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1 jul 2015

Calendario

Dice el Papa que están estudiando fijar para siempre la fecha de la Semana Santa y que no ande por más tiempo bailando en el calendario sin ton ni son.  Perdón, ya sé que sí que tiene ton y son pero a nosotros nos coge tan lejos que hace tiempo que perdimos el compás. La Pascua era una festividad judía y su calendario era lunar, o casi, por lo que al colocarla sobre un calendario solar, el romano, que también es el nuestro, con alguna modificación promovida por otro papa, no encaja y se producen esas variaciones anuales que tantas veces nos han hecho preguntar ¿Cuándo cae este año la Semana Santa? No pasa lo mismo con la Navidad que siempre es el 25 de diciembre. El secreto está en que a los evangelistas se les pasó el detalle de la fecha del nacimiento de Jesús y la Iglesia improvisó colocándolo en el solsticio de invierno que es cuando los romanos celebraban el nacimiento de Júpiter o del Sol (diae solis invictus), con lo que se mataban varios pájaros con el mismo tiro, deporte al que tan aficionada ha sido la Iglesia per secula seculorum.

27 abr 2013

La iglesia, la caridad y la justicia

Una cosa es amar a los pobres y otra detestar la pobreza. Se puede practicar la caridad tratando de mitigar el sufrimiento que la pobreza genera en las personas: amor a los pobres; y se pueden crear, apoyar, exigir las medidas estructurales de cambio social que permitan erradicar la desigualdad, el dominio económico de unos sobre otros: repudio de la pobreza. Nadie duda que la iglesia  practique y promueva el amor a los pobres. Los ejemplos son múltiples en la historia y en el presente. No seré yo quien le quite ese mérito. También es cierto que la bendita práctica ha sido utilizada más veces de las deseables con fines espurios: bien para el proselitismo, o bien para desarmar actitudes de rebeldía potencialmente peligrosas para la conservación del statu quo social. Pero ese es otro debate. Lo que suscita dudas, por decirlo con suavidad, es que la prédica del amor a los pobres se complemente con la condena de la pobreza, y mucho menos con la acción positiva por su erradicación definitiva.