El fenómeno Podemos acapara horas de televisión, proporciona
tema a columnistas de toda índole, provoca análisis y estudios de sociólogos y
politólogos. Su irresistible ascensión ha producido agitación e inquietud en todos
los partidos del arco parlamentario pero especialmente en el PSOE e IU. De hecho
son los que sufrirían el mayor impacto de la formación de Pablo Iglesias si se
consolidara y repitiera triunfo en las próximas elecciones.
21 jul 2014
30 jun 2014
Ayunos
Comienza
el Ramadán para los musulmanes. Implica treinta días de ayuno riguroso de sol a
sol. Siempre me sorprendió la inclinación de las religiones (o las iglesias) a
establecer tabúes alimentarios, regulaciones a veces prolijas sobre los hábitos
en la alimentación, como ayunos, abstinencia de determinados alimentos de forma
temporal o permanente, y hasta las técnicas en la manipulación y preparación de
los permitidos.
El ayuno es, y sobre todo ha sido, una práctica común. En el
mundo cristiano ha ido perdiendo vigencia hasta casi desaparecer, pero en la
Edad Media llegó a ocupar ritualmente, junto con la abstinencia de la carne,
bastante más de cien días al año. Esporádicamente el ayuno ha sido utilizado
por gentes piadosas como práctica penitencial y también como método de
purificación: la escisión de la persona humana en dos entidades, espiritual y
corporal (presente en todas las religiones), ha llevado a los creyentes a fantasear
un conflicto o antagonismo entre cuerpo y alma en el que aquel ha llevado las
de perder por sus necesidades materiales, que se presumen de baja condición. La
idea recurrente es que el ayuno ayuda a meterlo en cintura. Leña al mono. Al
fin y al cabo el cuerpo forma parte del reino animal.
23 jun 2014
Inviolables y aforados
En el Antiguo Régimen la nobleza de sangre que constituía una
oligarquía en la que se fundamentaba la monarquía gozaba del privilegio de no
ser encausada más que por sus iguales, escapando así a la jurisdicción de los
tribunales ordinarios. Aquella sociedad no estaba basada en el principio de la
igualdad y los privilegios no se veían como injustos sino como la concreción
jurídica de una desigualdad cuyas raíces estaban en la voluntad divina. Nadie creía
en una sociedad igualitaria que se percibía como una perversión política y el
camino más rápido para desembocar en el caos.
Pero nada es permanente y los cambios económicos acabaron por dinamitar las que se consideraban sólidas estructuras sociales.
16 jun 2014
Información y espectáculo
Nunca sabemos las consecuencias a
medio y largo plazo de los cambios que vivimos. Lo normal es que nos inquieten,
aunque sólo sea porque amenazan un equilibrio −así percibimos la realidad que transitamos− sin garantía de mejora. Eso
explica la existencia de críticos en cualquier época histórica contra un presente
que escapa de las manos como agua, nostálgicos de un supuesto pasado dorado,
estable o virtuoso, y recelosos de un futuro que no se comprende. Aquel «Cualquier
tiempo, pasado, fue mejor» del poeta (tradicionalmente mal leído como «Cualquier
tiempo pasado fue mejor») lo expresó con concisión y profundidad líricas.
9 jun 2014
Fundamentalismo democrático
Cada creencia, cada doctrina o ideología tiene su
fundamentalismo. El vocablo comenzó a usarse en su valor actual en USA, a
principios del XX, para designar a los que defendían la interpretación literal
de la Biblia. Hoy se ha producido un trasvase en beneficio mediático del islam,
de cuyo ámbito proliferan noticias sobre grupos radicales que nos impactan cada
día con noticias truculentas sobre violación de derechos con la coartada de la
palabra de Dios, los hechos del Profeta o la tradición. Pero el fenómeno no se
restringe al ámbito religioso, cualquier doctrina, cualquier ideología tiene su
fundamentalismo. Su secuencia es simple: nos oferta una versión, de lo que sea,
pura, radical y sin fisuras, cuyo brillo debería inducirnos a la aceptación, para,
después, pasar, sin más, a la imposición, si es que hemos sido tan cerriles
como para caer en la duda o el rechazo. Todo ello, ignorando esa difusa, es
verdad, pero imprescindible virtud que denominamos sentido común y que nos
conduce a la no menos brumosa, pero deseable y ejemplar actitud de la
moderación.
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