16 jun 2016

Volver a empezar

Como todo el mundo sabe el tiempo para los viejos corre de manera inclemente. Ayer mismo fui a una consulta médica en busca de alivio para la vagancia creciente de mis articulaciones y me encontré con que el médico, cincuentón de largo, había sido alumno mío en su adolescencia; salí con las rodillas en las mismas condiciones pero con un principio de depresión. Ítem más, no hemos tenido tiempo de cerrar la boca en la discusión sobre la necesidad de cambiar la ley electoral, cuando ya nadie recuerda que alguna vez se hablara de tal cosa. El argumento menor era que la habían hecho las Cortes franquistas de lo que se deducían toda clase de trampas alevosas; luego, mil y una invectivas contra la ley Dhont, las circunscripciones, las listas cerradas ¡qué se yo! Lo cierto es que todo el mundo, o casi, estaba en que era la responsable del blindaje del bipartidismo que, según parecía, era objeto de abominación universal. El caso es que las últimas elecciones han demostrado que sí se puede, con perdón, que bastaba con que la gente dejara de votar a los dos de siempre. ¡Tiene bemoles el asunto! ¡Si lo hubiéramos imaginado!

10 jun 2016

Asaltar los cielos

Leo por ahí, en alguien que alerta a Iglesias, que está bien asaltar los cielos pero que hay que mantener los pies sobre la tierra. Imposible, varias leyes no debatidas en ningún parlamento, o sea, de las de pata negra, convierten la acción en pura quimera. La física es así de puñetera, si eres de carne y hueso nada tienes que hacer por los cielos; si estás en los cielos nada puedes hacer por aquí, salvo sobresaltar a algún pastorcillo (difícil porque la legislación laboral hace tiempo que la tomó con el trabajo infantil) para que te levanten una capilla o algo así ¡Siempre el ladrillo!

4 jun 2016

Ciberjusticia

He tenido una pesadilla. Me enfrentaba a un juicio en el que de jurado estaba mi vecino del tercero. Era evidente que controlaba la situación y al resto de jurados, que eran anodinos y no parecían demasiado despiertos o interesados, algunos ni siquiera tenían cara, eran simples tocones de madera en una silla. A la hora de dictar sentencia se había convertido por arte de birlibirloque en el magistrado presidente. Allí estaba con la misma sonrisa prepotente y las mismas ganas de fastidiarme. Me desperté sobresaltado. Kafka tenía sueños parecidos.

2 jun 2016

El cardenal que regresó del pasado

Cañizares dixit: "esto [la familia, la vida] es lo que destruye la ideología más insidiosa y destructora de la humanidad de toda la historia, que es la ideología de género, que tratan de imponernos poderes mundiales (feminismo, ‘imperio gay’ que dice en otro lugar) más o menos solapadamente con legislaciones inicuas, que no hay que obedecer"

De quien se ha educado en la creencia de que unos textos escritos hace entre dos mil setecientos y dos mil años constituyen la guía básica e irrefutable para la humanidad en su comportamiento moral y organización social, no puede decirse que esté al loro sobre los caminos de la sociedad moderna y, mucho menos, esperar que los acepte alegremente. Todo ello sin entrar a considerar el bosque de contradicciones que tales textos presentan (múltiples autores movidos por intereses diversos y condicionados por circunstancias variadísimas surgidas a lo largo de casi un milenio), y su imposible traslado a la mentalidad contemporánea, cuadratura del círculo en la que se empeñan los mil y un credos de esa raíz que pululan por el mundo. El señor Cañizares, Arzobispo de Valencia y cardenal, se encuentra en esa tesitura.

26 may 2016

Generaciones

Antes los partidos solían tener secciones juveniles: Juventudes Socialistas, J. Comunistas, Nuevas Generaciones… Eran útiles para templar sólidos dirigentes, hacer tareas poco estimulantes (pegar carteles) y tironear del partido siempre hacia sus esencias porque, en realidad, eran los únicos que lo tenían clarísimo. Ahora los jóvenes simplemente se han ido a otros partidos en los que abundan los de su quinta: Podemos, Ciudadanos… No estaría mal que estos ahora organizaran unas ‘senectudes’ (si se decidieran sugiero como muñidor en la de Podemos a J. Anguita), ya que de vez en cuando les gusta mostrar algún pureta en los mítines y porque siempre viene bien un puntito de nostalgia y niebla en los ojos ante tanta ‘mirada clara y lejos’(1). A las generaciones nuevas, seguramente porque les cuesta abandonar la casa paterna, no les mola nada compartir con sus progenitores la casa partidaria. Las encuestas son transparentes, el divorcio político entre generaciones parece incuestionable.