29 nov. 2010

Reflexiones sobre la democracia (7). Capitalismo

El pensamiento dominante, en cualquier situación y en cualquier momento, tiene la particularidad de presentar sus presupuestos ideológicos como inevitables y necesarios, debilitando las posiciones alternativas, que se perciben como radicalismos peligrosos o, en el mejor de los casos, como extravagancias ridículas. Lo que llamamos pensamiento único no es más que una fórmula de ideología dominante en el terreno económico y sociopolítico de hoy. Sus presupuestos básicos consisten en considerar que capitalismo, liberalismo y democracia son conceptos convergentes y prácticamente intercambiables. Sin embargo, sus mutuas relaciones se han mostrado, históricamente y en la actualidad, más frecuentemente como conflictivas que como concordantes.

Sobre liberalismo y democracia escribí en otro lugar(1) El capitalismo, por su parte, muestra evidentes contradicciones con el liberalismo. Adam Smith advertía de que la concentración de poder económico «es a la sociedad económica lo que el despotismo a la sociedad política»; pero, «el capital no ha cesado de concentrarse […] por el juego incesante de las fusiones y adquisiciones, bajo la presión de las finanzas»(2). Por su propia condición y por su exigencia de libre concurrencia y competencia, el liberalismo económico acelera la concentración capitalista que, a su vez, mina el liberalismo político en sus médula, deteriorando el principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley, ya que propone un Estado mínimo, que ha de enfrentarse en la defensa de los derechos ciudadanos a un monstruo, los propietarios del capital, que crece en tamaño y poder sin cesar. Una contradicción que lo aboca a la autodestrucción y que genera, en situaciones de estrés político, latigazos de autoritarismo (medidas de orden público en Francia, USA, Rusia, hoy en Brasil, etc.).

Las crisis de los años finales del XIX y principios del XX (1929) produjeron la primera gran ruptura entre capitalismo y democracia: fascismo, nazismo, franquismo, formulas capitalistas que reniegan airadamente del liberalismo y la democracia; surgidas de un movimiento de defensa del sistema económico que se sentía amenazado por el progreso del comunismo, su coartada; en ellas el dirigismo económico y el autoritarismo político se combina con el mantenimiento del capitalismo. La geopolítica que surgió de la segunda guerra mundial y las luchas sociales, que venían de más atrás, produjeron la primera gran luna de miel del capitalismo y la democracia, bajo la fórmula keynesiana, que se prolongó algunas décadas y alumbró el Estado del bienestar, pero a la que la globalización, comandada por el neoliberalismo, y la crisis, efecto de su propia irrupción, han puesto fin en estos años.

La globalización neoliberal da la impresión de hacer triunfar por todos los rincones del mundo a la democracia, cuando en realidad sólo promueve a la democracia formal ya que a la vez que la difunde la vacía de contenido; por una parte, con la proliferación y crecimiento de instituciones supranacionales (FMI, BM, OMC, BCE, G20…, situadas fuera del control democrático directo) y, por otra, con la movilidad del capital, que los Estados son incapaces de contrarrestar con éxito; ambas herramientas minan la sustancia de las instituciones democráticas (soberanía popular), conservando sólo sus aspectos formales. La supuesta convergencia o identificación entre capitalismo (organización de la economía), liberalismo (organización del Estado) y democracia (soberanía), de la que alardea el pensamiento único, no es más que una situación en la que el capital, dotado de nuevas y poderosas armas se impondría sobre el Estado, liberal en lo económico, conservando las instituciones democráticas reducidas a su fachada. Negro panorama del que sólo se podrá salir desenmascarando y superando los presupuestos de la ideología dominante, el pensamiento único, o lo que es lo mismo, escapando de la jaula en que el capital ha metido al mundo con el señuelo de la globalización.


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1.Reflexiones sobre la democracia (1). Origen.

2.Thomas Coutrot: Capitalisme contre démocratie. En http://www.journaldumauss.net/

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La serie Reflexiones sobe la democracia:

(1). Orígenes
(2). Laicismo
(3). Economía
(4). El Estado
(5). Nacionalismo
(6). Populismo
(7). Capitalismo

22 nov. 2010

Irlanda y los escarabajos

Irlanda es un pequeño país que aparte el whisky, la cerveza y su propia independencia no se le conocen mayores gestas (antes, en la alta Edad Media, llenó de monjes media Europa, pero aquello ya está olvidado, pelicos a la mar). Por lo que la conocemos todos los que hemos leído algún texto de historia universal es por la gran hambruna de mediados del XIX. La patata, que poco tiempo antes había venido de América, fue la salvación de buena parte de la Europa del norte, poco apta para el cereal por el frío y la humedad. Los irlandeses lograron una benéfica asociación entre patatas, cerdos y aldeanos por la que el tubérculo alimentaba a ambos y los irlandeses se nutrían de los dos. Todos vivían felices hasta que apareció un cuarto en discordia: el Leptinotarsa decemlineata o escarabajo de la patata, coleóptero al que nadie había invitado pero que dejó a los cerdos y a los irlandeses a dos velas. El hambre que asoló el país produjo una memorable catástrofe demográfica por las muertes y la emigración: millones de irlandeses quedaron sepultados junto a las patatas que no acababan de cuajar o saltaron el océano en busca de mejores tierras. Uno de tantos episodios de la lucha del hombre con la naturaleza, que no tienen brillo, ni generan héroes, como las batallas que protagonizan los guerreros, pero que produce derrotas o victorias más importantes que aquellas. En este caso, una lacerante derrota que sólo el tiempo, muchísimo tiempo, logró apaciguar. Cuando Irlanda ingreso en la UE era todavía uno de los países pobres del continente.

Dios aprieta pero no ahoga, dicen aquellos que ven a Dios en todas las gracias y desgracias humanas. El ingreso en el club de los ricos tuvo, como para España, efectos salvíficos, algunos aseguran que milagrosos. El país de las brumas entró en calor. Primero los fondos europeos, después el euro, con el aliño del precio bajísimo del dinero, la desregulación y el descenso de impuestos propiciados por los visionarios del neoliberalismo, la lengua inglesa que los nacionalistas no habían logrado erradicar y una burbuja inmobiliaria que hubiera hecho las delicias de Jesús Gil, todo ello lo convirtieron en un paraíso del nuevo capitalismo triunfante, asentado sobre un casi paraíso fiscal, que atraía multinacionales como la miel a las moscas. La UE era la nueva patata para Irlanda, sólo que ahora no se limitaba a saciar el hambre sino que aportaba todos los refinamientos, el lujo y los excesos de la riqueza, amén del orgullo y la vanidad de sentirse admirados y envidiados. ¿Quién iba a sospechar que el tubérculo estuviera infectado por un nuevo coleóptero de caparazón más duro que el Leptinotarsa y de apetito mucho más voraz? De momento el tragón escarabajo ha dejado sin sustancia a la totalidad de la banca; por su parte, el Tesoro Público ha quedado sin aliento en un intento de tapar con dinero los túneles que abría el bicho. Ahora los irlandeses, como antes los griegos, se han entregado, abatidos por fin, en manos del FMI y de sus socios europeos, que arruinarán su paraíso de cartón piedra, poniéndoles difíciles las cosas de nuevo y dejándoles la sensación de que alguien les tomó el pelo.

Como los habitantes de la dulce Éire siempre fueron muy religiosos les queda rezar, puede que arriba no les tengan en cuenta la movida contra los curas pedófilos ¡Quién iba a saber!

21 nov. 2010

Homenaje a Ibrahim Serfaty

La izquierda no vive sus mejores momentos, por eso es especialmente lamentable la desaparición de luchadores que se han agotado en la anterior generación sin tener el consuelo de ver una esperanza de futuro. Es el caso de Ibrahim Serfaty que murió el 18 en Marraquech, con escasa repercusión en la prensa española a pesar del protagonismo de Marruecos en las noticias y debates del día. Fue un judío marroquí de ascendencia sefardí que destacó por su oposición al régimen despótico de Hasan II, aunque ya antes su libertad se resintió por la lucha contra el colonialismo francés. Llegó a ostentar el poco deseable record africano de años de cárcel por razones políticas, después de Mandela. Al fin, en los años 90, la presión internacional empujó al monarca alauí a hacer gala de su despótica generosidad excarcelándolo, aunque privado de la nacionalidad marroquí y obligándolo al exilio. Se dijo entonces que habría salido antes de haber pedido perdón al rey: al parecer la dignidad de los ciudadanos marroquís es incompatible con la de su soberano. Militó en el partido comunista hasta que la actitud contemporizadora de éste le indujo a crear su propio grupo (Ila l-Amam) pero nunca traicionó su pensamiento. Fue partidario de un Estado palestino, solía decir: «Iré a Palestina cuando tenga un Estado, después pasaré a ver a mis amigos judíos que se encuentran en Israel». En el contencioso del Sahara Occidental se mostró partidario de la autodeterminación de los saharauis proponiendo una federación con Marruecos como solución del conflicto. Ser judío y antisionista, marroquí y defensor de la autodeterminación saharaui no es común y, desde luego dice mucho de su opción por la racionalidad y el sentido común. En el 2000 Mohamed VI, entre las medidas de gracia del comienzo de su reinado y como anuncio de una política más liberal, le devolvió la nacionalidad y permitió su regreso. Enfermo ha residido en Marraquech hasta morir a los 84 años.

La izquierda está en retroceso en todas partes, pero en el mundo árabe parece haber desaparecido casi por completo barrida por la inundación islamista que monopoliza por todas partes el favor popular. Hubo un momento en que un socialismo peculiar coloreaba los primeros regímenes laicos, republicanos y nacionalistas: el nasserismo egipcio y el baasismo sirio fueron buenos ejemplos, pero no los únicos; quedaron reducidos a la nada por la evolución política propia y mundial. Militantes izquierdistas lucharon codo con codo con el chiismo iraní para destronar al sha, pero nada más lograrse el objetivo fueron masacrados por el nuevo régimen teocrático. En Palestina siguen vivos los movimientos comunistas y laicos, pero ya vemos el progreso de Hamás en Gaza y la creciente hegemonía de Hezbolá en Líbano. Desde el Líbano a Marruecos los movimientos comunistas oscilaron de la influencia soviética a la maoísta y se enfrentaron o colaboraron, según las circunstancias con el nacionalismo y el islamismo, pero mostraron vitalidad y parecía que futuro, desde los años sesenta a los ochenta. La implosión de la URSS y la transformación de China los dejó huérfanos y el crecimiento del islamismo, como respuesta a Occidente los ha reducido a la mínima expresión; hoy, casi desaparecidos del escenario, han dejado de ser noticia, pese a que, como ayer, son una de las pocas esperanzas de laicidad y democratización de la zona.

En el mes de octubre y por iniciativa del Partido Comunista Libanés se reunieron en Beirut todos los partidos comunistas de la región (mashrek y magreb: oriente y occidente árabes) en un intento de dar vida y unidad al movimiento. Están por ver los frutos, pero los problemas, elección de aliados y cómo hacer frente a la inundación islamista, no parecen fáciles. La presión USA en la zona no es el menor problema, ya que por un reflejo histórico comprensible, la gran potencia sigue viendo en ellos más peligro que en las fuerzas tradicionales y nacionalistas, a pesar de los recientes desmentidos de la realidad y las acciones bélicas que ha provocado y están aún en marcha.

La desaparición de Serfaty es casi un símbolo, pero, sacudiéndonos la melancolía, conviene recordar a un luchador incansable que no triunfó en sus objetivos pero que se ganó el respeto y la admiración de todos los que luchan por los derechos y la democracia.

16 nov. 2010

Marruecos. Una relación difícil

La relación entre España y Marruecos ha sido siempre importante aunque a veces hayamos vivido como si al otro lado del estrecho no hubiera más que algunos enclaves españoles. En la historia reciente los agravios y ninguneos han venido más por parte de España que de Marruecos: las dos guerras de África y el protectorado son suficiente muestra de lo primero; el ninguneo se manifiesta en el hecho de ignorar incluso su existencia: al Reino de Marruecos se le niega el derecho a considerarse heredero de formaciones políticas que tuvieron lugar en su territorio en otros momentos históricos, de modo que en el debate sobre Ceuta y Melilla solemos alegar que cuando España las ocupó Marruecos no existía, y eso lo hacemos sin poner ningún reparo a una historia de España que incorpora en su devenir patrio a Viriato, Numancia, Leovigildo, el Califato o las Navas de Tolosa sin problema alguno. Evidentemente estamos aplicando criterios distintos a unos y otros.

Lo anterior no significa que me posicione al lado de Marruecos en el conflicto último a propósito del Sahara; por el contrario, la actitud de nuestro vecino no sólo me parece un error, sino, además, torpe e injusta, producto de la turbia percepción de unos políticos nacionalistas que necesitan la confrontación, a baja o alta intensidad, según convenga, para justificarse.

Marruecos es un país singular con una estructura política compleja a mitad de camino entre una monarquía absoluta y teocrática y un sistema parlamentario al estilo europeo, porque de ambos tiene parte. Lo cierto es que desde la independencia, a mediados del siglo pasado, ha gozado de una cierta estabilidad, que muchos países de su ámbito le pueden envidiar, y que en occidente se valora muy positivamente. El rechazo a la colonización y la lucha por la independencia desarrolló una ideología nacionalista que cristalizó en una formación política, el partido al-Istiqlal, o partido de la independencia, que se convirtió en la fuerza política mayoritaria. El gobierno actual es de este partido, por haber ganado las elecciones, como había ganado las anteriores y las anteriores. Aunque el monarca es de derecho un monarca absoluto, lo cierto es que ha de contar con los partidos en un tira y afloja subterráneo que no aflora. Hassan II, padre del actual monarca, al principio de su reinado y ante la necesidad de consolidarse en el trono que acababa de dejar Mohamed V, artífice de la independencia, ofreció a Franco una solución para el Sahara, que pasaría a Marruecos a cambio de dejar enterrado sine die el contencioso de Ceuta y Melilla; era un logro que quería exhibir como triunfo ante al-Istiqlal. Franco no aceptó ni entrar en negociación, con el resultado conocido de que años después el propio Hassan le arrebató la colonia en el lecho de muerte y sin contrapartida alguna, mientras que el contencioso de las llamadas plazas de soberanía pasó otra vez a primer plano. La gestión equivocada de Marruecos sobre el territorio de nuestra antigua colonia la ha incorporado hoy a los motivos de fricción entre ambos países, sin que el gobierno español tenga ya la posibilidad de ponerle fin, porque ahora la presión viene de nuestra propia opinión pública que ha interiorizado una obligación moral con los saharauis, que en otro tiempo nos combatieron con ferocidad. Todo aquí es bastante surrealista.

Al-Istiqlal es desde hace algún tiempo un partido en declive en las preferencias populares que van impulsando la escalada de un grupo islamista, a su costa, Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), y creando notable inquietud en las cancillerías extranjeras. Marruecos no permanece ajeno a la evolución de todos los países islámicos. Es normal que el nacionalismo extreme sus posiciones tratando de recuperar el favor popular, conociendo que los departamentos de exterior de sus grandes aliados (USA, Francia, incluso España) lo prefieren.

Pero mientras los nacionalistas estén en el gobierno no cabe esperar alivio, periódicamente tendremos crisis, basadas unas veces en hechos reales desgraciados y magnificados, o inventados, como los últimos en la frontera de Melilla. El nacionalismo necesita enemigos, agravios actuales o históricos, reales o ficticios, para justificarse, si no los hay los creará. El marroquí funciona como cualquier otro: desde el nacionalismo hitleriano al vasco o catalán es siempre la misma historia, y su radicalismo o su respeto a las formas democráticas sólo dependerá de las circunstancias. Por desgracia en este caso, por la historia y por la geografía, nosotros estamos en el punto de mira.

Tengo la esperanza de que en la relación con Marruecos no nos dejemos llevar ni por un ingenuo progresismo ni por un nacionalismo contestación del que nos ataca, y que prevalezcan el sentido común, el respeto a los derechos humanos, nuestro interés y el respeto por los intereses ajenos, en la medida en que sea posible compaginarlo todo. Dada la complejidad del problema las soluciones simplistas que nos regalan a docenas en la prensa y en la barra del bar no son soluciones.

11 nov. 2010

Descubriendo a Eva

Que todos los humanos somos hermanos es algo que hemos oído infinidad de veces y que tenemos asumido como un mandato moral más que como una realidad material. Hoy la ciencia genética lo ha convertido en una verdad indiscutible al detectar a una ‘eva’ ancestral que vivió hace unos 150.000 años en alguna región de África oriental. Es nuestra antepasada común más próxima, la tatarabuela global. Por supuesto que no era la única persona que poblaba la Tierra en ese momento y que hubo otras muchísimas contemporáneas y anteriores, pero su descendencia es la que puebla hoy todo el planeta. En Cambio el ancestro varón más próximo se ha situado hace tan sólo 60.000 o 70.000 años, aunque en el mismo lugar –el por qué de la diferencia se me escapa: quizá por el diferente método de rastreo empleado para unos y otras (ADN mitocondrial para ellas y ADN cromosómico para nosotros), o porque el varón puede tener una descendencia muy numerosa mientras que en la mujer está limitada a unos 15 vástagos como máximo, no sé–.

Es uno de los resultados del ‘Proyecto Genográfico’ que se inició hace 5 años y que deberá concluir en éste. Para llevarlo a término se han analizado más de 100.000 muestras de ADN obtenidas en todos los rincones del planeta. Con los resultados se está elaborando un mapa de las migraciones humanas, ya que es posible detectar en qué lugar se encontraba el primer portador de una de las numerosísimas mutaciones que se generan en el ADN al replicarse y recombinarse el procedente del padre y de la madre en cada generación. A nivel individual nos permite saber de donde procedían nuestros ancestros de hace miles de años, a nivel colectivo podremos ratificar o desechar multitud de teorías o creencias sobre nuestra historia, enterrar prejuicios asumidos acríticamente, conocernos mejor.

Por lo pronto queda descartada la teoría poligenista –la especie humana tuvo varios orígenes distintos–, en la que se sustentaban todos los racismos. Es más, la emigración de los sucesores de la ‘eva mitocondrial’ o del ‘adán cromosómico’ pobló el mundo, pero se toparon con otra especie homo, los neandertales, más primitivos y que a la larga desaparecieron, pero con los que convivieron y a veces se mezclaron, como demuestra el que por todas partes se hayan detectado huellas del ADN neandertal, excepto entre la población subsahariana que al permanecer en África no tuvo contacto con ellos; así que los homo sapiens más puros son los negros africanos. Hemos sabido también que la distinción entre bereberes y árabes en el norte de África es una discriminación de clase con apoyo ideológico, pero no genética, ya que no hay huellas de una invasión árabe significativa. Esperamos saber igualmente si los acontecimientos del 700 en la Península habrá que contarlos sin invasión o con invasión, y de quién. Se ha confirmado que los pobladores de la misteriosa Isla de Pascua procedían de Polinesia y no de América, como querían algunos. Podríamos enterarnos por fin de si los palestinos masacrados por Israel en su propia tierra son quizá los descendientes islamizados de los judíos antiguos y si los judíos que hoy los expolian, especialmente askenazis, descienden en realidad de europeos judaizados. Son cuestiones llamativas, pero hay otras muchas menos impactantes y, sin embargo, decisivas para ir completando el conocimiento de nuestro pasado.

Después de que se publiquen los resultados y se complete el mapa migratorio quedará tiempo aún para que se vaya asimilando e integrando en la investigación histórica todo lo hallado. Sin duda es una valiosísima nueva herramienta que dará un impulso decisivo a las ciencias del hombre. Existe una página web de National Geographic, entidad que lleva a cabo el estudio, que incluso permite participar en él aportando el ADN propio, (https://genographic.nationalgeographic.com), además de proporcionar una información muy interesante y de fácil acceso y comprensión.

6 nov. 2010

Apellidos

Las hormigas o las abejas, que no pocas veces nos sacan los colores por el perfecto funcionamiento de sus complejísimas sociedades, y aquellos otros animales que se agrupan en rebaños, funcionan con eficacia sin necesidad de identificar a cada uno de los individuos. No es nuestro caso. Por elementales o reducidas que sean nuestras agrupaciones sociales, lo primero que se hace en ellas es dotar de un nombre a cada nuevo individuo que se incorpore al colectivo. Tanto abundamos de esta práctica que bautizamos incluso a los animales de nuestro entorno doméstico.

La necesidad es familiar, de ahí el nombre de pila, que decimos los de tradición cristiana; pero también social, de ahí el apellido. La aparición de los Estados con toda su parafernalia controladora y represiva puso en marcha leyes y disposiciones que regularon el uso de los nombres en todas partes; en unas más que en otras, como siempre (en USA el prurito de la libertad y el culto al individuo mantienen un cierto relajo en el asunto de los nombres).

En España la primera ordenanza que trató el asunto fue la del Cardenal Cisneros (1501) en el marco de la operación, que hoy no dudaríamos en calificar de genocida, de suprimir a la población musulmana de Granada convirtiéndola en cristiana, de grado o por fuerza, o hacerla desaparecer. La necesidad de controlar a los nuevos cristianos le llevó a establecer la obligatoriedad de un nombre y un apellido, que debía ser el del padre. Hasta entonces, salvo en las familias nobles, era costumbre usar motes relacionados con algún lugar, oficio o característica personal, que, naturalmente, podían ser distintos para cada hermano. Por supuesto, en la ordenanza de Cisneros, la madre era ignorada porque según la tradición aristotélica el papel de la mujer en la gestación de la nueva vida era el de mero recipiente, y porque así convenía a la familia patriarcal tan cara a los usos cristianos. En 1833, en el momento en que se está gestando el nuevo Estado burgués de manos de los liberales, el granadino Javier de Burgos, a la vez que ideaba la exitosa división provincial (aún perdura), creó el Registro Civil y se estableció la obligatoriedad de inscribir en él a los recién nacidos con un nombre y dos apellidos, el del padre y el de la madre, con preferencia del primero. La idea aristotélica sobre el papel de la mujer estaba ya superada pero no el patriarcalismo; antes bien, la nueva sociedad burguesa asumía el viejo sexismo y lo elevaba a la categoría de principio medular de la nueva sociedad.

La de ahora es una reforma del Registro Civil, institución que mantiene algunas discrepancias con los principios constitucionales y ha acumulado disfunciones con el paso del tiempo; el orden de los apellidos es sólo un elemento, sin duda el más llamativo. Que el PP la convierta en cuestión a combatir por considerarla un ataque a la familia, no tiene precio como información a los electores sobre el rancio basamento ideológico del principal partido de la oposición. Lástima que haya tan poca gente dispuesta a asimilar la lección.

2 nov. 2010

La Flaquita

El año pasado por estas fechas, aprovechando la festividad del día de difuntos, me hice eco en un post, La Santa Muerte, de un culto que ha emergido en México en los últimos años. Hay cultos agonizantes (cristianismo), cultos persistentes en su look medieval (islamismo) y cultos novedosos como el que nos ocupa. Algunos lo descalifican por considerarlo una excrecencia espiritual del narco y del hampa en general (¡Mira por donde el narco tiene vida espiritual! Pero es que además el cristianismo extrajo a sus primeros seguidores de otro submundo, el de los esclavos); para muchos es una construcción sincrética del cristianismo y otros intereses espirituales indígenas (¿No fue el cristianismo una síntesis de muchos cultos de la época: judaísmo, mitraísmo, mazdeísmo, etc., etc.?); hay quien lo degrada a la condición de folclore (¿Quién puede separar con claridad las manifestaciones folclóricas de las religiosas, en cualquier cultura?).

No defiendo el culto a La Santa Muerte, sólo me divierte y, si he de ser sincero, a pesar del rito de echar humo de un puro a su imagen o de ofertarle bolsitas de droga, me ha despertado una especial ternura desde que algunos de sus seguidores tomaron mi artículo de entonces como lugar idóneo donde colgar sus plegarias. A falta de santuarios, de una liturgia propia bien desarrollada, de un clero que dirija y aconseje, algunos fieles de la Santa Muerte han usado mi blog como muro de lamentaciones, como oratorio virtual. Los hay que preguntan con timidez, declarando ignorancia, como Diego Allende, aunque apunta ya su inclinación:
«hola yo quiero pedile un deseo ala santisima muerte pero no se como hacerle quiero que me digan como hacerle para pedirla un fabor»
O como Enrique Ortiz, evidentemente alcanzado sin discusión por el dardo de la fe:
«un saludo y con mucho respeto ha todos los participantes de este paguina y de la santa muerte ha la cual me gustaria saber mas de ella y ser parte de todo y saber mas de suss milagros y como le tienes que rezar para que te ayude y que le ofrendas bueno me despido de todos ustedes espero m ayuden este es mi correo…»
Algunos me agradecen mi involuntaria participación:
«hola soy monse yo tuve un encuentro con la santa muerte y ella me dijo que le llamara chabelita desde entonces le tengo fe y mis miedos cambiaron hacia ella y ahora toda mi familia es devota de ella gracias a Dios y a ella estamos muy bien me gusta este espacio por que asi me encuentro con personas que tambien an tenido experiencias con ella gracias por este espacio.»
Desde luego La Flaquita se comporta con sus fieles, vean si no:
«hola soy creyente de mi hermosisima nina blanca estoy en un trance muy dificil y ella es la que me da fuersas para segir apesar de que mi famili es cristiana mi nina me a dado la fuerza para enfrentarme a todos ellos y dejar claro el respeto mutuo con sus oraciones que le ofresco todos los dias ella me a levantado antes yo lloraba me deprimia por mi nonvio el cada que el queria terminava con migo y yo rogandole ahora noooo mi nina me dio fuerzas y miren el es el que me llora me ruega y todoooooooosss todooooos los dias me habla me cela es algo increible pero esto es dado por la feee que deposita uno acia ella!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! mi nina es es algo que no tengo palabras para explicar la quiero la adoro mi ninnnnaaa te amooooo.»
O Daniela, también feliz y agradecida:
«soy una devota y le agradesco por concederme mi peticion te adoro niña blanca hermosa.
quiero demostrar mi fe infinita hacia a la santisima muerte te adoro reina preciosa!! sere tu devota hasta el dia que acaben mis dias en este mundo y despues mi alma sera tuya , santisima reina»
Pero hay que pedir, hay que pedir con fe, en verso o en prosa:
«santa muerte de mii corazon
sabes todo por lo qe estoi psando
por el chavo al que amo con todo mi corazon
y pues a el le inventaron cosas de mi y pues me dejo
yo qiero qe me ayudes y me consedas todo lo qe te he pediido
por loq e mas qieras mi flaca ayudame
no me desampares
nunca te fallare nuca dejare de agradecerte todoo
por qe io se qe no me fallaras
y me consederas lo qe te pido
tu ya sabes qe es
te amoo mi flaca
siempre estas en mi corazón»
O como Viridiana que se identifica místicamente con ella:
«yo kiero ke nuestra flakita deje ke enytre en su corazon ke me ayude a ke mi marido regrese kon migo
yo ya soy tu mi flakita»
Y así una larga sucesión de agradecimientos y pesares, de alegrías y de peticiones. Nunca pensé que iba a ser vehículo de una fe y menos de algo tan exótico y a la vez tan sentido. Con razón dicen: nunca digas de este agua no beberé. Ahora resulta que les he cogido cariño y no sé cómo hacer más visible aquel post para que sigan y sigan colgando en él sus oraciones.