Todo apunta a que igualdad social y eficiencia económica son
valores inversamente proporcionales. A mayor igualdad menor eficiencia y
viceversa. La ciencia económica parece no tener dudas al respecto, aunque haya
muchos que pongan en duda que tal disciplina sea una ciencia y que los
supuestos científicos que la practican se pongan alguna vez de acuerdo en algo.
Pero, hagamos la gracia al lector de pasar por alto tan aviesas críticas. La
cuestión no sería pues intentar la cuadratura del círculo luchando por la
eficiencia y la igualdad simultáneamente y con igual intensidad, lo que sólo
nos llevaría a la melancolía, sino optar por una o por otra como objetivo
prioritario.
