El Estado nación se desmorona. La globalización no es un
proyecto de fuerzas benéficas o maléficas, es un hecho, y «Europa es el único
continente donde esa pérdida de poder [del Estado nación] no solo está
ocurriendo, sino donde, hace más de sesenta años, se puso en marcha como una
decisión política consciente, desarrollada en pasos pequeños y controlados como
una comunidad de solidaridad internacional»*. La operación implicaba la
superación del nacionalismo, responsable, principal o subsidiario pero indiscutible,
de las últimas tragedias europeas, que superaron los límites del continente
para afectar al mundo entero.