22 feb. 2016

Brexit

Tengo medianamente claro cuáles serían los beneficios del Brexit en el supuesto de que en junio los británicos se decantaran por esa opción. Obviamente desaparecería la piedra en el zapato que padece la Unión desde la entrada del Reino Unido en 1973. Las peculiaridades que disfrutan algunos estados miembros podrían desaparecer y la igualdad podría volver a ser norma. El objetivo declarado en los tratados de progresar en la unión política, no sólo en el comercio, podría por fin ser atendido sin el freno, sin la declarada oposición de un miembro tan importante, y los corifeos que se manifiestan a su sombra. Suponiendo que el daño causado por los británicos no haya sido definitivo puede que en un tiempo breve se pudiera dar un salto adelante de verdadera importancia.


El origen de la Unión Europea está, como todos sabemos, en el tratado de Roma de 1957 firmado entre Francia, Alemania, Italia y los tres países del extinto Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo). El Reino Unido se autoexcluyó por las especiales relaciones que mantenía con la Commonwealth y porque se negaba a perder soberanía en un proceso de integración política como el que se proponía en los tratados. Incluso rechazaba la unión aduanera (el mercado común era aún una utopía) en que estaban empeñados por entonces los seis ya que el Reino Unido no estaba dispuesto a ir más allá de  una zona de libre cambio. De hecho se apresuró a firmar un tratado de esas características (EFTA) con Irlanda, Dinamarca, Suecia, Austria, Portugal y Suiza que rivalizó con la CEE. El fracaso de la EFTA le hizo volverse hacia la CEE y solicitar el ingreso. Durante los años sesenta De Gaulle bloqueó una y otra vez el ingreso, no porque el general estuviera por la unión política, que no lo estaba, sino por celos, por rencores fraguados durante la guerra y porque veía en Inglaterra un aliado más fiel de EE.UU. que de Europa. Por fin el acuerdo se produjo y la entrada se firmó en 1973. Pero no fueron felices y comieron perdices, como se esperaba, porque en 1979 las elecciones dieron el triunfo al ultranacionalismo conservador de M. Thatcher. Desde entonces Inglaterra ha trabajado exclusivamente en pro de sus intereses, ignorando, o más bien actuando positivamente en contra de los objetivos declarados de la Unión. Y cuando no ha conseguido frenar los avances siempre ha logrado cláusulas de excepción o exclusión para ella (Schengen, Euro, política fiscal…). El chantaje de lo que se ha dado en llamar Brexit es por unas minucias, pero tiene un gran valor simbólico porque muestra hasta qué punto de deterioro ha llegado la voluntad británica de permanecer con lealtad en la Unión.

Lo mismo que veo claras las ventajas de la separación, no acabo de ver las desgracias que nos acecharían si se cumpliera la amenaza. De hecho, como se ha dicho, no están ya ni en Schengen ni en el Euro, que son dos cuestiones fundamentales. Las relaciones comerciales podrían verse afectadas pero sólo temporalmente, o quizás ni eso, porque tanto el Reino Unido como la UE se apresurarían a firmar algún tipo de acuerdo preferencial, que conserve lo fundamental de las relaciones actuales, por la cuenta que les trae. Pero qué alivio tenerlos fuera de las instituciones sin presencia, ni voz, ni voto. Sólo queda la cosa sentimental, pero habrá que decirles, dando la vuelta al título de aquel film argentino (No sos vos, soy yo): no somos nosotros, sos vos.

4 comentarios:

Mark de Zabaleta dijo...

Excelente artículo...

V(B)iajero Insatisfecho dijo...

Muy interesante, y lo he leído porque esperaba que dijeras lo que has dicho. Esperaba que te apuntaras a mis teorías. Mejor dicho me daba la sensación que yo me apuntaría a las tuyas.
Tienes 'más razón que un santo', como dicen en mi terruño.

Anónimo dijo...

Mi impresión es que la UE está atravesando una situación tan crítica (crisis económica, refugiados, Grecia, Ucrania...) que no se ha querido abrir un nuevo frente, aún a riesgo de salir debilitada. Aparentemente, Cameron ha salido "victorioso" de este envite, pero ya veremos qué pasa el 23-J. Espero que no se lleve una desagradable sorpresa.
Un abrazo.

efurom1 dijo...

El comentario anterior es mio. No sé por que ha salido "anónimo".