13 nov 2020
Los puentes
1 nov 2020
...Y Carmena
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| Dorothea Tanning: Eine kleine nachtmusik |
Sólo un par de
días después de que publicara mi post Los
griegos, las repúblicas urbanas y el CGPJ apareció en El País una tribuna firmada por Manuela Carmena, No
lo sigamos haciendo así, en la que coincide conmigo en el diagnóstico pero
no en la solución.
Ciertamente
resulta escandaloso que los partidos (PSOE, PP) hablen sin cortarse un pelo del
“reparto” que ha quedado bloqueado, culpándose mutuamente, pero sin plantearse
en ningún momento devolver a las Cortes la misión que les corresponde
constitucionalmente de elegir a los miembros del CGPJ. Piensan, visualizan al
Congreso y al Senado como instrumentos para sus equívocos fines pero de ningún
modo como protagonistas de ese cometido. Por nuestra parte, en lugar de
lamentar que el ominoso “reparto” esté empantanado deberíamos alarmarnos por la
prepotencia de los partidos que han convertido semejante “apaño” en normal. A
eso me refería cuando en mi post anterior decía que habían hecho presa en la
justicia, en ese afán imparable por llevar agua a su molino.
La democracia es
un sistema delicado que no se sostiene sólo porque haya una constitución que
fragmente el poder, establezca unos equilibrios, formule principios y decrete
normas de funcionamiento, sobre el papel, naturalmente, se necesita además una
masa crítica ciudadana imbuida de fe democrática, que existe, o eso quiero
creer, y unos partidos que antepongan la salud del sistema sobre el afán de
consolidar e incrementar el poder de su propia organización. Y,
lamentablemente, eso no existe.
Me he referido
antes al PP y PSOE como principales hacedores del despropósito pero ahí está UP
calladitos (o calladitas si respetamos la concordancia) en el gobierno sin que
hayan dicho esta boca es mía salvo para increpar a la derecha, o sea entrando
con convicción en el juego. Por supuesto los nacionalistas andarán bajo la
mesa, cuando la haya, amenazando los tobillos de los negociadores hasta que
cojan alguna pieza que caiga.
¿Cuál es la
solución que propone Carmena? Que hagan un buen examen de conciencia, un
sincero propósito de la enmienda y sean buenos de una vez por todas, porque la
ley en vigor no habla de repartos sino de elección y es buena hasta rabiar. Es
una conclusión que eleva el espíritu a cualquiera, suponiendo que eso exista.
Pero ya los griegos, como decía en mi post, recelaban de las buenas intenciones
y de los partidos, todo hay que decirlo, y por eso introdujeron el sorteo. No
digo yo que haya que prescindir de los partidos para todo, pero sí cortarles
las uñas, apartarlos de aquello en que patinaron, como es el caso, y mandarlos
al rincón de pensar.
La verdad, no sé cómo
podría hacerse, pero haya o no acuerdo en el reparto de ahora sería muy eficaz
y provechoso pensar en mañana porque el afán por magnificar el interés propio
es imparable y cada día se dispara desde la cota alcanzada el anterior. El daño
que se puede causar por esta querencia es observable en el seno de los propios
partidos ya que el asunto se presenta con estructura fractal, para más inri;
así, aplicando la lupa véase como los líderes del PP han llevado a su
organización a los bordes del vertedero por la pasta y el figurar, que tanto
mola; cómo Sánchez ha vaciado a su partido de sustancia, probablemente
irrecuperable, apoyándose en los votos de los militantes en una treta populista
muy fashion; cómo los que manejan UP que se cuentan con los dedos de una mano y
sobran tres trituran a la izquierda alternativa, a la que se supone que
apadrinan, en variopintas maniobras del más depurado corte leninista; cómo
Rivera asestó a los suyos un mazazo mortal por haber desarrollado una ridícula
y arrolladora ambición personal que desbordaba sus capacidades…
¿Más datos?
25 oct 2020
Memoria e historia
Cuenta el neurólogo Oliver Saks1 que recordaba cómo de niño, llevado de la mano de su padre, caminaba por las calles del Londres bombardeado durante la guerra, sorteando escombros y envuelto por el olor a quemado que desprendían los restos de los incendios. Lo curioso del caso es que comentándolo con unos familiares le aseguraron que sus padres lo habían llevado fuera de Londres antes de los bombardeos y habían permanecido lejos de la ciudad durante toda la guerra. Era un recuerdo falso, fabricado en su cerebro sabe dios con qué estímulos y por qué necesidades. Y es que la memoria es así de leal con nosotros acudiendo a nuestras demandas y así de desleal con la realidad. Crea recuerdos, borra otros, modifica, transforma, embellece… Nuestra memoria es el pasado pero acomodado a las necesidades del presente: es el pasado que necesitamos, no nuestra historia.
Por eso la polémica y, de hecho, ya decaída ley
de Zapatero denominada de la memoria histórica es un oxímoron, desde un punto
de vista lingüístico encierra una contradicción en los términos: si es memoria
no es historia. La memoria es pura subjetividad, la historia, en cambio, para
merecer tal nombre, ha de buscar con ahínco la objetividad. Claro está que la
memoria puede ser utilizada como fuente de la historia pero nunca sin
contrastar y sin una crítica minuciosa y delicada. Después del parón que sufrió
dicha ley durante los gobiernos del PP Sánchez la vuelve a resucitar en una
secuela: Ley de la Memoria Democrática, de la que, es de agradecer, desapareció
el término histórica. Comprendo la
necesidad de ambas leyes y comparto, con matices, su oportunidad y alcance, pero
me pronuncio por no usar el nombre de la historia en vano.
En vano y con alevosía se hace uso de la
historia desmontando o atacando monumentos a Fray Junípero Serra2,
Cristóbal Colón3 o Hernán Cortés, cambiando nombres del callejero o
exigiendo disculpas públicas a un Estado por acciones de hace quinientos años4.
El pasado que queremos, necesitamos o nos conviene no es la historia. En ¡Colón al
paredón!, Letras Libres, Christopher
Domínguez concluye su interesante artículo con esta reflexión:
Uno de los grandes logros del siglo XXI, el
poner a los derechos humanos en el eje de la filosofía moral, se convierte, al
aplicarse retrospectivamente, en la sustitución de la historia por la beatería
de los poderosos, sean los talibanes o se trate de la izquierda conservadora
que gobierna en México. En el fondo, quien dinamita los budas gigantes de
Bamiyán o esconde la estatua de Cristóbal Colón responde, en proporciones hasta
ahora distintas, al mismo principio, el del fanatismo.
Al Cesar lo que es del Cesar… y a la Historia
lo que es de la Historia. El totum
revolutum con que algunos espabilados nos presentan la política y la Historia
sólo nos puede conducir a un sueño de la
razón, que satirizara Goya, de nefastas e imprevisibles consecuencias.
_____________________
1 El hombre que confundió a su mujer con un
sombrero. Saks, Oliver. Anagrama. 2008.
2 En
junio de este año fueron dañadas varias estatuas de Fray Junipero en Los
Ángeles.
3 La jefa de gobierno de la Ciudad de México mandó
retirar en la víspera del 12 de octubre, la estatua de Cristóbal Colón del
Paseo de la Reforma.
4 El presidente de México López Obrador ha demandado del
gobierno de España que pida perdón por la conquista de México, aprovechando la
celebración del quinto centenario.
22 oct 2020
Los griegos, las repúblicas urbanas y el CGPJ
El sistema más
común para designar a los funcionarios que habían de gestionar la cosa pública
en la antigua Atenas, unos 1100, era el sorteo. Sólo unos pocos, 100
aproximadamente, lo eran por elección y eso, bien porque su cargo implicaba
responsabilidades económicas y había que asegurarse una garantía con el
patrimonio del elegido (los pobres no valían), o bien porque se requería una
cualificación especial como ocurría con los strategós
(generales), función delicadísima y vital en una ciudad en la que la guerra era
su estado normal. El sorteo se consideraba mucho más democrático que la elección,
hasta el punto de que al primero lo asociaban los tratadistas con la democracia
y al segundo con la oligarquía (Aristóteles, Herodoto…). No en balde la
democracia se basaba en el principio de isonomía,
igualdad entre todos los componentes del demos,
y en el alejamiento de cualquier tipo de influencia o coerción, inevitables en
el sistema electoral por las facciones o partidos que se generan, y por la no
menos indeseable preeminencia que alcanzaban algunos notables en esos grupos y,
por tanto, sobre el sistema.
En el medioevo,
en donde en ámbitos urbanos también se dieron procesos democráticos, se llamó
al procedimiento del sorteo insaculación,
del latín in sacculo, por la bolsa o
saco de la que se sacaban los nombres de los elegidos. Tuvo un desarrollo
notable en Venecia y en otras repúblicas urbanas de Italia. También en España,
especialmente en la Corona de Aragón, pero no sólo allí, para designar consellers, alcaldes, corregidores y
otros cargos municipales. En España hoy se sigue recurriendo al procedimiento
del sorteo para elegir a los miembros de la Junta Electoral Central de entre
los magistrados del Supremo, para la designación de peritos en el procedimiento
civil, la adjudicación de casos en la Audiencia Nacional o el nombramiento de
tribunales para las oposiciones a funcionarios del Estado.
De lo anterior
extraigo la siguiente reflexión:
En España los
partidos, inevitables en una democracia representativa (y esta a su vez
inevitable en el mundo presente) fueron tratados con guante de seda en el
sistema que se gestó en la Transición. Salíamos de un régimen sin ellos que
duró 40 años y había que ayudar a nacer, arraigar o rehacer estructuras tan
necesarias. Pero con el tiempo los partidos han proyectado sus raíces por todos
los intersticios del sistema institucional y han ido colonizando muchos de los
ámbitos de la administración abusivamente y con maneras inapropiadas. La
calidad de una democracia se mide por las barreras que levanta ante la
hipertrofia de cualquier poder y hoy los partidos muestran todos los síntomas
de ese mal. Están reclamando acciones que los frenen y los saneen.
La crisis entre
el ejecutivo y el judicial que viene escandalizándonos desde hace tiempo no
parece tener solución por la presa que han hecho en las instituciones de la
justicia las dos grandes formaciones en liza. Extender el sistema de sorteo,
que como se ha visto ya existe en ciertos casos en la justicia y su gobierno y
goza de impecable pedigrí democrático, a la resolución del bloqueo quizás sea
buena solución. Tendría la virtud de alejar a los partidos de botín tan
apetitoso como peligroso para la calidad democrática. Bastaría con retirar al
Congreso de diputados la facultad de nombrar a los miembros del TC y CGPJ que
le corresponden y extraerlos por sorteo de una lista en la que figuren todos
los magistrados y juristas que reúnen las condiciones necesarias para el cargo.
El papel del Congreso se limitaría a determinar cuáles son esas condiciones. El
sistema podría ampliarse, por ejemplo a la Fiscalía General del Estado
arrebatándoselo al ejecutivo, fuente de escándalo cada vez que hay que
nombrarlo, sea quien sea el partido de gobierno. Etc., etc.
Ese elevado porcentaje de españoles que en las encuestas afirman que uno de los principales problemas del país son los políticos lo agradecerían, y los demás seguramente también. Pero no habrá lugar porque el legislador no son los diputados del Congreso sino los partidos expresándose a través de los diputados y esos nunca permitirán una limitación de su poder por necesaria que la vea el sentido común.
_______
Ilustración: A. Lorenzetti, El buen gobierno en la ciudad. Palazzo Pubblico, Siena
6 jul 2019
Lecciones para formar gobierno
Que el presidente en funciones quiere gobernar solo (solo con el PSOE) no lo he descubierto yo, lo ha dicho él y lo sabe todo el mundo; que tiene escasos (insuficientes) diputados es otra verdad incontrovertible; que se ha reunido con Iglesias y le ha dicho «No me mires que miran que nos miramos, no nos miremos, cuando no nos miren nos miraremos» (seguramente usando otros términos, pero tal cual) tampoco es falso; que el interpelado está mosca y el personal inquieto y expectante es obvio, más porque 123 y 40 son 163, o sea, todavía una miseria si la meta son 176; que por mucho que miremos por arriba y por debajo de los escaños, que no ocupen PP, Cs o Vox, ya no quedan más que un inocente o dos y el resto se lo reparten secesionistas confesos de diferente ralea pero igual sustancia, que diría un metafísico (profesión de la que cada vez estamos más necesitados); que tiene anunciado, el personal asumido y sus compis del PSOE tragado, que nunca pactó ni pactará con la chusma del secesionismo, pero que si le regalan los votos… pues que a nadie le amarga un dulce.
Como estoy en modo no sectario y ante la expectativa de alcanzar la objetividad anhelada no añadiré glosa alguna a lo expuesto, ni inocente ni malintencionada. Continúo.
El aspirante a líder de la oposición, por el momento tercero en el escalafón, también ha hecho cosas feas: quiere ser segundo y lo peor es que no deja de decirlo, metiendo ruido para que acabemos creyendo que ya lo es, cuando no pasa de simple antojo, molesto por lo ansioso, eso sí; por amor a la simetría (Rivera es muy suyo con la estética) le ha preguntado a Sánchez que 'qué es lo que no ha entendido del no', y le replican que sólo esperan que haga lo que ya hizo el PSOE con Rajoy, abstenerse en su investidura, pero se callan que aquello fue después de la defenestración de Sánchez, precisamente por haberse encasquillado en el 'no es no'; cerrando el círculo Cs se niega a negociar con Vox, pero si éste quiere apoyar las coaliciones PP - Cs… pues que a nadie le amarga un dulce... y que si algún compi no traga pues que ahí está la puerta, Nart, Toni.
Terminaba el párrafo anterior y escuchaba en la tele que en Navarra ya teníamos un principio de acuerdo PSN-Geroa bai-Podemos-IE, a los que Bildu regalará sus votos (imprescindibles) pero sin que nadie (faltaría más) negocie con ellos… ¿A quién le amarga un dulce?
Bueno, la política es así, pero digo yo ¿A qué viene entonces la demonización mediática de Cs? ¡Todos contra el impostor! Puestos unos y otros en los platillos de la balanza de la impostura, la irresponsabilidad, la doblez y el cinismo ¿Por qué lado caería? ¿Por el de Sánchez o por el de Rivera? Entonces ¿a qué viene el guirigay?
Tranquilo, no soy yo, son los demás.




