En la segunda mitad de los 50 era un adolescente. Por entonces me había aficionado a la lectura y devoraba cualquier cosa que cayera en mis manos, por supuesto también la prensa. Ciertos titulares leídos en aquel tiempo los he conservado en la memoria como se conservan olores, imágenes lejanas sin que sepamos muy bien por qué. Recuerdo con nitidez algunos que anunciaban la proximidad de un periodo glacial, dado que el clima se había recrudecido en la mitad del siglo y, según los cálculos de los paleoclimatólogos, ya tocaba una nueva glaciación, suponiendo que el ritmo temporal de las anteriores continuara. Hoy no sólo se ha alejado tal perspectiva sino que se habla de calentamiento global.