y de sus socios europeos, que arruinarán su paraíso de cartón piedra, poniéndoles difíciles las cosas de nuevo y dejándoles la sensación de que alguien les tomó el pelo.

Como los habitantes de la dulce Éire siempre fueron muy religiosos les queda rezar, puede que arriba no les tengan en cuenta la movida contra los curas pedófilos ¡Quién iba a saber!

21 nov. 2010

Homenaje a Ibrahim Serfaty

La izquierda no vive sus mejores momentos, por eso es especialmente lamentable la desaparición de luchadores que se han agotado en la anterior generación sin tener el consuelo de ver una esperanza de futuro. Es el caso de Ibrahim Serfaty que murió el 18 en Marraquech, con escasa repercusión en la prensa española a pesar del protagonismo de Marruecos en las noticias y debates del día. Fue un judío marroquí de ascendencia sefardí que destacó por su oposición al régimen despótico de Hasan II, aunque ya antes su libertad se resintió por la lucha contra el colonialismo francés. Llegó a ostentar el poco deseable record africano de años de cárcel por razones políticas, después de Mandela. Al fin, en los años 90, la presión internacional empujó al monarca alauí a hacer gala de su despótica generosidad excarcelándolo, aunque privado de la nacionalidad marroquí y obligándolo al exilio. Se dijo entonces que habría salido antes de haber pedido perdón al rey: al parecer la dignidad de los ciudadanos marroquís es incompatible con la de su soberano. Militó en el partido comunista hasta que la actitud contemporizadora de éste le indujo a crear su propio grupo (Ila l-Amam) pero nunca traicionó su pensamiento. Fue partidario de un Estado palestino, solía decir: «Iré a Palestina cuando tenga un Estado, después pasaré a ver a mis amigos judíos que se encuentran en Israel». En el contencioso del Sahara Occidental se mostró partidario de la autodeterminación de los saharauis proponiendo una federación con Marruecos como solución del conflicto. Ser judío y antisionista, marroquí y defensor de la autodeterminación saharaui no es común y, desde luego dice mucho de su opción por la racionalidad y el sentido común. En el 2000 Mohamed VI, entre las medidas de gracia del comienzo de su reinado y como anuncio de una política más liberal, le devolvió la nacionalidad y permitió su regreso. Enfermo ha residido en Marraquech hasta morir a los 84 años.

La izquierda está en retroceso en todas partes, pero en el mundo árabe parece haber desaparecido casi por completo barrida por la inundación islamista que monopoliza por todas partes el favor popular. Hubo un momento en que un socialismo peculiar coloreaba los primeros regímenes laicos, republicanos y nacionalistas: el nasserismo egipcio y el baasismo sirio fueron buenos ejemplos, pero no los únicos; quedaron reducidos a la nada por la evolución política propia y mundial. Militantes izquierdistas lucharon codo con codo con el chiismo iraní para destronar al sha, pero nada más lograrse el objetivo fueron masacrados por el nuevo régimen teocrático. En Palestina siguen vivos los movimientos comunistas y laicos, pero ya vemos el progreso de Hamás en Gaza y la creciente hegemonía de Hezbolá en Líbano. Desde el Líbano a Marruecos los movimientos comunistas oscilaron de la influencia soviética a la maoísta y se enfrentaron o colaboraron, según las circunstancias con el nacionalismo y el islamismo, pero mostraron vitalidad y parecía que futuro, desde los años sesenta a los ochenta. La implosión de la URSS y la transformación de China los dejó huérfanos y el crecimiento del islamismo, como respuesta a Occidente los ha reducido a la mínima expresión; hoy, casi desaparecidos del escenario, han dejado de ser noticia, pese a que, como ayer, son una de las pocas esperanzas de laicidad y democratización de la zona.

En el mes de octubre y por iniciativa del Partido Comunista Libanés se reunieron en Beirut todos los partidos comunistas de la región (mashrek y magreb: oriente y occidente árabes) en un intento de dar vida y unidad al movimiento. Están por ver los frutos, pero los problemas, elección de aliados y cómo hacer frente a la inundación islamista, no parecen fáciles. La presión USA en la zona no es el menor problema, ya que por un reflejo histórico comprensible, la gran potencia sigue viendo en ellos más peligro que en las fuerzas tradicionales y nacionalistas, a pesar de los recientes desmentidos de la realidad y las acciones bélicas que ha provocado y están aún en marcha.

La desaparición de Serfaty es casi un símbolo, pero, sacudiéndonos la melancolía, conviene recordar a un luchador incansable que no triunfó en sus objetivos pero que se ganó el respeto y la admiración de todos los que luchan por los derechos y la democracia.

16 nov. 2010

Marruecos. Una relación difícil

La relación entre España y Marruecos ha sido siempre importante aunque a veces hayamos vivido como si al otro lado del estrecho no hubiera más que algunos enclaves españoles. En la historia reciente los agravios y ninguneos han venido más por parte de España que de Marruecos: las dos guerras de África y el protectorado son suficiente muestra de lo primero; el ninguneo se manifiesta en el hecho de ignorar incluso su existencia: al Reino de Marruecos se le niega el derecho a considerarse heredero de formaciones políticas que tuvieron lugar en su territorio en otros momentos históricos, de modo que en el debate sobre Ceuta y Melilla solemos alegar que cuando España las ocupó Marruecos no existía, y eso lo hacemos sin poner ningún reparo a una historia de España que incorpora en su devenir patrio a Viriato, Numancia, Leovigildo, el Califato o las Navas de Tolosa sin problema alguno. Evidentemente estamos aplicando criterios distintos a unos y otros.

Lo anterior no significa que me posicione al lado de Marruecos en el conflicto último a propósito del Sahara; por el contrario, la actitud de nuestro vecino no sólo me parece un error, sino, además, torpe e injusta, producto de la turbia percepción de unos políticos nacionalistas que necesitan la confrontación, a baja o alta intensidad, según convenga, para justificarse.

Marruecos es un país singular con una estructura política compleja a mitad de camino entre una monarquía absoluta y teocrática y un sistema parlamentario al estilo europeo, porque de ambos tiene parte. Lo cierto es que desde la independencia, a mediados del siglo pasado, ha gozado de una cierta estabilidad, que muchos países de su ámbito le pueden envidiar, y que en occidente se valora muy positivamente. El rechazo a la colonización y la lucha por la independencia desarrolló una ideología nacionalista que cristalizó en una formación política, el partido al-Istiqlal, o partido de la independencia, que se convirtió en la fuerza política mayoritaria. El gobierno actual es de este partido, por haber ganado las elecciones, como había ganado las anteriores y las anteriores. Aunque el monarca es de derecho un monarca absoluto, lo cierto es que ha de contar con los partidos en un tira y afloja subterráneo que no aflora. Hassan II, padre del actual monarca, al principio de su reinado y ante la necesidad de consolidarse en el trono que acababa de dejar Mohamed V, artífice de la independencia, ofreció a Franco una solución para el Sahara, que pasaría a Marruecos a cambio de dejar enterrado sine die el contencioso de Ceuta y Melilla; era un logro que quería exhibir como triunfo ante al-Istiqlal. Franco no aceptó ni entrar en negociación, con el resultado conocido de que años después el propio Hassan le arrebató la colonia en el lecho de muerte y sin contrapartida alguna, mientras que el contencioso de las llamadas plazas de soberanía pasó otra vez a primer plano. La gestión equivocada de Marruecos sobre el territorio de nuestra antigua colonia la ha incorporado hoy a los motivos de fricción entre ambos países, sin que el gobierno español tenga ya la posibilidad de ponerle fin, porque ahora la presión viene de nuestra propia opinión pública que ha interiorizado una obligación moral con los saharauis, que en otro tiempo nos combatieron con ferocidad. Todo aquí es bastante surrealista.

Al-Istiqlal es desde hace algún tiempo un partido en declive en las preferencias populares que van impulsando la escalada de un grupo islamista, a su costa, Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), y creando notable inquietud en las cancillerías extranjeras. Marruecos no permanece ajeno a la evolución de todos los países islámicos. Es normal que el nacionalismo extreme sus posiciones tratando de recuperar el favor popular, conociendo que los departamentos de exterior de sus grandes aliados (USA, Francia, incluso España) lo prefieren.

Pero mientras los nacionalistas estén en el gobierno no cabe esperar alivio, periódicamente tendremos crisis, basadas unas veces en hechos reales desgraciados y magnificados, o inventados, como los últimos en la frontera de Melilla. El nacionalismo necesita enemigos, agravios actuales o históricos, reales o ficticios, para justificarse, si no los hay los creará. El marroquí funciona como cualquier otro: desde el nacionalismo hitleriano al vasco o catalán es siempre la misma historia, y su radicalismo o su respeto a las formas democráticas sólo dependerá de las circunstancias. Por desgracia en este caso, por la historia y por la geografía, nosotros estamos en el punto de mira.

Tengo la esperanza de que en la relación con Marruecos no nos dejemos llevar ni por un ingenuo progresismo ni por un nacionalismo contestación del que nos ataca, y que prevalezcan el sentido común, el respeto a los derechos humanos, nuestro interés y el respeto por los intereses ajenos, en la medida en que sea posible compaginarlo todo. Dada la complejidad del problema las soluciones simplistas que nos regalan a docenas en la prensa y en la barra del bar no son soluciones.

11 nov. 2010

Descubriendo a Eva

Que todos los humanos somos hermanos es algo que hemos oído infinidad de veces y que tenemos asumido como un mandato moral más que como una realidad material. Hoy la ciencia genética lo ha convertido en una verdad indiscutible al detectar a una ‘eva’ ancestral que vivió hace unos 150.000 años en alguna región de África oriental. Es nuestra antepasada común más próxima, la tatarabuela global. Por supuesto que no era la única persona que poblaba la Tierra en ese momento y que hubo otras muchísimas contemporáneas y anteriores, pero su descendencia es la que puebla hoy todo el planeta. En Cambio el ancestro varón más próximo se ha situado hace tan sólo 60.000 o 70.000 años, aunque en el mismo lugar –el por qué de la diferencia se me escapa: quizá por el diferente método de rastreo empleado para unos y otras (ADN mitocondrial para ellas y ADN cromosómico para nosotros), o porque el varón puede tener una descendencia muy numerosa mientras que en la mujer está limitada a unos 15 vástagos como máximo, no sé–.

Es uno de los resultados del ‘Proyecto Genográfico’ que se inició hace 5 años y que deberá concluir en éste. Para llevarlo a término se han analizado más de 100.000 muestras de ADN obtenidas en todos los rincones del planeta. Con los resultados se está elaborando un mapa de las migraciones humanas, ya que es posible detectar en qué lugar se encontraba el primer portador de una de las numerosísimas mutaciones que se generan en el ADN al replicarse y recombinarse el procedente del padre y de la madre en cada generación. A nivel individual nos permite saber de donde procedían nuestros ancestros de hace miles de años, a nivel colectivo podremos ratificar o desechar multitud de teorías o creencias sobre nuestra historia, enterrar prejuicios asumidos acríticamente, conocernos mejor.

Por lo pronto queda descartada la teoría poligenista –la especie humana tuvo varios orígenes distintos–, en la que se sustentaban todos los racismos. Es más, la emigración de los sucesores de la ‘eva mitocondrial’ o del ‘adán cromosómico’ pobló el mundo, pero se toparon con otra especie homo, los neandertales, más primitivos y que a la larga desaparecieron, pero con los que convivieron y a veces se mezclaron, como demuestra el que por todas partes se hayan detectado huellas del ADN neandertal, excepto entre la población subsahariana que al permanecer en África no tuvo contacto con ellos; así que los homo sapiens más puros son los negros africanos. Hemos sabido también que la distinción entre bereberes y árabes en el norte de África es una discriminación de clase con apoyo ideológico, pero no genética, ya que no hay huellas de una invasión árabe significativa. Esperamos saber igualmente si los acontecimientos del 700 en la Península habrá que contarlos sin invasión o con invasión, y de quién. Se ha confirmado que los pobladores de la misteriosa Isla de Pascua procedían de Polinesia y no de América, como querían algunos. Podríamos enterarnos por fin de si los palestinos masacrados por Israel en su propia tierra son quizá los descendientes islamizados de los judíos antiguos y si los judíos que hoy los expolian, especialmente askenazis, descienden en realidad de europeos judaizados. Son cuestiones llamativas, pero hay otras muchas menos impactantes y, sin embargo, decisivas para ir completando el conocimiento de nuestro pasado.

Después de que se publiquen los resultados y se complete el mapa migratorio quedará tiempo aún para que se vaya asimilando e integrando en la investigación histórica todo lo hallado. Sin duda es una valiosísima nueva herramienta que dará un impulso decisivo a las ciencias del hombre. Existe una página web de National Geographic, entidad que lleva a cabo el estudio, que incluso permite participar en él aportando el ADN propio, (https://genographic.nationalgeographic.com), además de proporcionar una información muy interesante y de fácil acceso y comprensión.

6 nov. 2010

Apellidos

Las hormigas o las abejas, que no pocas veces nos sacan los colores por el perfecto funcionamiento de sus complejísimas sociedades, y aquellos otros animales que se agrupan en rebaños, funcionan con eficacia sin necesidad de identificar a cada uno de los individuos. No es nuestro caso. Por elementales o reducidas que sean nuestras agrupaciones sociales, lo primero que se hace en ellas es dotar de un nombre a cada nuevo individuo que se incorpore al colectivo. Tanto abundamos de esta práctica que bautizamos incluso a los animales de nuestro entorno doméstico.

La necesidad es familiar, de ahí el nombre de pila, que decimos los de tradición cristiana; pero también social, de ahí el apellido. La aparición de los Estados con toda su parafernalia controladora y represiva puso en marcha leyes y disposiciones que regularon el uso de los nombres en todas partes; en unas más que en otras, como siempre (en USA el prurito de la libertad y el culto al individuo mantienen un cierto relajo en el asunto de los nombres).

En España la primera ordenanza que trató el asunto fue la del Cardenal Cisneros (1501) en el marco de la operación, que hoy no dudaríamos en calificar de genocida, de suprimir a la población musulmana de Granada convirtiéndola en cristiana, de grado o por fuerza, o hacerla desaparecer. La necesidad de controlar a los nuevos cristianos le llevó a establecer la obligatoriedad de un nombre y un apellido, que debía ser el del padre. Hasta entonces, salvo en las familias nobles, era costumbre usar motes relacionados con algún lugar, oficio o característica personal, que, naturalmente, podían ser distintos para cada hermano. Por supuesto, en la ordenanza de Cisneros, la madre era ignorada porque según la tradición aristotélica el papel de la mujer en la gestación de la nueva vida era el de mero recipiente, y porque así convenía a la familia patriarcal tan cara a los usos cristianos. En 1833, en el momento en que se está gestando el nuevo Estado burgués de manos de los liberales, el granadino Javier de Burgos, a la vez que ideaba la exitosa división provincial (aún perdura), creó el Registro Civil y se estableció la obligatoriedad de inscribir en él a los recién nacidos con un nombre y dos apellidos, el del padre y el de la madre, con preferencia del primero. La idea aristotélica sobre el papel de la mujer estaba ya superada pero no el patriarcalismo; antes bien, la nueva sociedad burguesa asumía el viejo sexismo y lo elevaba a la categoría de principio medular de la nueva sociedad.

La de ahora es una reforma del Registro Civil, institución que mantiene algunas discrepancias con los principios constitucionales y ha acumulado disfunciones con el paso del tiempo; el orden de los apellidos es sólo un elemento, sin duda el más llamativo. Que el PP la convierta en cuestión a combatir por considerarla un ataque a la familia, no tiene precio como información a los electores sobre el rancio basamento ideológico del principal partido de la oposición. Lástima que haya tan poca gente dispuesta a asimilar la lección.

2 nov. 2010

La Flaquita

El año pasado por estas fechas, aprovechando la festividad del día de difuntos, me hice eco en un post, La Santa Muerte, de un culto que ha emergido en México en los últimos años. Hay cultos agonizantes (cristianismo), cultos persistentes en su look medieval (islamismo) y cultos novedosos como el que nos ocupa. Algunos lo descalifican por considerarlo una excrecencia espiritual del narco y del hampa en general (¡Mira por donde el narco tiene vida espiritual! Pero es que además el cristianismo extrajo a sus primeros seguidores de otro submundo, el de los esclavos); para muchos es una construcción sincrética del cristianismo y otros intereses espirituales indígenas (¿No fue el cristianismo una síntesis de muchos cultos de la época: judaísmo, mitraísmo, mazdeísmo, etc., etc.?); hay quien lo degrada a la condición de folclore (¿Quién puede separar con claridad las manifestaciones folclóricas de las religiosas, en cualquier cultura?).

No defiendo el culto a La Santa Muerte, sólo me divierte y, si he de ser sincero, a pesar del rito de echar humo de un puro a su imagen o de ofertarle bolsitas de droga, me ha despertado una especial ternura desde que algunos de sus seguidores tomaron mi artículo de entonces como lugar idóneo donde colgar sus plegarias. A falta de santuarios, de una liturgia propia bien desarrollada, de un clero que dirija y aconseje, algunos fieles de la Santa Muerte han usado mi blog como muro de lamentaciones, como oratorio virtual. Los hay que preguntan con timidez, declarando ignorancia, como Diego Allende, aunque apunta ya su inclinación:
«hola yo quiero pedile un deseo ala santisima muerte pero no se como hacerle quiero que me digan como hacerle para pedirla un fabor»
O como Enrique Ortiz, evidentemente alcanzado sin discusión por el dardo de la fe:
«un saludo y con mucho respeto ha todos los participantes de este paguina y de la santa muerte ha la cual me gustaria saber mas de ella y ser parte de todo y saber mas de suss milagros y como le tienes que rezar para que te ayude y que le ofrendas bueno me despido de todos ustedes espero m ayuden este es mi correo…»
Algunos me agradecen mi involuntaria participación:
«hola soy monse yo tuve un encuentro con la santa muerte y ella me dijo que le llamara chabelita desde entonces le tengo fe y mis miedos cambiaron hacia ella y ahora toda mi familia es devota de ella gracias a Dios y a ella estamos muy bien me gusta este espacio por que asi me encuentro con personas que tambien an tenido experiencias con ella gracias por este espacio.»
Desde luego La Flaquita se comporta con sus fieles, vean si no:
«hola soy creyente de mi hermosisima nina blanca estoy en un trance muy dificil y ella es la que me da fuersas para segir apesar de que mi famili es cristiana mi nina me a dado la fuerza para enfrentarme a todos ellos y dejar claro el respeto mutuo con sus oraciones que le ofresco todos los dias ella me a levantado antes yo lloraba me deprimia por mi nonvio el cada que el queria terminava con migo y yo rogandole ahora noooo mi nina me dio fuerzas y miren el es el que me llora me ruega y todoooooooosss todooooos los dias me habla me cela es algo increible pero esto es dado por la feee que deposita uno acia ella!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! mi nina es es algo que no tengo palabras para explicar la quiero la adoro mi ninnnnaaa te amooooo.»
O Daniela, también feliz y agradecida:
«soy una devota y le agradesco por concederme mi peticion te adoro niña blanca hermosa.
quiero demostrar mi fe infinita hacia a la santisima muerte te adoro reina preciosa!! sere tu devota hasta el dia que acaben mis dias en este mundo y despues mi alma sera tuya , santisima reina»
Pero hay que pedir, hay que pedir con fe, en verso o en prosa:
«santa muerte de mii corazon
sabes todo por lo qe estoi psando
por el chavo al que amo con todo mi corazon
y pues a el le inventaron cosas de mi y pues me dejo
yo qiero qe me ayudes y me consedas todo lo qe te he pediido
por loq e mas qieras mi flaca ayudame
no me desampares
nunca te fallare nuca dejare de agradecerte todoo
por qe io se qe no me fallaras
y me consederas lo qe te pido
tu ya sabes qe es
te amoo mi flaca
siempre estas en mi corazón»
O como Viridiana que se identifica místicamente con ella:
«yo kiero ke nuestra flakita deje ke enytre en su corazon ke me ayude a ke mi marido regrese kon migo
yo ya soy tu mi flakita»
Y así una larga sucesión de agradecimientos y pesares, de alegrías y de peticiones. Nunca pensé que iba a ser vehículo de una fe y menos de algo tan exótico y a la vez tan sentido. Con razón dicen: nunca digas de este agua no beberé. Ahora resulta que les he cogido cariño y no sé cómo hacer más visible aquel post para que sigan y sigan colgando en él sus oraciones.

28 oct. 2010

Economía de casino: los trucos.

La han llamado economía de casino. Esta es una demostración gráfica, para los no iniciados en tan ardua disciplina, que desvela sus misterios y sus trucos. Instalados en la crisis hace ya muchos meses, sólo nos queda llorar o reír, optamos por lo segundo de la mano de ATTAC, autores de este vídeo.

video

26 oct. 2010

Instinto y razón

Si se nos pregunta por qué hemos actuado de una determinada manera o por qué opinamos de la forma que lo hacemos, somos capaces de desplegar argumentos cuya lógica nos convence a nosotros y esperamos convenza a quien interroga. Parecería que cada paso que damos se apoya en la razón, en una deducción impecable de lo que hay que hacer o pensar. Naturalmente los que actúan o piensa de otro modo, incluso contrario, se legitiman de la misma forma. Sin embargo, es muy probable que unos y otros no hayamos hecho uso de la razón más que para justificarnos a posteriori, desde luego no como paso previo al acto o a la formación del juicio. Sin duda la evolución nos ha dotado de herramientas no tanto para que actuemos razonablemente como para que podamos justificarnos, o autojustificarnos, con argumentos razonables. Quizá la cuestión prioritaria, instintiva y vital sea integrarnos en un grupo; la razón, con el uso de la lógica, tendrá la misión posterior de lavar la imagen y borrar las contradicciones que pueden chirriar en nuestra conciencia. Hay mucho de atávico en nuestro comportamiento cotidiano, mucho más de lo que somos capaces de reconocer.


Los psicólogos dicen que la toma de decisiones, la formación de juicios, se ven condicionados por multitud de prejuicios entre los cuales destacan el sesgo de confirmación, que es la tendencia a buscar o interpretar información de un modo que confirme nuestras propias preconcepciones; y el sesgo de disconformidad que cumpliría el objetivo contrario, induciéndonos a escudriñar críticamente la información cuando contradice a nuestras creencias. Según los últimos estudios la abundancia de información no los elimina, antes bien, hace que los afectados se confirmen más en ellos. Las gentes peor formadas son las más vulnerables a prejuicios de todo tipo y se aferran a ellos defendiéndose de una superinformación como la que ahora disfrutamos, o padecemos, porque no les es fácil discriminar en ella los elementos fiables; los más informados, los de formación más sofisticada, aunque tienen menos actitudes prejuiciosas, se resisten más a cambiar juicios ya formados, como aseguran Charles Talber y Milton Lodge. El resultado de estos estudios es descorazonador para quienes esperan hacer cambiar opiniones con sólo un discurso razonable, y muy digno de tener en cuenta para los que utilizan la propaganda, las técnicas publicitarias, con los mismos fines.


En los protocolos científicos se evita sistemáticamente el tirón del prejuicio, que saca del camino correcto, pero en la vida corriente estamos casi inermes. La política es su paraíso: aquellos a los que las urnas les han otorgado mando en plaza se apresuran a rodearse de asesores cuya misión no es profundizar en la duda, único modo de encontrar la verdad, sino confirmarlos en las creencias de que son portadores, de modo que en su toma de decisiones no se atisbe la mínima vacilación; los demás nos arrimamos a un grupo, puede que sólo por empatía, pero eso bastará para que nos resbalen los argumentos contrarios o justifiquemos y relativicemos las acciones chirriantes de los nuestros. En el affaire del alcalde de Valladolid propios y extraños han condenado sus palabras porque no cabía otra cosa, pero, sin excepción, los que se sienten próximos han templado su discurso con alguna justificación, algún atenuante, o la han relativizado recordando casos análogos en el otro bando; por el contrario, aquellos lo han presentado en toda su desnudez para que se perciba con la máxima crudeza, si acaso destacando el silencio de la cúpula de su partido, lo que difunde la sospecha de complicidad, en todos los sentidos.


Los sesgos cognitivos, que estudian los científicos, son el color del cristal con que se mira, que decía el poeta; habrán tenido, o tendrán, una funcionalidad en nuestro devenir como especie, pero enturbian el conocimiento, traban un caminar limpio y racional. De la misma manera que hacemos un esfuerzo por controlar nuestras pulsiones instintivas, deberíamos esforzarnos más por limpiar nuestro pensamiento de las cataratas que lo enturbian: prejuicios o sesgos cognitivos, de los cuales he señalado dos, pero de los que existe una lista interminable a la que podéis acceder con sólo consultar Wikipedia.

19 oct. 2010

La lección francesa

En un artículo que publiqué con motivo de la huelga del 29S, me criticaba un comentarista que yo pusiera mis esperanzas en los sindicatos para la defensa de los intereses de aquellos ciudadanos que necesitamos de la solidaridad y de la acción conjunta para hacer valer nuestros derechos. Estoy convencido de que el derrotismo político y sindical que se respira en la izquierda española ha propiciado un desarme ciudadano que se manifiesta en una apatía generalizada, en un escepticismo suicida, que nos entrega inermes ante la agresión cada vez más descarada del capital y de la derecha que le sirve. Cuando hablo de la izquierda no me refiero a los partidos, sino más bien a la izquierda sociológica, a las gentes cuyos intereses no son los de los poderosos.

Las organizaciones sindicales son las que en Francia han comenzado, dirigido y protagonizado la lucha contra las medidas económicas (pálidas al lado de las que ya hemos sufrido nosotros), las que han iniciado todo un levantamiento ciudadano que lejos de amainar avanza cada día con una escalada mayor. La incorporación de los estudiantes, hasta ahora los de secundaria, lo ha revitalizado, y hoy el bloqueo del combustible amenaza con paralizar por completo al país. Lejos de criticar a los sindicatos la opinión pública francesa aprueba con más de un 70% sus acciones. Los partidos de izquierdas naturalmente no condenan el movimiento, pero su protagonismo es prácticamente nulo. Es la sociedad la que se mueve, y el elemento organizado y organizador, el sindicalismo.

Quizá Francia sea un país anticuado y su ciudadanía insensata: he oído a un político de izquierdas (nuestro) alabar la inmovilidad de los españoles ante la destrucción de conquistas sociales porque, según él, es la única actitud responsable ante lo ‘inevitable’; a la vez afeaba el mal comportamiento de los franceses, revueltos cara a su gobierno que los amenazó la mitad que el nuestro a nosotros. Otro de los comentaristas de mi post manifestaba su impaciencia porque la ‘generación de la Transición’ pasara pronto, con sus rancios planteamientos sindicales y políticos. Al parecer somos un lastre para los jóvenes que saben muy bien lo que hacer, o lo que no hacer. Quizá lleven razón ¡Acaso no hemos ganado, ayer mismo, el Mundial!

La mínima movilización del 29S fue motivo para que se desatara toda una tormenta de dicterios contra las organizaciones sindicales a las que se tildaba de parasitarias, se contó con lupa el número de liberados sindicales y se aseguró que su mayor actividad consistía en dormir la siesta o hacer turismo. Todo el mundo los criticaba, unos por convocar la huelga, otros por no haberlo hecho antes, todos porque las consideran fósiles que no representan a nadie. Sin embargo, ayer mismo el diario Público nos revelaba que la patronal mantiene a 8 empleados por cada delegado sindical y durante estos siete días los sindicatos franceses nos muestran lo que se puede hacer con una sociedad viva políticamente, imbuida de la dignidad del trabajo y del concepto de ciudadanía.

De momento en este Mundial los franceses nos dan sopas con honda.
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16 oct. 2010

La Economía para el hombre

¿Es la economía para el hombre o el hombre para la economía? Nadie con sentido común dudaría la respuesta; sin embargo, basta leer la prensa, las admoniciones de los banqueros, las exhortaciones y disculpas de los gobiernos, las declaraciones de infinitos, ilustres u oscuros economistas para que saquemos la conclusión de que la acertada es la que se deduce de la segunda parte de la pregunta. Los males que se anuncian, los sacrificios que se nos exigen tienen como objetivo la salud de la economía, que se manifestará en unas variables, PIB, IPC, Déficit…, ‘equilibradas’, aún a costa de la regresión en nuestro bienestar: menos renta, menos servicios, menos cobertura social, menos pensión, más trabajo.

Pronostican que la recuperación en Europa debe venir por el crecimiento de las exportaciones. Imposible que sea por el aumento de la demanda mientras suba o se mantenga el paro, se reduzcan los salarios y disminuya la inversión pública. De hecho en Alemania se ha presentado un repunte del PIB como consecuencia del aumento de las exportaciones, también en España se registra un ligero incremento de las ventas al exterior. ¿Qué porvenir tiene este movimiento? La demanda que lo ha generado proviene de los países emergentes (China, India, Brasil), que tienen elevados porcentajes de crecimiento pero en donde la renta y la protección del trabajo es mucho menor que en Europa ¿Cómo seguir colocando allí nuestros productos elaborados con costes mucho más elevados? Leo en los economistas del pronóstico antedicho que todo pasa por la localización de la producción en esos mismos países, único procedimiento para que se reduzcan los costes. Excelente conducta para los intereses del capital, pero nefasta para los ciudadanos que esperan la creación de puestos de trabajo, aquí y en buenas condiciones. En la UE se esperaba con ansiedad la recuperación alemana que debería ser la locomotora que arrastrara a los demás, sin embargo el leve crecimiento que se ha apuntado no ha tenido ese efecto ni parece que lo vaya a tener en el futuro inmediato porque no responde al crecimiento de la demanda interna sino a las exportaciones, como se ha dicho antes. La situación para el común de los alemanes sigue siendo mala, por la política restrictiva del gobierno conservador de la Sra. Merkel, igual que en España y en todas partes, donde se han impuesto (en el más duro sentido de la palabra) las recetas neoliberales.

Así volvemos al principio: puede que se produzca una recuperación, pero la sociedad se habrá segmentado más, el beneficio lo habrá acaparado el capital, y el paro y la pérdida de bienestar social permanecerán. ¿Es la economía para el hombre o el hombre para la economía? Pues parece que lo segundo.
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3 oct. 2010

Ahora las pensiones

La huelga general, que fue inevitable desde que se decidió la reforma laboral, ha pasado ya. Sindicatos y gobierno parecen satisfechos, los primeros porque han cumplido, el segundo porque la protesta no fue tan abrumadora como para hacerle cambiar de postura. Ahora a esperar el siguiente acto; en él el asalto a las pensiones parece tener todas las papeletas para el papel protagonista.

No voy a explicar por qué es malo ser viejo, el tema me deprime, pero sí habrá que reconocer que tiene algo bueno: se ha vivido mucho y uno puede identificar con facilidad las repeticiones que nos venden como novedades. En la crisis de los noventa sesudos economistas, algunos en el poder (Solbes entre ellos), nos empezaron a advertir de la inminente quiebra del sistema de pensiones. Había datos objetivos, demográficos, que lo hacía inevitable, eso decían. A la vez se fomentaban los fondos de pensiones privados, se les dio un tratamiento fiscal preferente y se les hizo desde los poderes públicos una promoción impagable. De aquella movida se benefició la banca, pero en absoluto los pensionistas, ya que el sistema público no se hundió ni muchísimo menos –todavía hoy, en medio de una crisis terrible, tiene un fondo de reserva record–, la inmensa mayoría de los que entonces, asustados por el futuro, abrieron algún fondo privado se encontraron al jubilarse con unos miles de euros, en el mejor de los casos, que puede que les diera para un viajecito con qué celebrar el acontecimiento; los que habían cotizado tanto como para obtener una cantidad sustanciosa que atendiera a las necesidades de la vejez, si había algunos, eran sólo aquellos a los que el sistema público les importaba un comino, por razones obvias. ¿Qué pasó? Entre otras cosas, que la evolución demográfica fue lo contrario de lo previsto y que la población activa creció más que nunca en el pasado. La verdad es que el análisis que se había hecho de las variables fue un desastre, quiero pensar que por incompetencia, porque otra explicación situaría a los “expertos” a un nivel ético deplorable, si no próximos al fraude o la prevaricación. De nuevo hoy nos quieren vender la misma moto, otra vez la amenaza demográfica y de quiebra del sistema ¿Se prepara el relanzamiento de fondos privados? En USA, donde el sistema público es inexistente, los fondos privados señorean el servicio y manejan capitales ingentes cuyos movimientos especulativos han tenido que ver con la crisis financiera y con el castigo que sufren las deudas soberanas de Grecia, Irlanda, Portugal, España…, al tiempo deja sin cobertura a las capas más bajas.

Como los “expertos” y el gobierno parecen no dar con la solución será bueno ofrecerles alternativas viables. Vicenç Navarro dice:

[…] El enorme crecimiento de las rentas en los sectores más pudientes de la población, que contribuyen a la Seguridad Social mucho menos que el trabajador normal y corriente -cuyo sueldo por hora ha ido disminuyendo- es una de las causas de la reducción de los ingresos al Estado y a la Seguridad Social (ver “Polarización Social y Pensiones”. Público. 16.09.10). Si tales sectores pagaran en términos progresivos, eliminando el tope de exclusión en su gravamen, los ingresos a la Seguridad Social aumentarían considerablemente. Ahora bien, los que tienen más poder político son los primeros, en lugar de los segundos, lo cual explica que estas alternativas ni siquiera se consideren y/o aparezcan en los medios.

Poco que añadir a la cuestión, pero mucho que pensar sobre ella, aunque, la verdad, a pocos nos ha llegado esta argumentación, no en balde la casi totalidad de la prensa milita ideológicamente en la derecha. La solución que parece estarse imponiendo entre los que han de decidir es la de situar la edad de jubilación en los 67 años. A este respecto, aparte otras críticas que puedan hacérse sobre su eficacia, habría que señalar que los que aportan una parte proporcional mayor de su salario, los perceptores de las rentas más bajas, tienen una esperanza de vida menor –exactamente los trabajadores no cualificados tienen en España diez años de vida menos que los profesionales o trabajadores de rentas elevadas– ¿Es de justicia obligar a unos a trabajar más años para pagar la jubilación de los que les sobrevivirán?

Se trata pues en todo este asunto de un problema de solidaridad, valor en baja, y consecuencia de la regresión sufrida en los últimos años con la polarización de la riqueza, mal en alza, que nos trajo la moda neoliberal.
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28 sept. 2010

Huelga

Cuando nacieron las primeras organizaciones obreras actuaron durante mucho tiempo en la clandestinidad, donde la ley las recluyó, porque al liberalismo imperante le parecía una coacción intolerable que los trabajadores se presentaran asociados frente a los patronos, rompiendo la sacrosanta ley de la libertad de mercados, o porque generaban conflictividad social o porque eran un nido de delincuentes y agitadores... Hoy, con motivo de la convocatoria de huelga, una legión de comentaristas argumenta que los sindicatos son organizaciones obsoletas, que su tiempo ya pasó, que son un nido de parásitos alimentados por las subvenciones estatales y las obligadas aportaciones empresariales. Las críticas van dirigidas contra los sindicatos de clase, como si el concepto mismo de clase se hubiese evaporado y hubieran quedado por tanto sin objeto. Son los mismos que anunciaban el fin de las ideologías, el fin de la política, el fin de la izquierda, los adalides del pensamiento único. Lo que hay apolillado, lo que huele a naftalina, en una argumentación que apenas maquilló las premisas para mantener las mismas conclusiones desde el XIX, es el propio discurso.

Sin embargo, a pesar de la anemia argumental, a pesar de la refutación de la historia, son palabras que encuentran eco fácilmente. Los sindicalistas han sabido siempre muy bien lo difícil que es organizar a los que viven, o caen, en la marginación social, sector que la depresión alimenta. En nuestro tiempo, además, los sindicatos, integrados por fin en el sistema institucional de las democracias, se convierten con suma facilidad en objeto de rechazo cuando surgen actitudes antisistema, tan frecuentes en los momentos de crisis; denostados por los de arriba y sus satélites –la fuerza de atracción del poder o del dinero es equiparable a la de la gravedad en el mundo físico–, pero también por aquellos que los tildan de traidores o adocenados porque los perciben como parte del establishment, que rechazan. Y no hago mención del porcentaje, bien sustancioso, de actitudes o argumentos que dejan descaradamente al descubierto sólo cinismo e hipocresía, vicios comunes en todas las clases, porque son atributo de la humanidad.

Nosotros, europeos, no concebimos la democracia sin una compleja trama de logros sociales. Es lo que hemos venido a llamar Estado del bienestar. Por supuesto que hay teóricos, cada vez más, que reniegan de él, pero la mayoría de ciudadanos nos lamentamos de su deterioro actual y de las amenazas que se ciernen sobre su permanencia. Pues bien, en la construcción del sistema y en su mantenimiento los sindicatos han tenido un papel tan protagonista que es imposible entenderlo sin ellos. Hoy, cuando los partidos de izquierdas o están lejos del poder o el huracán liberal los ha maniatado, su única defensa eficaz parece depender de los mismos; la huelga de mañana es una muestra.

No seamos tan estúpidos o tan cínicos que nos lamentemos de la pérdida de derechos sociales y a la vez neguemos el agua y la sal a los sindicatos que los hicieron posibles. Tan tonto y contradictorio como llorar nuestra situación por la crisis y atacar con encono a nuestra única defensa.
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23 sept. 2010

Pasión y muerte de ZP

Un artículo de Maruja Torres me ha revelado claves que hasta ahora no había logrado penetrar: la verdadera grandeza de Zapatero está por llegar y tiene que ver con su salida de La Moncloa.

Hay héroes y mártires. Los primeros obtienen su grandeza de las hazañas de que son capaces en vida. En Napoleón, por ejemplo, Sta. Elena fue un accidente. Nadie le recuerda por eso, sino por haber puesto en un brete a la Europa de entonces; por el increíble cinismo de haber usado la bandera de la revolución (libertad, igualdad, fraternidad) para una operación despótica y de engrandecimiento personal; por apostillar a Maquiavelo queriendo hacer ver que él iba más allá que cualquier otro en la tarea de ningunear la ética y los usos avalados por la tradición. Siempre tuvo seguidores más o menos afortunados, el de hoy es Sarkozy: infinitamente ambicioso, corto de estatura, épatant en sus decisiones políticas, liberado de sus complejos por un matrimonio espectacular. El héroe es vital, despierta admiración u odio –sólo sus contemporáneos más avisados son capaces de verle la vena ridícula de la que ningún héroe carece–, desaparecido, sólo quedará añoranza o alivio.

El mártir alcanza la vida gracias a su muerte. Su vida fue un fracaso, que, en seguida, se cargará sobre las espaldas de los que lo sacrificaron, rellenando el vacío con sendas dosis de inocencia y buenas intenciones. Habitará de modo perdurable y en estado glorioso en la memoria colectiva utilizando los posos de mala conciencia que todos hemos venido creando en nuestro proceso vital; se alimenta de ellos. En nuestro pasado reciente Suárez no se ajusta mal al modelo: denostado en el ejercicio de su poder como pocos y zarandeado sin piedad hasta la agonía por sus propios camaradas, su figura se va engrandeciendo progresivamente, desde su muerte política, hasta situarlo en las proximidades de los altares.

Zapatero pertenece a esta última categoría. Lo admirable en él es que es consciente del proceso, ha asumido su destino e interpreta su papel con la alegría de los justos. Estoy por afirmar que lleva camino de alcanzar la excelencia si las cosas no se le tuercen ganando las próximas elecciones. Sabe que en vida (política) tiene poco que hacer, las fuerzas que se desataron superan sus capacidades, así que ha decidido conquistar la memoria, ofreciéndose como víctima propiciatoria. Será el cordero que nos redima de nuestros pecados económicos ofreciendo su vida (política) para que arda en el fuego purificador de los recortes salariales, la congelación de pensiones y las subidas de impuestos. El no lo quería, pero nuestra culpa era demasiado grande y las acechanzas del Maligno (el mercado) demasiado poderosas, como para liberarnos de otro modo.

Si de aquí a un par de años volviera a ganar las elecciones y su desaparición no se produjera… borraría este artículo, al fin y al cabo no soy un profeta.
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La ilustración la tome prestada del excelente blog de humor caducahoy.blogspot.com
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20 sept. 2010

Los ricos no lloran

Desde que empezaron las medidas anticrisis, o antipardillos, según se mire, castigando a funcionarios (reducción salarial), pensionistas (congelación) y consumidores (IVA), se viene anunciando que pronto les tocará a los ricos; pero el asunto tarda en materializarse: según parece, no me preguntéis por qué, aún no es el momento. Lo único reciente que recordamos con relación a los ricos es la supresión del impuesto del patrimonio (por definición los pobres no tienen de eso). Aquí marcaron el primer tanto, el segundo, el tercero y el cuarto, se deducen de lo anterior: los millonarios no suelen ser funcionarios ni viven de una pensión y, por supuesto, les importa un rábano el IVA. De momento ganan por goleada.

Se viene rumoreando estos días que la reforma del IRPF es inminente, agregando un tramo impositivo más para ingresos superiores a 120.000€ con el 46% de imposición para la parte de renta que sobrepase esa cantidad (ahora estaba en 53.400€ y 43% respectivamente). Naturalmente han empezado las críticas: por la derecha, populismo puro y crudo, generalidades vacuas y ninguna alternativa; por la izquierda la cosa es diferente, más trabajada. Yo me haré eco hoy del plan que propone ATTAC, que no es un partido, pero si un movimiento ciudadano de gran vitalidad y de creciente presencia en España y Europa.

Como es sabido en la declaración del IRPF tienen distinto tratamiento las rentas que proceden del capital de las que se originan en el trabajo. Las primeras cotizan al 19% y si superan los 6000€ al 21%; los rendimientos del trabajo, en cambio, lo hacen en cuatro tramos que van del 20% al 43%, con la reforma anunciada se agregaría un quinto tramo en las condiciones ya expuestas.

Las rentas del capital incluyen:

• Rendimientos de cuentas y depósitos bancarios.
• Rendimientos por compraventa de acciones.
• Dividendos por reparto de beneficios de sociedades por acciones.
• Participación en beneficios de cualquier empresa.
• Primas por asistencia a consejos de administración.
• Rendimientos por compraventa de bienes patrimoniales.
Cotizan entre el 19 (mínimo) y el 21(máximo).

Las rentas del trabajo comprenden:

• Sueldos de contratados por empresas o administración pública y funcionarios.
• Ingresos de autónomos en el ejercicio de su actividad económica.
• Ingresos de profesionales en el ejercicio de su profesión.
Cotizan entre el 20% (mínimo) y 43% (máximo)

No es necesario decir que el primer grupo, que tiene un tratamiento más benévolo, comprende ingresos que obtiene en proporción significativa un sector social privilegiado, mientras que el segundo es el del común de los ciudadanos. Se justifica la desigualdad con el argumento de que es un modo de estimular el ahorro y evitar la fuga de capitales. Que sea suficiente explicación es algo que podemos valorar cada uno. Como se ve, la reforma propuesta permitirá incrementar, no demasiado, los ingresos de Hacienda a costa de las rentas más altas, pero no cambia nada, la filosofía del impuesto permanece intacta. La propuesta de Attac es la siguiente:

1. Que todas las rentas, se obtengan de donde se obtengan, se sumen conjuntamente (eliminando la diferenciación entre renta del ahorro o del capital y renta general o del trabajo) y al resultante sea al que se le aplique una única tarifa progresiva.

2. Que el número de tramos progresivos de tipos de gravamen se aumente, hasta llegar a un 65,5% para las rentas más elevadas (% que contemplaba la primera ley tributaria de la democracia, ley 44/78, y que nunca debería de haberse modificado)

3. Que se elimine la reducción por aportaciones y contribuciones a planes de pensiones.
De lo que se trata es de eliminar de una vez por todas la diferencia de tratamiento entre una y otra vía de obtención de ingresos, de incrementar la progresividad (aún más de lo que contempla la anunciada reforma) y eliminar la principal vía para obtener desgravaciones que sólo está al alcance de las rentas altas.

Las leyes exactoras constituyen un test para medir la sensibilidad social de los gobiernos, en este caso, el nuestro no queda muy bien parado. De hecho el vigente sistema fue diseñado en sus líneas generales por la UCD, hace ya 32 años y, posteriormente, sólo ha sufrido reformas de detalle, algunas, como la de Aznar, para endurecerlo. El programa de Zapatero en su primera legislatura incluía una reforma radical del IRPF, novedosa y arriesgada porque eliminaba los tramos, sustituyéndolos por un tipo único, pero manteniendo la progresividad por el procedimiento de dejar exento un tramo considerable de los ingresos. Nunca se aplicó, ni siquiera se planteó con seriedad.

Con las medidas previstas ahora los ricos no soltarán ni una lágrima… si acaso de risa.

15 sept. 2010

Libros sagrados

El lector de periódicos que lee una entrevista piensa que las palabras que ve impresas son justamente las que pronunció el entrevistado ante el periodista y, sin embargo, con demasiada frecuencia, el protagonista no reconoce al leerlas su propio discurso, lo encuentra mutilado, tergiversado, de algún modo orientado a un fin que no estaba en su mente y que probablemente ha salido de la del periodista que ha plasmado por escrito lo que se dijo. Los malentendidos y las tergiversaciones, maliciosas o no, parecen ser inmunes a la experiencia del profesional entrevistador y a la tecnología moderna que permite grabar sonido e imagen.

Trasladémonos catorce siglos atrás a una zona árida, a las puertas del desierto, tras las fronteras de las dos grandes civilizaciones de la época (Persia y Bizancio), donde la cultura y la tecnología de ambas llegaban pálida y fragmentariamente En ese ambiente habla Mahoma (Muhammad), un profeta, según parece analfabeto, lo más común en el lugar y el tiempo, o que, en todo caso, nunca escribió nada. Algunos de los que le escuchan, fascinados por su palabra, y conocedores de la técnica de la escritura, toman notas de sus enseñanzas. Lo hacen en hojas de vegetales, trozos de piel o huesos. Como los escribas escasean, existen otros individuos que memorizan palabra por palabra (memoriones), lo que después alguien puede poner por escrito. Sus fieles conservaron así la doctrina revelada. Andando el tiempo, el califa Utman, cuando ya el islam se había convertido en un poder en la región, reunió los fragmentos y elaboró con ellos un libro: El Corán (la recitación), en su versión canónica, que no ha sido puesto en discusión posteriormente y que ha sido unánimemente aceptado como la palabra del profeta inspirada por Dios mismo (los textos discrepantes habrían sido destruidos oportunamente). Si Mahoma pudiera leerlo ¿lo reconocería como su propia palabra y como compendio de sus enseñanzas? La respuesta que daría un musulmán es obvia, la que daría un infiel, puede ser considerada blasfema, ya que la revelación es un dogma y El Corán un libro sagrado para los islamitas. No entro en la veracidad de la revelación misma, que según nos cuentan era recibida en accesos que la ciencia médica actual, libre de prejuicios religiosos, consideraría episodios de un síndrome de epilepsia alucinatoria.

La razón no es un arma eficaz contra las creencias, porque éstas se sitúan fuera de su alcance; sin embargo, es lícito su uso en este caso ya que es la herramienta, específicamente humana, más fiable para el conocimiento y, los que consideramos que no hay ámbito del mismo que no pueda explorar, no tenemos por qué restringir su utilización.

Seis siglos antes de estos sucesos se redactaron otros textos que contaban las acciones y la palabra de Jesús, otro profeta ágrafo, un personaje cuya existencia histórica no ha logrado ser probada históricamente. También fueron escritos tardíamente por individuos que no conocieron ni escucharon al protagonista y después de que Pablo de Tarso, otro epiléptico víctima de alucinaciones (no en balde fue llamada enfermedad sagrada) hubiera dado un giro a las enseñanzas del Nazareno sistematizando su doctrina y convirtiendo en cristianismo lo que no parecía más que un intento de renovación del judaísmo de la época. También estos textos sufrieron una purga, en este caso por parte de la Iglesia, seleccionando unos pocos como canónicos y convirtiéndolos en palabra de Dios; aunque para los cristianos su sacralidad no alcanza a la materialidad del libro como en el caso de El Corán, seguramente porque sus templos están llenos de otros objetos materiales sagrados.

No me extenderé sobre el Antiguo Testamento, básicamente la Toráh judía, porque su antigüedad y la diversidad de su procedencia y fines lo convierten en un galimatías, en donde junto a prescripciones incoherentes y caprichosas encontramos relatos inverosímiles sólo asumibles como mitos, y justificaciones y recomendaciones o exigencias de comportamientos éticos que hoy cualquiera consideraría aberrantes.

Si todos los hombres nos guiáramos fundamentalmente por la razón, hace tiempo que tales textos habrían quedado desechados como testimonios fiables de lo que cuentan o se dice que representan, porque no resisten el mínimo análisis científico, ni siquiera el que un lector crítico hace cada día sobre lo que lee en la prensa. Sin embargo en el terreno de las creencias el pensamiento mágico convive y se impone sobre el racional ¿Cómo esperar racionalidad en aquellos que han hecho de tan rancias enseñanzas guía de sus vidas?

Sin pretender quitar el empleo a ningún profeta me atrevo a decir que seguirá habiendo quemadores de libros, como el pastor Jones, y brutales represalias por aquellos que lo consideren una blasfemia intolerable.
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11 sept. 2010

Los ricos, los pobres, la crisis y Marx

Que los ricos sean más ricos no tiene para la economía general ningún efecto beneficioso. El incremento de sus ingresos no genera un aumento similar de la demanda porque su consumo era ya elevado y la mayor parte de este aumento irá a paraísos fiscales, áreas con sistemas bancarios opacos, inversiones especulativas (hedge funds), etc. De hecho las entidades financieras cuentan con empleados (administradores de grandes fortunas) cuya misión es precisamente buscarles acomodo de este tipo. Si, por el contrario el incremento beneficiara a las rentas del trabajo, es decir a las clases medias y bajas, los efectos sobre la economía serían inmediatos y espectaculares, porque los beneficiaros elevarían el consumo de forma instantánea en todas sus formas, demandando más y mejores productos alimenticios , vestido, vivienda, educación, viajes… en fin, mercaderías y servicios de todo tipo; al tiempo, la parte del incremento de la renta que se destinara al ahorro serviría para financiar las actividades económicas que el aumento de la demanda estimula, ya que este excedente, por sus peculiares características, difícilmente tomaría la vía de la inversión especulativa o los paraísos fiscales. Así pues, la distribución de la renta no es sólo un principio de justicia social sino también una garantía para mantener viva la demanda y por tanto el crecimiento económico y la prosperidad general. Los países más prósperos del mundo son aquellos en los que las diferencias de renta son menores.

Durante el siglo XX, desde la gran crisis de los años 30, en los países que fueron en seguida denominados desarrollados, se produjo una progresiva distribución de la renta, reduciendo el porcentaje que correspondía al capital y aumentando el que procedía del trabajo. Las medidas keynesianas y socialdemócratas estimularon el proceso y fueron las responsables de una sociedad económicamente dinámica y envidiable por su equidad. Las crisis de los 70 y 80 produjeron un cambio del paradigma económico, promovido políticamente por Reagan y Teacher en USA y Europa respectivamente, que fueron, más pronto o más tarde, imitados en todas partes. El desquiciamiento del poder sindical, la desregulación de los mercados financieros y el abandono de los instrumentos de intervención en la economía empezaron en seguida a hacer sentir sus efectos: uno de ellos fue remontar la crisis y emprender un nuevo proceso de crecimiento; otro, incrementar paulatinamente el porcentaje de renta para el capital en perjuicio del trabajo, es decir, una polarización de la riqueza, una regresión en las políticas de distribución de la renta. Proporcionalmente las clases que obtenían sus rentas del trabajo se empobrecieron, fenómeno que quedaba enmascarado por la incorporación de la mujer al trabajo (en todas partes, no sólo en España), que incrementaba notablemente los ingresos familiares y el gasto (por tanto también la demanda); otro recurso fue el endeudamiento, facilitado por el hiperdesarrollo de los instrumentos financieros y la irresistible incitación del mercado.

Más de veinte años de política neoliberal han permitido concentrar más y más riqueza en manos de unos pocos, extraída, naturalmente, tanto del excedente que aportaba el crecimiento como de las rentas del trabajo, es decir, empobreciendo a las clases medias y trabajadoras, que, además, han resultado endeudadas en proporción nunca conocida. En estas circunstancias, el pinchazo de la burbuja financiera ha tenido como consecuencia casi instantánea una drástica reducción de la demanda en la que estamos insertos hace ya más de dos años. No podía ser de otro modo ya que las clases de las que dependería el aumento del consumo han perdido sus ingresos y están fuertemente endeudadas. Para colmo, las medidas de los gobiernos para atajar sus desequilibrios presupuestarios son restrictivas, es decir lastran el crecimiento. La respuesta ciudadana, que en otras circunstancias podría ser brutal, está lastrada también porque los instrumentos sindicales fueron desarticulados por la acción consciente de los gobiernos al principio del proceso, o se anquilosaron por la falsa prosperidad de que disfrutamos durante años.

Y se me ha ocurrido a mí recordar, viejo izquierdista desfasado, que cuando Marx analizaba las crisis del capitalismo  y las explicaba como crisis de subconsumo parecía estar pensando en ésta. A ver si vamos a tener que desempolvar El Capital…

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He basado este artículo en el de Vicenç Navarro en Attac España: La causa de la crisis, cuya lectura recomiendo, por su calidad y porque aporta datos numéricos que yo he obviado.