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En vísperas del día de difuntos me entero de que los mejicanos, dando un paso más en la fantástica familiaridad con que conviven con la muerte, están desarrollando de modo imparable el culto a la Santa Muerte.
Argumentaba Epicuro que no había que temer a la muerte porque cuando estamos nosotros no está ella y cuando ella está ya no estamos nosotros. Un ingenioso argumento que no sé a cuantos convencerá; sin embargo los mejicanos optaron por confraternizar con ella, la han incorporado a su círculo familiar, intiman con ella y, de este modo, han sustituido el miedo por la confianza.
La Huesitos, La Flaquita, La Niña Blanca, La Santita, son varios de los apelativos dulces y cariñosos con los que se la denomina; a veces también como La Pinche Calaca, más áspero. Se la representa como a las vírgenes en los altares católicos y como las monjas amortajadas, coronada de flores, aunque con los atributos propios de la muerte, la guadaña o el reloj de arena. Como a los santos y a las vírgenes se le piden favores, pero como en las operaciones de brujería puede conquistar a una persona o cuidar un amor. En El blog de la muerte (puroshuesos.blogspot.com) he leído esta plegaria de una devota: MI FLAQITA LINDA SABES QUE TE AMO Y TE AGRADESCO TODO LO QUE HACES POR MITE PIDO ALEJES A VERONICA MARIN SANCHES DE LA VIDA DE MI ESPOSO NO PERMITAS QUE ELLA SE ASERQUE MAS A EL TU SABES CUANTO LO AMO TE QUIERO MUCHO FLAQUITA (Lo he transcrito tal cual lo encontré).
Andan los antropólogos atareados buscando explicaciones: que si es un culto propio de los momentos de crisis (al parecer la pérdida de fe en el mercado dispara la fe en el Más Allá), que si es un culto sincrético que funde la tradición indígena del dios de la muerte Mictlanteuchtli (que puedo escribir pero no pronunciar) con cultos y tradiciones católicos… Lo cierto es que en el barrio mexicano de Tepito salió a luz el culto al construirse una ermita para una imagen que aportó una devota en 1997; desde entonces afloraron otras muchas y el culto se ha extendido a pesar de la hostilidad de la Iglesia Católica que la considera una herejía y de la Evangélica, incluso de las autoridades mexicanas, lo que ha provocado alguna reacción popular.
Me divertí husmeando en algunas de las más de cuatro millones de entradas que ofrece Google sobre La Santa Muerte especialmente el blog arriba enlazado, el artículo del Universal de México El culto a la Santa Muerte y el post de Sheridam Revive la Santa Muerte en Letras Libres.
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IMAGEN: escultura de Dominik en Páztcuaro, México.