22 feb. 2015

Algo se mueve


No fui yo quien manejó el spray para esta pintada. Más bien estoy entre los que alardean de preferir realidades, aunque, pensándolo bien, no estoy seguro de no engañarme a mí mismo, como en tantas ocasiones.


Por cierto, sospecho, como una buena parte de psicólogos, sociólogos, neurólogos…, que la lógica y la emoción no las utilizamos en este orden para la mayoría de nuestras decisiones, como presumimos, sino más bien a la inversa: las emociones nos impulsan y después echamos mano de la lógica para justificar la decisión tomada, dotándola de un barniz de racionalidad ante los demás y ante nosotros. Si eso es así, la frase de la pintada sorprende sólo porque es sincera, cosa realmente chocante en nuestro discurso interno habitual, un torrente de justificaciones, argumentos por los pelos y halagos calmantes para una conciencia siempre inquieta.

La sorpresa ante el éxito espectacular de Podemos y la nada de su oferta se entiende perfectamente leyendo un par de veces la pintada. En una situación como esta ¿quién no vendería su alma al diablo por una promesa, harto ya de la realidad? Los vendedores de humo han encontrado el mercado en sazón, y estos descamisados de la coleta cayeron en gracia, da igual por qué.

Entre los que no han entrado en el juego los hay pesimistas: si ganan nos iremos con ellos al carajo; si pierden habrán dejado un solar en la izquierda. U optimistas: era un revulsivo necesario para remover conciencias,  levantar traseros demasiado bien acomodados y aliviar artrosis políticas.

Como cada vez tengo menos cosas claras, voy de los unos a los otros en un vaivén bipolar sin lograr asentarme en una o en otra alternativas; pero, en todo caso, siempre podré hacer mía la famosa frase/consuelo de Galileo: e pur si muove.

No es poco.

1 comentario:

Mark de Zabaleta dijo...

A veces basta con vender ilusiones...


Saludos