25 nov. 2008

Sin petróleo no hay paraíso

·
Petróleo sí o petróleo no, esa es la cuestión. Nadie es indiferente a la posibilidad de tener, o al menos controlar, una fuente de energía hoy, seguramente durante mucho tiempo aún, absolutamente imprescindible para nuestra vida doméstica y no digamos para la industria o cualquier actividad económica o bélica. Cómo entender si no los movimientos estratégicos de la gran potencia en el Medio Oriente, como por influencia anglosajona nos hemos acostumbrado a denominar al Oriente Próximo. De ahí también que algo tan común como el cambio de titularidad de unas acciones, en este caso de Repsol, nuestra (?) querida petrolera, haya levantado tanta polvareda.

Ya en 1927 el casi entrañable dictador –en comparación con el que le imitara diez años después– Primo de Rivera creó CAMPSA (Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos S.A.) con la intención de poner en manos del Estado un sector que se había revelado ya como estratégico en la guerra y en la paz. Así vivió y creció durante 65 años hasta que en el 92 el gobierno socialista de Felipe González, siguiendo las directrices antimonopolistas de la UE, la troceó y privatizó parcialmente. Ese fue el origen de Cepsa y Repsol del que el Estado se reservaba el 10% de las acciones, suficiente para seguir controlándola. Los gobiernos de Aznar llevaron al paroxismo la orgía privatizadora, siguiendo con fe de neófito la moda del momento y porque de ese modo se liquidaba el déficit, lo que permitiría entrar en el euro; entonces cayó lo que quedaba de Repsol, privatizada por completo y, desde ese momento, dejó de ser nuestra.

No entiendo los términos del debate planteado a propósito de las pretensiones de la petrolera rusa Lukoil de adquirir el 20% de las acciones, puestas a la venta por Sacyr en un intento de aliviar su deuda a lo que se añade una oferta de la Caixa. Todas son empresas privadas que cotizan en el mercado global y están con frecuencia vinculadas unas a otras; no se ve cómo podría impedir el gobierno una acción legal de venta o adquisición de acciones, aunque cambie la titularidad o la influencia entre ellas. Por otra parte cuando hablamos de la nacionalidad de estas grandes corporaciones en realidad sólo indicamos el país en donde está residenciada su sede social, no a quien pertenece el capital –por ejemplo, Conoco Phillips (USA) es el accionista mayoritario de Lukoil con el 11% del capital, lo que, de paso, puede tranquilizar a los que siente alergia nada más pronunciar el nombre de Rusia, ¿reflejo del franquismo?–.

Argumentar que ese país es intervencionista con sus empresas, mientras se está pidiendo al gobierno español que haga justamente eso, es de un cinismo más que notable. Que los que privatizaron a Repsol se escandalicen ahora de que alguien compre sus acciones es tomarnos por imbéciles. Que se pida al gobierno que compre las acciones de la discordia, años después de haberlas vendido, es cómico.

Que alguien se dispare con la manguera en la sien lo entendería, la polémica que se ha desatado no.
_______________
Cliqueando en los enlaces que propongo se pueden ver las vinculaciones económicas entre estas grandes empresas.

24 nov. 2008

La atmósfera de Titán

·
Titán es un nombre magnífico que corresponde al satélite más grande de Saturno, planeta que señorea todo un sistema con decenas de satélites, más la extraordinaria complejidad de los anillos, compuestos de millones de guijarros. Su tamaño es superior al del planeta Mercurio y desde 1908 sabemos, gracias al astrónomo español Comas y Solá, que posee una atmósfera.


En 1655 el físico y astrónomo holandés Christiaan Huygens lo descubrió y lo llamó Luna saturni. Su nombre actual procede del XIX, cuando ya se habían descubierto más satélites del planeta y J. Herschel propuso los nombres de los titanes, hermanos de Cronos, el dios griego correspondiente al Saturno romano, para designarlos.



Recientemente se ha convertido en protagonista privilegiado de las noticias astronómicas. En 2005 la sonda Cassini, del proyecto Cassini-Huygens, se posó en su superficie e inmediatamente comenzó a enviar datos, que los científicos han ido estudiando y desvelando desde entonces. Supimos que la densa atmósfera del satélite contenía un elevado porcentaje de metano aparte de nitrógeno (95%) y otros hidrocarburos y, por el trabajo de unos físicos vascos, que mantiene una actividad convectiva, metano líquido que se evapora y cae en forma de grandes precipitaciones, como en la tierra el agua. La sonda nos ha proporcionado imágenes, en sus movimientos de aproximación, que parecen indicar la existencia de lagos de metano líquido, pero hay que tener en cuenta que las imágenes que vemos en la fotografía del polo N. de Titán han sido coloreadas; desde luego las probabilidades de que así sea es muy alta. Observaciones de R. Lorenz de Maryland (EE.UU.) sobre los movimientos de rotación y los vientos que agitan su atmósfera le han llevado a deducir la existencia de un océano líquido separando la corteza del núcleo del satélite; que esa masa líquida sea agua o no es otra cuestión, pero en cualquier caso es sorprendente.

La noticia hoy es que físicos de las universidades de Granada y de Valencia han experimentado con un modelo matemático que demuestra sin lugar a dudas que en la atmósfera de Titán existe una importante actividad eléctrica, que acompaña a la formación de las nubes y a las precipitaciones líquidas, tal y como ocurre en la Tierra. El caso es que la presencia de metano, nitrógeno y actividad eléctrica es ideal para la formación de moléculas prebióticas, progenitoras de la vida, según las teorías y el experimento de Oparin y Miller respectivamente. En nuestro planeta ese debió ser el camino inicial. Está más que justificada la atención que el universo científico está prestando a Titán y es agradable ver el protagonismo de la ciencia española en este caso.

21 nov. 2008

El sueño de la inocencia

·
No me gustan las efemérides, pero si hay alguna de la que nunca puedo escapar es la que se celebra el 20 de noviembre. Para ella siempre tengo al menos un momento de reflexión, aunque sea un día después, como en este caso. Hoy, me ha dado impulso el artículo de Monika Zgustova en El País, La risa de los culpables. Risa tonta de los serbios por el anecdotario de la clandestinidad de Karadjic, que sólo tiene como objetivo ignorar la responsabilidad colectiva ante los crímenes genocidas durante la guerra balcánica.

Los genocidios nunca son cometidos por una sola persona, requieren la colaboración de muchos y, por supuesto, el silencio cómplice de muchísimos, que los aprueban más o menos explícitamente o los ignoran conscientemente por no complicarse la vida o la conciencia. A veces esa culpabilidad difusa recae sobre la inmensa mayoría de la población, como en la Alemania nazi, pero no por eso es menor, ni disminuye lo más mínimo la de los actores principales.

El régimen franquista asoló a España política, económica, cultural y moralmente durante cuarenta interminables años y cometió el más grande genocidio de que haya sido víctima nuestro país desde la expulsión de judíos y moriscos en el XVI y el XVII. Por muchas vueltas que se le dé, no se comprende una permanencia tan prolongada sin el apoyo ferviente de muchos y la tolerancia de otros tantos. Cualquiera que tenga, como yo, el privilegio o la desgracia, según se mire, de contar su edad en más de seis décadas, recordará el fervor con que se apoyaba al dictador en amplísimos sectores y se minimizaban sus crímenes tergiversando la realidad o culpabilizando a las víctimas o a la idiosincrasia de los españoles. Una evidente mayoría sociológica, ciega y muda ante los atropellos del régimen, le sirvió de colchón para soportar las dificultades en el exterior y el caos económico interior durante muchos años. Mientras, se remataba la brutalidad de la guerra, no con un intento de reconciliación, sino masacrando a decenas de miles de los vencidos en un intento de limpiar el país de cualquier posibilidad de oposición política.

Sin reducir en un ápice la culpa de los generales rebeldes, de Franco y sus colaboradores, militares o civiles, hay que reconocer que los millones de españoles que asintieron, disculparon o toleraron con el silencio, o algo más, las atrocidades cometidas son de algún modo corresponsables. Es bueno que asumamos que la maldad por defender intereses personales de algún tipo está al alcance de cualquiera de nosotros y no vale ignorar, mirar para otro lado o descargar toda responsabilidad en los que ya la historia ha señalado como principales causantes del mal.

El 20 N marca el momento en que empezamos a despertar de la pesadilla, no caigamos en el sueño de creernos todos completamente inocentes.

_____________
La ilustración es una postal de la época de la Guerra Civil en la que rodean a Franco, Quéipo de Llano, Aranda, Yagüe, Mola, Varela y Millán Astray. Observar las banderas que coronan la imagen.

19 nov. 2008

El arte, el poder y el dinero

·
·
La desmesura de la cúpula de Barceló y su no menos desmesurado presupuesto ha desatado la polémica sobre el valor –monetario– del arte y su relación –¿espuria?– con el poder. Una mirada al pasado nos muestra que aquel, en cualquiera de sus manifestaciones, siempre tuvo una notable facilidad para vivir en simbiosis con éste; ambos, poderosos y artistas, se beneficiaron de una ayuda mutua. Podríamos decir más, difícilmente el arte habría alcanzado la excelencia de sus épocas de esplendor si no hubiera sido por el mecenazgo interesado, naturalmente, de príncipes, civiles o eclesiásticos, y poderosos de toda condición.

Nada menos que cuatrocientos años antes de Cristo, en la democrática Atenas, Fidias, el gran escultor, uno de los íntimos de Pericles que era el hombre más poderoso de la ciudad en ese momento, fue encargado por este de la supervisión de las obras de la Acrópolis y de la realización de algunas de sus esculturas y relieves entre ellas la monumental Atenea Parthenos, realizada en oro y marfil. Los fondos empleados para tan gigantescas obras, que fueron consideradas pura ostentación y derroche por los rivales de Atenas, fuera de la ciudad, y de Pericles, dentro de ella, procedían de lo que aportaban los aliados para la defensa frente a los persas, lo que incrementó el escándalo. La polémica degeneró en una acusación de malversación contra el artista: la gran escultura fue desmontada pieza a pieza y pesado el oro y el marfil empleados; pero como no se hallara falta alguna se le condenó por sacrilegio porque había colocado su retrato y el de Pericles en el escudo de la diosa. Parece ser que Fidias fue al final rescatado por la ciudad de Olympia, con una gran suma, para que labrara otra escultura monumental, el Zeus Olímpico, que estaba destinada a coronar los atractivos de la ciudad que periódicamente congregaba a los griegos para las grandes fiestas religiosas en honor de Zeus que conocemos como olimpiadas.

Cuatro siglos después, en Roma, Octavio Augusto culminó su gran obra política con la pluma de historiadores como Tito Livio –la Historia era considerada parte de la literatura– o poetas como Virgilio, creador en su Eneida de un pasado mítico para la ciudad, ahora cabeza de un imperio; ambos, y muchos más que no cito, escritores y artistas, acogidos bajo la generosísima protección imperial.

Mil quinientos años más tarde, en la Italia del Renacimiento eclosionó el arte en todas sus formas, como pocas veces puede verse en la historia de la humanidad, pero ¿cómo imaginar la inmensa riqueza, variedad y excelencia de sus logros sin los dineros y el interés de los príncipes, Medici, Sforza, los papas, la República de Venecia, etc., etc.?

En nuestro Siglo de Oro escritores y artistas plásticos buscaban y obtenían la protección de los poderosos, más los primeros que no tenían el alivio de un taller abierto, haciéndolo a veces con un servilismo que sorprende hoy. Velázquez, un artista privilegiado en su tiempo, gozó durante casi toda su vida artística de un sueldo de la corona. Pero todos sin excepción halagaban a quienes pagaban sus obras de mil formas, sobretodo haciendo de su arte un instrumento de propagación de la ideología dominante.

No, el arte rara vez ha sido independiente, cuando más se ha aproximado a la libertad ha sido en la época contemporánea. Pero el mercado y la enorme expansión de las clases medias que lo han liberado –y casi divinizado a algunos artitas por efecto del fetichismo y la mitomanía que acompañan a ambos fenómenos– amenazan con un nuevo servilismo, aunque de nuevo tipo.

Venía todo esto a propósito de la cúpula de Barceló y la polémica sobre el coste y la relación del artista con el presidente del Gobierno, como se ve, nada nuevo; pero la verdad, a la hora de ilustrar este artículo he preferido la bellísima cabeza de la Atenea Lemnia de Fidias, aunque sea una copia romana, al revoltijo de estalactitas y colores de Ginebra. Que me perdonen Barceló, Zapatero, el Rey y Ban Ki-moon.

18 nov. 2008

Izquierda ¿Unida?

·
Mientras 22 mandatarios de los países más poderosos del Mundo han logrado ponerse de acuerdo lo suficiente como para legarnos una foto de grupo bien avenido, con qué ilustrar los manuales de historia y poner esperanza en los corazones de los feligreses del mercado, los compañeros de Izquierda Unida se han marchado a casa sin un mal posado. Emparejo los dos sucesos porque ahora que el capitalismo parece estar pasando un mal rato –no hay periódico que no haya citado a Marx estos días aciagos, redescubriendo sus méritos–, nuestro casero instrumento de lucha para el cambio no puede decir esta boca es mía porque está empeñado en su noveno concurso de collejas y patadas a las espinillas.


Que la izquierda no es una cosa que esté unida ya lo sabemos. Habrá incluso quien diga que la expresión “izquierda unida” presenta una flagrante contradicción en los términos, como uno de los Baroja, creo que D. Pío, predicaba de “inteligencia militar” o “pensamiento navarro”. Sin embargo no se trata de una maldición que la historia o el destino nos haya reservado a los que nos empeñamos en caminar por ese sendero, sino que es una cualidad o condición de fácil venta en el mercado político, con perdón, uno acaba contagiándose de todo. Al fin y al cabo, si la derecha tiene propensión a la unidad es porque no hay muchas maneras de estarse quietos, de no moverse, mientras que la innovación puede revestir infinitas formas, y la izquierda no es sino innovación… para progresar, es decir mejorar socialmente, por decirlo simple y bien.


La cuestión es que tener distintos proyectos para el viaje no nos obliga a tirar por la ventanilla al vecino. Si el objetivo es el mismo no parece que sea imposible conseguir un consenso mínimo que nos permita marchar juntos ¿O es que la meta no es la misma? ¿O es que algunos no saben a donde van, o, quizás, ni donde están? Me asalta la duda cuando veo que un personaje como Sánchez Gordillo se convierte en un líder en Andalucía y puede pugnar por la coordinación general presentando una candidatura propia, con la que no triunfará –Dios existe– pero sí podrá influir seriamente en el resultado final. Que mal tienen que andar las cosas para que un discurso ideológico que propugna un nacionalismo andaluz fundamentado en el subdesarrollo*, vieja cantinela que ya olía a rancio hace treinta años, tenga cancha en el seno de una organización moderna. Dicen que el Che nos legó una imagen pero ninguna idea, estos izquierdistas correosos y sempiternos sólo nos dejan disgustos y aunque se muestren con la boina o la kefia palestina no aportan ni ideas, ni imágenes, ni nada mínimamente útil para caminar hacía el futuro.


Mal anda el capitalismo, pero parece que la izquierda no está mejor; es imprescindible deshacerse de algunos trastos viejos, a todas luces inútiles, ya imposibles de restaurar, para que afloren nuevos ingenios.
________________________
* Veasé CUT-BAI, su chiringuito político-sindical.

14 nov. 2008

El corazón de las tinieblas

·


"Dos mil ojos seguían las evoluciones del demonio del río, que chapoteaba dando golpes impetuosos, azotando el agua con su cola terrible y esparciendo humo negro por el aire. Frente a la primera fila, a lo largo del río, tres hombres cubiertos de un fango rojo brillante de los pies a la cabeza, se contorneaban impacientes. Cuando llegamos de nuevo frente a ellos, miraban al río, pateaban, movían sus cuerpos enrojecidos; sacudían hacia el feroz demonio del río un manojo de plumas negras."


Es un fragmento de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, el relato genial que evidenció mejor que ningún estudio la corrupta relación entre los intereses comerciales y el pretendido afán civilizador de la colonización europea.


Kivu Norte es una de las 25 provincias en que ha quedado dividida la República Democrática del Congo con la última constitución, todavía en proceso de desarrollo. Está situada en la región de los lagos, limitando con Ruanda y Uganda y, de nuevo, se ve envuelta en el conflicto étnico entre tutsis y hutus, ya eterno en la región, que ha servido para enmarcar y enmascarar otras contradicciones. Las noticias de masacres y refugiados aparecen en los noticieros rellenando los espacios que deja la crisis económica, como un eco de ruidos lejanos e incomprensibles acallados por la distancia. Sin embargo en las dos grandes guerras que han asolado el Congo en los últimos tiempos se han producido ¡más de 4 millones de muertos! –no cuento la guerra secesionista de la provincia de Katanga, nada más producirse la independencia en los 60, apoyada frente al gobierno central por la ex-metrópoli, Bélgica, y EE.UU., y la larguísima y cruenta dictadura de Mobutu.


La colonización de África, concluida hace tan solo 33 años –en 1975 se independizaron las colonias portuguesas–, ha sido un negro episodio de la historia europea; la quintaesencia del proceso fue la colonización del Congo por parte de Leopoldo II, rey de los belgas, que obtuvo a título personal el inmenso territorio para que hiciera las veces de colonia tapón entre los imperios británico, francés, portugués y alemán, que pugnaban hacia el interior del continente. Las gentes del Congo, pertenecientes a mil y una etnias distintas fueron igualadas, reduciéndolas literálmente a la condición de esclavos, mientras se esquilmaba el territorio con los criterios depredadores de una empresa comercial inhumana que ninguneaba a sus habitantes considerados sólo como un recurso más que explotar. Fue así como el Congo se convirtió en el corazón de las tinieblas.


El demonio del río, la presencia de los blancos, dejó una herencia envenenada que hace imposible la estabilidad y la paz en el territorio y seguramente seguirá por muchos años infestando con los peores miasmas la convivencia, sin que los nativos puedan oponer otra cosa que unos inútiles gestos de hechicero.

__________________
El grabado y la cita los tomé prestados del blog de Juan Díaz Canales Todos reyes, todos poetas.

10 nov. 2008

Cine de verano

·
Conservo el recuerdo de cuando era niño en el pueblo –entonces casi todos teníamos un pueblo– e íbamos al cine de verano con un botijo y la silla, para ver indefectiblemente una folclórica o una de vaqueros. Las cosas han cambiado mucho, pienso yo que casi todo para bien –ni los que disfrutan echando pestes de la situación presente estarían dispuestos a regresar al supuesto paraíso–; pero la denodada lucha diplomática del gobierno español por conseguir sentarse en la reunión del G20 en Washington me ha hecho añorar la funcionalidad de la silla bajo el brazo.

Hay como una maldición para España con los ges. Los hay de todas las tallas: 4, 7, 8, 12, 20, pero ninguna es la nuestra. En esta del G20 sólo vamos a entrar gracias al hábil manejo del calzador por parte de nuestro vecino Sarkozy. Somos un país de quiero y no puedo y lo que muchos hacen con naturalidad todos los días, sentarse en cualquiera de esos corrillos, a nosotros nos cuesta Dios y ayuda, si es que lo conseguimos. Por eso tenemos unas ganas irresistibles de estar allí, me temo, no porque tengamos algo que decir que los demás se callen o no sepan.

Tanto ajetreo acaba despertando unas expectativas que luego es dificilísimo satisfacer. Por ejemplo, es muy probable que la reunión no sea decisiva, no se puede olvidar que la convoca un presidente, cuya gestión es responsable del origen de la catástrofe y que está en trance de abandonar la Casa Blanca; Además las decisiones a tomar espero que no sean ocurrencias de unos u otros, sino resultado del estudio de equipos de expertos, que necesitarán su tiempo, que requerirán puestas en común, etc. Muy probablemente habrá otras reuniones posteriores. Para entonces Francia habrá abandonado la presidencia europea y nuestra silla se habrá volatilizado. ¿Seguiremos entonces con la lucha? A mí me parece muy cansado y poco práctico. Si lo que tenemos que decir es tan importante el esfuerzo diplomático podría hacerse para buscar a alguien que asuma nuestras propuestas. Pero ¿realmente tenemos un programa diferenciado que deba conocer el Mundo, o simplemente buscamos una foto que oponer a la de las Azores?

De acuerdo, esta silla es más bonita y lucida que aquella del archipiélago atlántico, pero me da que el esfuerzo por conseguirla tiene exactamente la misma motivación que tuvo Aznar en su día, con el plus añadido de poder restregarla por las narices de los que blandieron aquella como un exitazo de nuestra política exterior. Bueno, quizás el presidente Zapatero esté en su derecho, pero me da grima que este arduo trajín no sea para obtener mejores frutos.

Ojalá fuera verano, tuviera un botijo y una silla plegable a mano y un cine al aire libre al alcance. Me encantaría una de vaqueros.

6 nov. 2008

Merlín en Islandia

·

En la mitología invernal de Islandia hay trece hombrecillos, los jólasveinar, que habitan las montañas pero que en Diciembre visitan a los islandeses no con muy buenas intenciones, como revelan sus nombres: Lamecucharones, Lamecazos, Tragayogures, Robachorizos, Huelepuertas, Miraventanas, etc. Molestos personajes que en los últimos tiempos se han transmutado en benéficos, encargados de traer regalos a los niños por la Navidad, aunque a veces les gasten bromas pesadas como sustituir los obsequios por patatas podridas si no han sido buenos chicos. Un cambio consecuencia de la modernización y uniformización de las costumbres. Pero los islandeses, en su aggiornamento, quisieron ir más allá y trataron de sustituir a estos seres un tanto rústicos por otros de más lustre internacional: como la magia en las finanzas estaba de rabiosa actualidad, sacando millones de dólares de la nada con solo el poder de algún ensalmo fácil de aprender, optaron por ese camino, el que les marcaba el Merlín de turno, la especulación financiera. Ahora si que habría regalos para todos.



A partir del 2000 el gobierno islandés privatizó todos los bancos de la isla que hasta entonces habían llevado una vida anodina sirviendo sin gloria y poco provecho a las necesidades financieras de los 300.000 ciudadanos del país, por supuesto con las bendiciones del FMI. Los nuevos banqueros, formados en la banca europea –aunque, por lo que se ha visto después, quizás no con muy buenas notas–, comenzaron aprovechando la ventaja que suponía tener unos tipos de interés altos –por tener alta la inflación– para tomar prestado en otras monedas y prestar a su vez en coronas islandesas. La fiesta había comenzado. La llegada de capital exterior fue creciente, buscando las altas rentabilidades; todo ello generaba más inflación y como consecuencia subida de los tipos y más beneficios. Hubo agoreros, pero ¿por qué parar si la fiesta estaba en su apogeo? No sólo inversores privados de toda Europa, sino incluso entidades públicas británicas sintieron la llamada irresistible de la música y desde ayuntamientos a equipos de futbol, pasando por entidades estatales decidieron rentabilizar sus fondos de capital, obtenidos de impuestos o de aportaciones personales de sus socios o miembros, en la isla de los milagros. Los activos de los bancos islandeses crecieron hasta diez veces el PIB (¡1000%!), con la particularidad de que la mayor parte era deuda; es lo que en su jerga llaman los economistas apalancamiento, inversión con fondos prestados.



Hasta a Merlín el mago le estaban vedadas algunas acciones y esto había llegado demasiado lejos –sorprendentemente el FMI decía aún el 7 del 2008: “La economía islandesa es prospera y flexible”– y cuando por efecto de la crisis financiera general los bancos de Islandia encontraron cerrado el acceso a nuevos créditos, todo el tinglado se vino abajo. El gobierno nacionalizó a los bancos incapaces de hacer frente a sus obligaciones, pero asumiendo, como es natural una deuda que supera seis veces el PIB. Como tampoco el Estado islandés puede hacer frente a una carga tan desproporcionada para sus capacidades, ha entrado en bancarrota. El gobierno, anda ahora mendigando prestamos en los vecinos nórdicos, en Rusia y en el FMI, y los islandeses, ya sin Merlín, tendrán que conformarse con su Robachorizos de toda la vida. Puede que salgan ganando.

________________
IMAGEN: Robachorizos (Bjúgnakrækir)

3 nov. 2008

El primer martes después del primer lunes...

·


No puede uno escapar de la actualidad aunque lo deseemos con ardor. He conseguido escabullirme de momento del novio de Falete o de las opiniones de la reina, aliñadas por el opusdeismo militante de la Urbano, pero ya veis, he caído con las elecciones USA. Bueno en realidad sólo las voy a utilizar como excusa.


Llama la atención este precepto que pongo en el título de la entrada y que sitúa temporalmente el evento. Naturalmente no es un capricho o, como he leído por ahí, que los norteamericanos son retorcidos. Hay que situarse a principios del XIX, que es de cuando data la norma, para entenderla plenamente.


En primer lugar en EE.UU. es posible fijar una fecha para las elecciones porque el presidente no depende de las mayorías parlamentarias –hay una completa separación entre los poderes legislativo y ejecutivo–, así que el ejercicio de su gestión está asegurado por los cuatro años. Y puestos a señalar un tiempo de comienzo de un mandato lo lógico es pensar en primeros de año, ese es el momento en que los presidentes toman posesión. Pero para que eso fuera así era necesario que el proceso de elección hubiera terminado un par de meses antes para dar tiempo al elegido a trasladarse de donde viviera a Washington e instalarse con su familia sin tener ya más preocupaciones que las propias de su nuevo cargo. En el XVIII nada era tan fácil y rápido como hoy. Por otra parte, en noviembre ya han concluido todas las tareas agrícolas, lo que permitía, sin daño para sus intereses, que todos los ciudadanos participaran en el proceso. Que fuera el martes estaba justificado porque los granjeros tenían que desplazarse a veces muchas millas para votar, lo que podía obligarlos a salir el día anterior; si era el lunes tendrían que salir el domingo, día dedicado al Señor; evidentemente el mejor era el martes. Por las mismas fechas, en España el problema de las distancias llevó a los legisladores que organizaron la división territorial en provincias a que cuidaran de que la capital de cada una quedara al alcance de un viaje de un día, más o menos. Pero el martes no debería coincidir con el día 1 –por eso se dice, después del primer lunes; así, como mucho, sería el 2– porque los primeros de mes se cerraban las cuentas de todos los negocios y se quiso evitar una posible incidencia de la economía en las elecciones ¡Si levantaran la cabeza!


Todo esto ocurre porque la constitución americana es la misma de que se dotaron los estadounidenses en 1787 al instituir la Unión. Es la primera constitución escrita de los tiempos modernos y nunca fue abolida. Desde el punto de vista del continente europeo esto es insólito, dada la agitadísima historia constitucional de nuestros países –España tuvo diez constituciones desde 1812, algunas abolidas antes de ser aplicadas–. Cómo es natural el ser tan vetusta la hace venerable, pero también a veces sus preceptos, o los que se derivaron de su desarrollo, nos pueden parecer anacrónicos y sin sentido para los ciudadanos de este tiempo.


En todo caso es ejemplar y digno de admiración que un sistema político haya alcanzado un grado tal de estabilidad, sólo comparable con el Reino Unido, donde, curiosamente, no existe una constitución escrita.
__________________________

IMAGEN: Firma de la Constitución. De pie, a la derecha, Washington. Sentados, al centro, Hamilton, Franklin y Madison. Oleo de Luis G. Glanzman, lndependence Hall.