15 ene. 2015

¿Con el amor y la paz o a sangre y fuego?

El pacifismo es una ideología moderna. Al menos se ha convertido en un valor de civilización en tiempos recientes. Las religiones del libro, como las llama el islam (judaísmo, cristianismo, islamismo), se formaron entre el 700 a.d.C y el 700 d.C, época durante la que la violencia era asumida como una actitud saludable y necesaria, se ejerciera sobre individuos o sobre colectivos. Ninguna de las tres la rechazó de forma explícita e inequívoca ni en sus textos fundacionales ni en la práctica. Desde el punto de vista de la racionalidad histórica esto no tiene nada de extraordinario ya que las religiones son fenómenos culturales que emanan de una sociedad concreta que aporta los materiales con los que se construyen y que las preceden. Otra cosa es que su pretensión de trascendencia y universalidad (todos los monoteísmos la tienen) las lleve a ejercer en nichos socioculturales con los que entran en contradicción, lo que conduce a torsiones y tensiones que hacen inevitable el travestismo.

13 ene. 2015

De San Bartolomé a Charlie Hebdo

Matanza de la noche de S. Bartomé
Uno puede pensar que la radicalización islamista que está dando lugar a episodios de terrorismo en Europa tiene una explicación relativamente simple. En el caso de los que atentaron contra Charlie Hebdo eran emigrantes de segunda generación y de nacionalidad francesa, lo que pone un punto de perplejidad en el observador. Sin embargo podemos elucubrar sobre la marginación que vive en Francia (en Europa) este sector, al que se unen los problemas de identidad en individuos que se encuentran en la frontera entre la cultura de origen y la de acogida sin que puedan identificarse plenamente con ninguna de las dos. Marginación y problemas de identidad son factores importantes que quizás los empujen a una ansiosa identificación con versiones integristas de su cultura originaria. Mucho más si existe la percepción de una confrontación de civilizaciones que arrancaría de la colonización y se habría perpetuado y agravado con la relación desigual (de explotación) entre occidente y el resto del mundo. Poco importa que esta visión arranque del espejismo simplificador con que se ha ocultado la inhumanidad explotadora del capitalismo moderno, porque lo que aparece a simple vista se nos antoja siempre incuestionable.

6 ene. 2015

Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible

Pongámoslo en pasado: lo que no pudo ser no pudo ser y además fue imposible. Propongo que este extraordinario aserto, debido a la sabiduría popular aunque su autoría no sea anónima ‒según parece es de Guerrita que también dijo: “cada uno es cada uno”‒, sea grabado en los frontispicios de aquellos recintos en donde se estudia, se enseña, se hace o se manipula la historia de alguna forma. Las ciencias físicas han alcanzado un envidiable grado de respetabilidad que ya quisieran para sí las ciencias sociales o las humanidades, y es que en éstas todo el mundo mete mano según se le antoja; no disponemos de unos grandes principios incontrovertibles, algo así como las leyes de la termodinámica, que pongan freno a la algarabía. En lo que se refiere a la historia quizás sería bastante con respetar la que he tomado prestada de aquel torero filósofo ‒sorprende lo que la torería ha aportado a la historia del pensamiento, aparte de a la historia del arte… de matar‒. En nuestros días y fuera del ruedo quizás sólo Rajoy es capaz de pensamientos de semejante altura, o profundidad, según se prefiera: “Lo que hay que hacer es lo que hay que hacer”. Enrojecería Kant viendo los centenares de páginas que tuvo que emborronar para llegar a su ‘imperativo categórico’, que al lado de éste, nacido del volkgeist1 gallego, no tiene color, como puede constatar cualquier analista desapasionado.