26 may. 2016

Generaciones

Antes los partidos solían tener secciones juveniles: Juventudes Socialistas, J. Comunistas, Nuevas Generaciones… Eran útiles para templar sólidos dirigentes, hacer tareas poco estimulantes (pegar carteles) y tironear del partido siempre hacia sus esencias porque, en realidad, eran los únicos que lo tenían clarísimo. Ahora los jóvenes simplemente se han ido a otros partidos en los que abundan los de su quinta: Podemos, Ciudadanos… No estaría mal que estos ahora organizaran unas ‘senectudes’ (si se decidieran sugiero como muñidor en la de Podemos a J. Anguita), ya que de vez en cuando les gusta mostrar algún pureta en los mítines y porque siempre viene bien un puntito de nostalgia y niebla en los ojos ante tanta ‘mirada clara y lejos’(1). A las generaciones nuevas, seguramente porque les cuesta abandonar la casa paterna, no les mola nada compartir con sus progenitores la casa partidaria. Las encuestas son transparentes, el divorcio político entre generaciones parece incuestionable.


En la literatura el uso de las generaciones es frecuente: generación del 98, del 27, de la postguerra…, aunque no a todos guste. Es de justicia admitir que desde ellas se explican mejor ciertas semejanzas o diferencias entre escritores, determinadas características comunes. Ortega y Gasset, intelectual orgánico de la burguesía española siglo veinte, si nos ponemos gramscianos, propuso el sistema para explicar la historia, desde luego sin demasiado éxito. Aunque no soy nada orteguiano, he de reconocer que el invento me tienta para entender la coyuntura política actual.

Recientes encuestas sobre tendencias políticas e intenciones de voto por sectores de población muestran una clara polarización respecto a la edad, más que en ningún otro momento de la historia reciente, creo yo: los partidos emergentes se alimentan básicamente de jóvenes mientras que PP y PSOE se convierten en refugio de los ya muy veteranos protagonistas de la Transición. El mantenimiento más airoso del PP frente al PSOE se debe, pienso, a que mantiene mejor el componente de clase y abierto el hogar/refugio del franquismo sociológico que la Transición sólo difuminó y que la crisis ha revitalizado, como a las derechas autoritarias en toda Europa. Paradójicamente los que no creen en la lucha de clases son los que mejor han sabido mantenerse en sus posiciones sin desbandadas, desmovilizaciones ni flaquezas de conciencia.

El PSOE ha devenido un partido meramente progresista a quien se acusa de haberse dejado girones del socialismo en el ejercicio del poder (¡como si le fuera posible a la izquierda pasar por él y conservar el tipo!) e incluso el perfil socialdemócrata. Ya no le apetece presentarse como un partido de clase, lo que no significa otra cosa que haber movido sus caladeros hacia las clases medias. En su descargo habría que apuntar que la clase obrera, en la que nació, se desclasó por efecto de la desindustrialización, que los nuevos trabajadores del terciario miran con ternura filial a las clases medias, entre otras razones porque en su trabajo la promoción es posible, y que la crisis, por último, lanzó al paro y a la marginación a otros muchos. Pero las clases medias también han sido duramente golpeadas por la crisis. Sus vástagos se debaten entre el subempleo, la frustración y el paro. Indignados se revuelven contra lo establecido, uno de cuyos pivotes es el PSOE, al que se puede acusar tanto de no tener un proyecto creíble de futuro como de haber traicionado sus propios principios.

La masa de los jóvenes airados ha encontrado refugio en Podemos, un partido de laboratorio promovido por universitarios comunistas que han tenido la habilidad de presentarse rehuyendo términos y eslóganes añejos, sustituyendo izquierda y derecha por un arriba y abajo, que de puro viejo parece nuevo, para hacer creíble la idea de un partido ultrademocrático y transversal, sin aquello tan rancio de la ‘lucha de clases’. El staff del partido es comunista, pero sus seguidores están lejos de esta ideología, son de tendencias muy diversas sobre las que planea un cierto elemento libertario. Les une el rechazo de los ‘logros’ de la generación de la Transición, a la que culpan de la situación crítica y, más difusamente al sistema, la UE, el Euro, etc. La actitud crítica de la izquierda comunista hacia estas instituciones ha favorecido la confluencia. Desde afuera, muchos puretas no ‘enamorados de la moda juvenil’, prevemos un inminente divorcio entre bases y cúpula por evidente incompatibilidad ideológica, sobre todo desde la absorción de IU, pero habrá que ver si la capacidad de una y los deseos de las otras por evitarlo acaban con éxito, que todo es posible.

Ciudadanos no comparte el ascenso fulgurante de Podemos, aunque también esté canalizando a jóvenes, liberales en este caso, que gustan de chaqueta y corbata pero que reniegan de la derecha tradicional que huele a franquismo. Es también una oferta de la nueva generación.

Puede que esté confundiendo causas con efectos, pero intuyo que el impacto generacional es muy fuerte, y el deseo de relevar a los veteranos que copan las posiciones de poder, evidente. Algo debe tener que ver esto con generaciones.

Quién me iba a decir a mí que acabaría haciendo juegos malabares en este patético intento por casar a Ortega con Marx. Y es que estoy harto de tirar cosas que a primera vista parecían inservibles.

Vivir para ver.
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(1)  La mirada clara, lejos era el primer verso de Montañas nevadas, himno del Frente de Juventudes, sección juvenil de Falange Española.

3 comentarios:

Mark de Zabaleta dijo...

Muy agudo...

jajugon dijo...

Interesante. Comparto buena parte del análisis. Me atrevo a añadir que en sentido laxo, "generaciones" surgen a cada instante. Lo que las consolida y les otorga una identidad común son los acontecimientos históricos significativos. Las dos generaciones en pugna que aquí describes tienen su propio hito histórico que las ha definido: la transición y la crisis. Así se puede ver cómo quienes se han visto más interpelados por uno u otro hito se identifican más con una u otra "generación" al margen de la edad concreta que tengan (aunque evidentemente, correlaciona mucho la fecha de nacimiento con cada acontecimiento).

Saludos.

Arcadio R. C. dijo...

Tu comentario es una interesante y muy oportuna precisión. Muchas gracias.