Desde hace algún tiempo las informaciones sobre el
empobrecimiento progresivo del país suelen presentarnos la pobreza troceada: pobreza
femenina, pobreza infantil... El asunto me llama la atención y no puedo evitar
sospechas sobre alguna segunda intención oculta. Quizás como en otras ocasiónes es que simplemente los dedos se me antojan huéspedes, como solían decir
los antiguos que no se manejaban demasiado bien con términos como paranoia, conspiración o el híbrido de moda, que me
resisto a escribir.
