27 oct. 2015

Cambiar o no cambiar, ésa es la cuestión

Probablemente el más grave error que cometieron los constitucionales del 78 fue blindar el texto para que no pudiera ser reformado en algunas cuestiones clave. Hicieron una constitución “para toda la vida”. Por supuesto que en el propio texto se contempla una eventual reforma, pero las cautelas y el procedimiento laberíntico con que se protege el núcleo duro son tales que ronda lo imposible. Aparte las trabas legales están las mentales adquiridas en un peculiar análisis del pasado reciente (XIX y XX) que demoniza el cambio y los tanteos en la construcción de un Estado moderno, lo que, inevitablemente, es una tarea sin fin porque la modernidad es una meta móvil que nunca se alcanza.

20 oct. 2015

Lo actual y lo moderno

Hubo un tiempo en que lo moderno se recibía con desconfianza y rechazo. Lo antiguo, lo tradicional se aceptaba, en cambio, porque lo avalaban las generaciones anteriores respetadas como detentadoras de la sabiduría y la experiencia. En nuestro tiempo ocurre al revés, lo moderno arrasa sin paliativos. El problema es saber que es moderno y qué añejo, porque nos pueden dar con facilidad gato por liebre.

16 oct. 2015

El crecimiento

Estamos obsesionados con el crecimiento, me refiero al crecimiento económico. Lo cuantificamos, lo desmenuzamos, lo analizamos, lo buscamos revolviendo todo tipo de índices e indicadores y aunque no aparezca por ningún lado no renunciamos a él y, en el peor de los casos, cuando no está, calificamos  la situación de crecimiento negativo. Como pasa con cualquier uso de los tiempos, nos parece que siempre fue así, sin embargo esta manía del crecimiento no nos acompañó históricamente, ni siquiera se puede decir que es inherente al capitalismo. Antes de los sesenta del pasado siglo no existía. Sin embargo a finales de la década ya había empezado a generar inquietud hasta el punto de producir el famoso informe del Club de Roma que proponía el “crecimiento 0” (1972). Inmediatamente después (1973) se desató la primera crisis producida por el temor al agotamiento próximo de un recurso fundamental: el petróleo, lo que no ocurrió ‒las reservas aumentaron y, más de 50 años después, el progreso tecnológico (fracking) y otros sucesos (deshielo del Ártico) han permitido aplazar sine die tan fatídica predicción.

13 oct. 2015

El bolero de la indepedencia

Lo que está más de moda es la independencia, pero a ritmo de bolero. O sea, que quien la desea no la consigue por la oposición de fuerzas invencibles. En los días de la descolonización las independencias cundían como rosquillas, pero aquello se acabó hace mucho. Recuerdo cómo entonces se construían nacionalidades ancestrales de urgencia para gentes que, habiendo quedado encerradas por unas fronteras arbitrarias que trazaron políticos europeos en sus despachos y mesas de negociación, se apresuraban a emplearlas en la consecución de un puesto en la ONU. ¡Qué tiempos!

6 oct. 2015

La izquierda, el independentismo y el caganer

El cabeza de lista de la candidatura que lideró Podemos en Cataluña para el 27S había votado Sí - Sí en la consulta del 9N no porque fuera independentista sino porque ‘se lo pedía el cuerpo’. Hay otros izquierdistas que lo hicieron no porque fueran nacionalistas sino por ser independentistas. Parece que la casuística es amplia y yo que, según parece, sólo conozco a la izquierda trasnochada, voy descubriendo los casos poco a poco, la imaginación no me da ya para mucho.

4 oct. 2015

Tormenta perfecta

Se puede asegurar que los años que se abren con la Transición no tienen paralelo en la historia de España. Probablemente no es sólo mérito del proceso que se inició en el 75: la evolución mundial y del entorno es una corriente que arrastra; pero hubo entonces una clara voluntad y el innegable acierto de marchar con la corriente, y hasta de ganar posiciones en el camino. Jamás habíamos protagonizado nada parecido. Sin embargo el éxito no se gestionó bien y el primer tropiezo importante resucitó los fantasmas del derrotismo que aún vagaban cerca.