15 jun. 2011

Jamás te olvidaré


         Que tres estados de la UE (más un cuarto en capilla, nosotros) estén intervenidos por el FMI era un panorama impensable ni para los más pesimistas respecto a la construcción europea, y pone de manifiesto que el proyecto que se alumbró en Roma y se ha ido elaborando trabajosamente a lo largo de décadas está a punto de colapsar. No parece capaz de superar el desafío de la crisis.

La fantasía neoliberal que se apoderó del mundo desde la década de los ochenta está acabando con el sueño europeo. Como los antiguos médicos que aplicaban sangrías a sus enfermos graves hundiéndolos en un estado de debilidad que acababa con sus vidas, así, los matasanos de las finanzas aplican a Grecia y los demás afectados un remedio del que no sobrevivirán. De la crisis financiera es mejor no hablar (por lo menos para mantener la calma en el discurso), pero la económica que ella parió, es una crisis de subconsumo, es decir, que la demanda es el punto flaco; los brutales recortes que se están aplicando tienen un efecto restrictivo y por tanto la profundizan, por muy mono que quede el déficit en los libros contables. Esto es tan sabido que empieza a ser muy aburrido repetirlo (os remito a las últimas precisiones que leí de Stiglitz en el Blog Salmón). El empecinamiento de Alemania, que apenas oculta el interés de sus bancos fuertemente implicados en la deuda griega, el seguidismo de Francia, y el “no es mi problema” de Inglaterra, están triturando la ilusión (si queda alguna) y la confianza de los ciudadanos en la UE, en sus capacidades y en sus intenciones e intereses.

He recordado ahora que desde hace muchos años la izquierda española, y europea, (no me refiero a la socialdemocracia: PSOE, SPD, etc.) mostraba reticencias en cada paso hacia la unión, manifestando su recelo porque, aseguraba, no se estaba construyendo una Europa según los sueños de los ciudadanos sino según los sueños del capitalismo y que eso sólo podía acabar en catástrofe. Cosechó las burlas y el desprecio de los socialistas (jaleados por la derecha), que se sentían los constructores de un nuevo mundo y sólo veían en tales grupúsculos sectarismo, resentimiento desde el fracaso e incapacidad de análisis. Hay que reconocer que, en medio de la duda, muchos acabamos comprando la moto. La realidad, siempre tan dura, nos ha reventado ahora en las narices.

Es muy posible, si los hechos siguen obedeciendo a la lógica implacable, que Grecia quiebre definitivamente, que le sigan alguno o algunos de los que están en cola, que el euro salte por los aires. Es posible que no; pero,  en todo caso, lo que fue un sueño europeo habrá encogido de tal modo que será irreconocible. Quizás nos conformemos con algunos girones en lo cultural y simbólico, pero nada que se parezca a los proyectos del último tercio del pasado siglo. En el nuevo mundo globalizado, mercantilizado y gestionado desde los centros financieros, Europa quizás no sea más que una utopía del pasado, una especie de Atlántida que sumergió el proceloso océano del capital.

A los que nos enamoramos de la idea nos queda sólo entonar un “jamás te olvidaré”, con ritmo de bolero si fuera posible. Alivia mucho.

7 comentarios:

Juliana Luisa dijo...

Los actuales líderes europeos no están, ni mucho menos, a la altura de los que crearon la Comunidad conómica Europea Y, posteriormente, la Unión Europea.

Máximo Pretoria dijo...

Sin duda falla el liderazgo, pero también se aprecia una opinión pública mucho más nacionalista y xenófoba que hace 10 o 15 años, esperemos que sea solo algo temporal.

Mark de Zabaleta dijo...

Gran artículo....Se creó una nueva moneda, una política monetaria común (en la zona Euro)...y poco más. Seguimos con Deudas Públicas distintas (siempre atentos al diferencial con el Bund alemán), fiscalidades radicalmente distintas (Irlanda vs resto de la UE)...y el BCE preocupado por la inflación!

Saludos
Mark de Zabaleta

jaramos.g dijo...

Arcadio, una pregunta quizás simple: ¿qué significa exactamente que un país quiebre? ¿Puede llegar a perder su soberanía? Me viene dando vueltas esa cuestión, a propósito de la situación griega, que parece agonizante. Gracias por tu excelente artículo. Salud(os).

Arcadio R. C. dijo...

Juliana Luisa, Máximo y Mark, ni que decir tiene que comparto vuestras opiniones. Gracias por vuestra participación.

Arcadio R. C. dijo...

Jaramos. Históricamente las consecuencias han sido variadas. Nuestro Felipe II declaró cuatro veces la bancarrota del Estado y sólo significó la ruina de los banqueros y tener que pagar después de cada una intereses astronómicos por nuevos préstamos, pero la monarquía hispánica era demasiado poderosa para que tuviera otras consecuencias. En el XIX cuando el gobierno revolucionario de Benito Juárez suspendió el pago de la deuda en Méjico, los acreedores, Francia, España e Inglaterra invadieron el país, lo que fue el comienzo de la imposición del régimen imperial de Maximiliano I. La deuda fue también la excusa para que Inglaterra y Francia invadieran Egipto y se formara allí un protectorado británico. Hay muchos más casos, pero ya ves que todo depende de las circunstancias del momento.

jaramos.g dijo...

Mucas gracias, amigo. De tus palabras deduzco que no hay una normativa legal en la Unión Europea que prevea estos casos.