8 oct. 2014

La política en el "super"

En 1981 ganó en Francia la presidencia F. Miterrand, llevando a los socialistas al poder después de un largo dominio de la derecha. En el debate que generó recuerdo que una cuestión peliaguda era si nacionalizaría o no a la banca junto a otros sectores estratégicos. Año y medio después ganaba en España Felipe González, trasladando a España las especulaciones. Se vio en seguida que no era tan fiero el león como lo pintaban: ni el francés nacionalizó la banca ni González expropió otra cosa que la explosiva Rumasa de Ruiz Mateos; de hecho, Boyer, ministro de economía, aplicó desde el comienzo una política socio-liberal. Lo cierto era: por una parte, que en los programas los socialistas ejercían de tales y la opinión pública se alarmaba menos de eso que de que incumplieran sus promesas; por otra, que el mundo anglosajón, que todavía dirigía el cotarro universal, había elegido ya la vía neoliberal, marcando a todos el camino.
Hoy, después de la profunda y larga ‘reeducación’ a que nos sometió el neoliberalismo, discursos semejantes a aquellos que eran habituales en la izquierda de la época suenan como peligrosamente revolucionarios, como algo situado tras el límite de la sensatez y de lo aceptable. Valga esto como una primera explicación del impacto de Podemos.
Pero ha existido una izquierda que ha mantenido sin descanso una actitud muy crítica con el sistema, que no ha cesado de cuestionar las políticas que lo consolidaban paso a paso en España y en Europa, y nunca logró un apoyo que pudiera considerarse digno. ¿Por qué la voz de la izquierda activa se ha perdido en el desierto y de pronto se acoge la de Podemos, que no difiere en nada sustancial en los objetivos, como el hallazgo revolucionario definitivo?
Dos claves: la primera me la ha proporcionado el barómetro de julio del CIS. La autoubicación en un eje izquierda/derecha de los votantes más los simpatizantes de las formaciones de izquierda es reveladora.
Fuente: CIS–Barómetro de julio de 2014. 1: izquierda a 10: derecha

          La fila superior (de 1 a 10) representa la posición de izquierda a derecha. Como cabría esperar los votantes y simpatizantes de IU se sitúan mayoritariamente en las casillas 1 a 3 aunque en la 4 todavía encontramos una cifra de dos dígitos; de la 7 a la 10 están vacías. La fila del PSOE tampoco presenta ‘anomalías’, sólo cabe destacar que con respecto a la anterior hay un visible desplazamiento hacia el centro. La de Podemos, en cambio, si es peculiar: si bien la mayoría se sitúa, más contundentemente que IU, en las primeras casillas, las últimas, las que corresponden a la derecha (de la 7 a la 10) suman el 8’5%; además los que no contestan superan el 14% (IU el 2%).

         ¿Significa esto que si hubiera surgido una opción radical de derechas Podemos habría tenido que repartir con ella un número sustancial de seguidores? A mí me parece obvio. Pero algunos se felicitarán porque lo tomaran por la superación de la oposición izquierda/derecha ¿No decían lo mismo todos los fascismos?

          Esto conduce a la segunda clave, que en parte explica la primera: el mensaje regenerador, que, a su vez, contiene dos elementos.

1)    Se presenta como una formación novedosa (en construcción), casi un no-partido, ya que, en teoría, todo nace de las bases, que lo son sin filtro alguno. Una ultra democracia asamblearia on-line. Salvo el on-line todo ha sido ensayado mil veces y superado otras tantas. Baste decir que la revolución de los soviets (soviet = consejo, asamblea) utilizó el esquema y algunas prácticas, como la revocación de representantes, cuyo copyright reclama hoy Podemos. No es necesario explicar cómo los bolcheviques acabaron controlando los soviets (iba a decir círculos) y establecieron un sistema de partido único, pero se quedaron con la palabra ¡El valor de las palabras!

2)    La identificación de los culpables: la casta. Operación que libera de ‘pecado’ al pueblo, inocente y engañado. ¿Cómo no acoger con los brazos abiertos a un partido que nos libera de toda responsabilidad, porque lo que se haya hecho mal lo hicieron los otros, la casta? Una táctica tan vieja como la misma sociedad ¿Quién no recuerda a los judíos culpables de la Peste Negra en el siglo XIV y de la ruina de Alemania en el XX? Las iglesias saben mucho de esa receta: se meten los pecados en una víctima propiciatoria y se sacrifica. Listo. Mal concepto hay que tener de la democracia para tender semejante trampa o para caer en ella.

         En resumen, si la derecha neoliberal ha hecho de la nación una marca (la marca España, que tan mal se vende) estos nuevos izquierdistas están haciendo de las opciones políticas productos de diseño, con su firma y su imagen. Una conocida foto de P. Iglesias evoca la del “Che”, que parecía sacada de la iconografía tradicional de Jesús, feliz coincidencia que ayudó a vender el mito −de no haber tenido sus camaradas cierta prevención contra el mercado, con la rentabilidad del merchandising hubieran podido financiar diez revoluciones como la cubana.

         Es la hora de los publicistas, los politólogos y los sociólogos. Los demás sólo somos consumidores. Asumámoslo, no es un papel tan desairado; podemos hacer un consumo responsable, no acudir a las rebajas, pedir la hoja de reclamaciones…

2 comentarios:

Mark de Zabaleta dijo...

Mucho marketing para llegar a lo de siempre...más de lo mismo !

Saludos

Arcadio R. C. dijo...

RECTIFICACIÓN
Analizar una estadística es siempre más complicado de lo que parece a primera vista. Yo he cometido un error al comentar ésta. Diré en mi descargo que utilicé una fuente secundaria que había extraído de la tabla original sólo tres filas (IU, Podemos y PSOE) y así se propiciaba la lectura horizontal de los datos en lugar de la vertical, que era la correcta. En eso consistió mi error. En realidad no es que el 3’1 de los votantes o simpatizantes de Podemos se declaren de extrema derecha, sino que el 3’1 de los que se declaran de extrema derecha votan o simpatizan con Podemos. No es lo mismo ni mucho menos; sobre todo si tenemos en cuenta que en los extremos (columnas 1 o 10) se sitúan muy pocos entrevistados, en el caso que nos ocupa (casilla 10 de Podemos) sólo uno, que, a causa de la muestra utilizada da el 3’1%.
La conclusión derivada de la lectura incorrecta de ese dato queda por tanto huérfana de base. A mi juicio el resto de la argumentación se resiente poco de este descubrimiento tardío y por eso no retiro el artículo.
La tabla original del CIS (no la que yo utilicé) se puede encontrar en esta dirección: http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Marginales/3020_3039/3033/cru3033ideologia.html