Las democracias realmente
existentes pueden presentarse con multitud de formas y colores: monarquías
constitucionales, como las que pertenecen a la UE; sistemas parlamentarios, en
los que el legislativo es hegemónico; regímenes presidencialistas con fuerte
separación de poderes, caso de EE.UU… En todas ellas la organización
territorial (del centralismo francés a la confederación helvética, pasando por
toda suerte de federalismos) y los métodos electorales (mayoritarios,
proporcionales, mixtos…) son igualmente variopintos. La presencia de los
partidos es universal pero en unas son meras plataformas electorales mientras
que en otras están fuertemente disciplinados y su poder desborda las
instituciones políticas inundando secciones de la maquinaria social.
