La desaparición de Adolfo Suárez nos hace volver de nuevo
sobre la Transición y sus protagonistas, y, cómo no, sobre el valor político y
humano del personaje.
Los análisis a corto plazo son siempre problemáticos por la
inaccesibilidad de los documentos, los intereses aún vivos y las traiciones de
la memoria. La mitomanía, tan irresponsable y frecuentemente cultivada, es otro
elemento tergiversador.
