Extraigo dos párrafos
del artículo
de Inmanuel Wallerstein publicado ayer en La Jornada de México que son reveladores
de las paradojas en las relaciones internacionales y las contradicciones entre
teoría y praxis en política internacional.
«En
la década de los 60, el juego recomenzó con la llegada al poder de un
gobernante que buscó instituir una nueva constitución liberal. Fracasó, pero
abrió el camino para que emergieran partidos a la izquierda y a la derecha. Su
sucesor, Mohamed Daoud, fue derrocado en 1978 por el Partido Democrático del
Pueblo de Afganistán (PDPA), en la actualidad un partido comunista. El PDPA
estableció un régimen totalmente laico, con igualdad total para las mujeres.
Había recomenzado el gran juego. La Unión Soviética respaldó el régimen del
PDPA y Estados Unidos (sucesor de Gran Bretaña) respaldó a los mujaidines que
lucharon contra él y en favor de un régimen islamita.