20 jul. 2008

La hipótesis Gaia

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… eso significa que Gaia es una especie de conciencia colectiva -dijo Pelorat.
Trevize asintió.
- Ya lo había deducido... En ese caso, Bliss, ¿quién gobierna este mundo?
- Se gobierna a sí mismo. Esos árboles crecen espontáneamente. Sólo se multiplican hasta el punto necesario para sustituir a aquellos que han muerto. Los seres humanos recogen las manzanas que necesitan; otros animales, incluidos los insectos, comen su parte... y sólo su parte. [...] Llueve cuando es necesario y a veces llueve copiosamente cuando es necesario, y a veces hay un largo período de sequía, cuando es necesario. [...]
En su propio cuerpo, ¿no saben las distintas células lo que deben hacer?
[…]
- ¡Pero esto es fantástico! Está diciendo que el planeta es un superorganismo y que usted es una célula de ese superorganismo.
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ISAAC ASIMOV: "Los límites de la Fundación"
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En 1965 la NASA encargó al científico James Lovelock un estudio sobre las posibilidades de vida en Marte. De la observación del planeta vecino y de la Tierra, hogar de la vida, nació en la mente de Lovelock[*] una idea que desarrollaría después en forma de una teoría científica que vio la luz en 1969 con el nombre de teoría o hipótesis Gaia, por la diosa griega Gea o Gaia, y que, como vemos, Asimov utilizó en el último volumen de su tetralogía La Fundación.

La hipótesis plantea que la atmósfera y la capa superficial de la Tierra, la biosfera, se comporta como un organismo capaz de crear y mantener en el Planeta las condiciones adecuadas para su existencia; así que, frente al pensamiento tradicional de que la vida necesitó unas condiciones medioambientales muy estrictas para su nacimiento y proliferación, asegura que ésta fomenta por sí misma las condiciones que le son favorables, su propio habitat. y es capaz de mantenerlas incluso en circunstancias muy adversas. No concibe la naturaleza como algo estático a lo que las criaturas se van adaptando por un proceso de evolución (Darwin), sino algo dinámico que la vida va creando y cambiando en su beneficio; aunque eso no significa que rechace el darwinismo.

Lovelock se detiene en tres elementos en los que basa su hipótesis: la temperatura de la Tierra, la composición química de la atmósfera y la salinidad de los mares. Asegura que la radiación solar era mucho más débil que ahora en los comienzos de la vida (un 30% menos) lo que hubiera mantenido a la tierra en estado de congelación, sin embargo la temperatura se ha sostenido en un rango de valores bastante estrecho que ha permitido la vida, para ello seguramente se valió de una capa de dióxido de carbono y amoniaco que arroparon a la Tierra justo lo que necesitaba. Cuando fue aumentando la radiación la proliferación de organismos “devoradores” de amoniaco y dióxido de carbono permitieron mantener las temperaturas en valores aceptables. La composición química de la atmósfera es una rareza en el sistema solar y según Lovelock no es esa circunstancia la que permite la vida sino que es la vida la que la ha creado y la mantiene en su beneficio: elevadas proporciones de nitrógeno y oxígeno y muy escasas de dióxido de carbono. La vida actúa manipulando diariamente la atmósfera para mantenerla en su estado ideal. La acidez, por los procesos de oxidación que se generan, debería ser mucho más elevada de lo que es, sin embargo se mantiene en un Ph neutro (Ph8) porque los seres vivos con sus metabolismos generan enormes cantidades de amoniaco, sustancia muy alcalina, que neutraliza la acidez. Algo parecido ocurre con la salinidad de los mares, que se mantiene en valores que permiten la vida en ellos a pesar de que los ríos arrastran sales de los continentes que depositan diariamente en los mares, lo que debería haber hecho aumentar la salinidad hasta cantidades insoportables.

Otros investigadores han criticado con dureza esta hipótesis por considerarla pseudocientífica, imposible de comprobar empíricamente y teleológica. En realidad contiene un matiz místico, si no se interpreta metafóricamente, que la invalida científicamente; pero sin duda resulta atractiva y podría tener valor si se expresa como una relación dialéctica entre la naturaleza inerte y la vida que explicaría el equilibrio sostenido más allá de lo que parece razonable si se tienen en cuenta a ambos por separado.

Recientemente Lovelock ha profetizado una catastrofe ecológica por el daño que están sufriendo las partes más sensibles de Gaia que son claves, según su construcción teórica, para el mantenimiento del equilibrio necesario: las plataformas continentales, que con sus cálidas aguas permiten la proliferación de algas, y las selvas tropicales, ambas fundamentales para sostener respectivamente la temperatura del Planeta y la adecuada composición de la atmosfera. Como complemento necesario proclama la necesidad de recurrir a la energía nuclear –considera poco realista el recurso a las energías renobables– y el abandono de los combustibles fósiles, lo que ha producido escándalo en medios ecologistas que en otro tiempo lo tuvieron por un apostol.
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Un artículo interesante sobre la teoría se puede encontrar en la siguiente dirección:
http://www.espinoso.org/biblioteca/HipotesisGaia.htm
Para encontrar argumentos en contra, esta otra dirección:
http://biocab.org/Teoria_Gaia.html
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[*] Lovelock trabajó en el diseño de instrumentos para detectar vida en Marte que llevó la nave Viking; ideó un método para identificar los clorofluorocarbonados (CFCs) en la atmósfera, responsables de la destrucción del ozono; inventó el microondas.

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