Dice Vargas Llosa en El liberalismo entre dos milenios: «Me considero liberal y conozco a muchas
personas que lo son y a otras muchísimas más que no lo son. Pero, a lo largo de
una trayectoria que comienza a ser larga, no he conocido todavía a un solo
neo-liberal. ¿Qué es, cómo es, qué defiende y qué combate un neo-liberal? A
diferencia del marxismo, o de los fascismos, el liberalismo, en verdad no
constituye una dogmática, una ideología cerrada y autosuficiente con respuestas
prefabricadas para todos los problemas sociales, sino una doctrina que, a
partir de una suma relativamente reducida de principios básicos estructurados
en torno a la defensa de la libertad política y de la libertad económica —es
decir, de la democracia y del mercado libre— admite en su seno gran variedad de
tendencias y de matices. Lo que no ha admitido nunca hasta ahora, ni admitirá
en el futuro es a esa caricatura fabricada por sus enemigos con el sobrenombre
de "neo-liberal”.»