Los malos y los buenos no están bien distribuidos. Casi
todos los buenos están por aquí, a nuestro alrededor, en cambio los malos
muestran una extraña preferencia por merodear en otros vecindarios, los del
prójimo. Veo Carlos, la serie sobre
el emperador con que nos obsequia TVE y me quedo pasmado de la maldad,
frivolidad, doblez, estupidez o lujuria de los reyes de Francia o Inglaterra,
incluso los papas, en contraposición a la caballerosidad, bonhomía y hasta
capacidad para el amor verdadero, de los de España, que apenas si tienen que
mejorar en alguna cosilla de poca monta. Hay que incluir a las reinas que aunque
sean extranjeras de origen en seguida se contagian de las buenas cualidades del lugar, y si naciendo aquí marchan afuera nunca las abandonan. Viendo la serie
no se me va de la cabeza aquella copla que dice: La española cuando besa/ es que besa de verdad… Debería estar en la
banda sonora, por lo menos en las escenas con féminas.