16 ene. 2013

Anti natura

Me aburre la constante apelación a lo natural, la facilidad con que se tilda algo de anti natural. Por supuesto, se trata de demonizar actitudes, logros, avances, derechos… en fin, cualquier cosa que se aparte de los intereses vitales, económicos o ideológicos de quienes formulan la descalificación. Estos días, a propósito de la multitudinaria manifestación francesa contra el derecho a adoptar de las parejas homosexuales, ha vuelto a usarse la expresión hasta el hastío.
No tengo nada contra la familia, me crié en una de lo más convencional y yo creé, a mi vez, otra, de la que me siento orgulloso y en la que me encuentro feliz. Pero sería un mentecato si no reconociera que es (la familia) una construcción histórica, que su forma presente (el modelo al uso, cada vez menos común) es producto de los intereses y los ideales de unas clases, las burguesías, que alcanzaron paulatinamente su hegemonía social hace no demasiado tiempo. Los que defienden el modelo a ultranza lo identifican con lo natural, ignorando la historia, la antropología y todas las ciencias que tratan del hombre y su organización social. Lo que se oponga al modelo es anti natura y punto.
Un poner. El pater familias romano contaba dentro de su familia, no solo con la esposa y sus hijos más las esposas e hijos de estos sino también con los esclavos, incluso otros individuos vinculados al clan por lazos de fidelidad o dependencia, libertos, etc. Su poder absoluto incluía el derecho a disponer de la vida de sus hijos. Era lo natural; pero semejante familia (precedente de la nuestra, por otra parte) nos parecería hoy una perversión.
En realidad, el progreso, aquello que nos permite ser lo que somos hoy, no ha sido más que una lucha a brazo partido contra la naturaleza. De no haberlo hecho así hoy nuestras familias, nuestros modos y nuestro ambiente sería justamente el de los simios. Tampoco tengo nada contra gorilas, chimpancés, orangutanes y demás familia, pero prefiero una vida menos natural.
La fobia contra el progreso (quizás en psiquiatría tenga una denominación específica) no se limita a la organización social: los avances científicos suelen ser con frecuencia diana preferida en esta permanente campaña pro natura. Los que afectan a la reproducción humana están en el ojo del huracán; pero, dejando la cuestión social, se tilda, por ejemplo, de antinatural el uso de la energía nuclear, olvidando que la vida es posible en nuestro planeta gracias a que se encuentra a la distancia justa de un gigantesco horno nuclear que aporta todo lo necesario para su generación y mantenimiento. El asunto no deja de ser irónico. Quizás la cuestión no sea si usarla o no, sino como poder manejarla con el mejor control.
Otra. Ninguna (no me equivoco en la elección del pronombre), ninguna de las especies vegetales o animales, con las que la agricultura y la ganadería atienden a nuestras necesidades básicas, son naturales. Todas son el resultado de una secular o milenaria manipulación genética por vía de la selección (no natural) en función de nuestros intereses. Sin embargo, los transgénicos, producto de la introducción de la ciencia y la tecnología modernas en el proceso, vital para mantener un nivel de bienestar adecuado para una población siete veces milmillonaria, está siendo rechazado desde muchos ambientes “progres”. Hurgando un poco se ve en seguida que el rechazo es en realidad contra las multinacionales que están controlando cada vez más este sector. No se dan cuenta de que lo que hay que combatir es el capitalismo, pero no unas técnicas que constituyen un avance increíble. Con su actitud alejan a los poderes públicos, tan sensibles al populismo como proclives a la demagogia, y contribuyen a lo que tratan de evitar: el control por parte del capital de una de las claves del futuro.  ¿Eso sí es natural?
Tanto anatema anti natura, tanta defensa a ultranza de pachamama me produce dolor de cabeza ¿Será natural que recurra a la aspirina?

cabra antinatura

7 comentarios:

Mark de Zabaleta dijo...

Una gran reflexión. No das puntada sin hilo...

Saludos
Mark de Zabaleta

Lorenzo Garrido dijo...

Yo no estoy en contra del progreso en general, sino de un tipo de progreso que consiste en destruir el futuro de la humanidad, porque eso es lo que estamos haciendo ahora, con la excusa, eso sí, de que progresamos. Tampoco estoy de acuerdo con eso de que nuestro progreso sea por haber actuado contra natura, de lo contrario ahora seríamos como los simios. Se podía haber progresado respetando a la naturaleza, era material y tecnológicamente posible. Si el hombre no lo ha hecho así ha sido por pereza, comodidad, egoísmo y conciencia depredadora. Eso es todo. Y es cierto lo que dices de que el sol es como una gran central nuclear. ¿Te parecería bien que trajéramos el sol a las puertas de tu casa? A ver qué iba a quedar de ti y de tu casa. Y luego vas y me cuentas eso de que la energía nuclear es 'natural'. Saludos.

Lorenzo Garrido dijo...

También quería comentar sobre el tema de los transgénicos, que pareces defender. Dices que los progres van en contra de ellos porque es un negocio de las multinacionales, y que lo que hay que ir, según tú, es en contra del capitalismo, no de las multinacionales. ¿Acaso no son lo mismo? ¿No son las multinacionales la pura expresión del capitalismo más salvaje y feroz que pueda concebirse? Desligar multinacionales del capitalismo es una burrada, porque son uno y lo mismo. A los hechos me remito. Por otro lado, dices que los transgénicos darían de comer a la población, siete mil millones de habitantes. ¿De verdad lo crees así? Precisamente, los transgénicos están ligados con la cultura intensiva, la misma que está volviendo la tierra árida y estéril por todas partes, la misma que está agotando ríos y pozos de agua. Por culpa del sistema del despilfarro, millones de personas se están muriendo literalmente de hambre. ¿No te parece que la solución sería respetar la tierra y sus ciclos naturales, en lugar de forzarla y destruirla? Pero sigamos, ya conocemos el final, y no es muy agradable. ¿Por qué en lugar de aumentar la población, la disminuimos de forma natural, de modo que de aquí a un siglo no seamos nueve mil millones, sino cinco mil, y así el planeta no tendría que soportar nuestra carga excesiva y podría respirar un poco? En fin, la solución no está en el más, siempre más, sino en el menos, cada vez menos.

Arcadio R. C. dijo...

Amigo Lorenzo: es obvio que disentimos en algunas cuestiones, aunque no en tantas como tu parece que crees.
Que la naturaleza del hombre no es angélica es algo que podemos compartir. Básicamente aspira a subsistir como individuo y como especie, lo que ocurre es que cuenta con instrumentos intelectuales que le permiten modificar el ambiente en su provecho. Eso ha hecho desde que comenzó su historia. Las demás especies no tienen historia porque carecen de esa potencialidad. Hoy, conscientes del daño que causamos, podemos exigir, y yo me apunto, que lo hagamos con la mayor cautela, aunque sea a costa de frenar drásticamente el crecimiento económico.
Respecto a la energía atómica me he limitado a decir que es natural (Curie la descubrió, no la inventó) y que abogo por su uso responsable. Eso implica investigación y planificación, no sólo estudios de márquetin, como ocurre si se deja sólo en manos del capital. No he tocado, porque no era el lugar, el uso de las demás fuentes energéticas y toda la inmensa problemática anexa.
Con los transgénicos se ha producido un equívoco. Pensé en principio que me habría expresado mal, pero no, es que tú lo entendiste incorrectamente. Lo que he dicho es que es un avance científico/tecnológico enorme y que por combatir a las multinacionales no se debe enterrar un logro de esa envergadura, que lo que hay que hacer es combatir el capitalismo que hace posible el control de las multinacionales.
Lo anterior no oculta que yo no rechazo la energía nuclear ni los transgénicos apriorísticamente; que me parecen avances en los que merece la pena perseverar.
Lamento que mi artículo te haya producido tanto enfado como para retirarte de la lista de seguidores. Reconozco que el tono irónico o sarcástico que utilicé puede molestar, pero también debo decir que forma parte de mi carácter y mi estilo.
Un cordial saludo.

Lorenzo Garrido dijo...

Bien, cada uno es libre de pensar lo que quiera, con eso no me meto. Otra cosa es que esté de acuerdo con él. Te había interpretado bien al principio, y tu último comentario lo confirma. Estamos básicamente en desacuerdo, en contra de lo que dices al principio: para mí, los transgénicos no son ni un avance ni un logro, sino todo lo contrario (a los hechos, lo digo una vez más, me remito). Y tampoco estoy a favor de la energía nuclear, entre otras cosas porque no la necesitamos. Podríamos abastecer la energía que precisamos para hacer funcionar nuestra sociedad con la fuerza del viento y la energía del sol, que no entrañan ningún riesgo para la vida. Lo mínimo que se puede decir de las centrales nucleares es que nos complican inútil y estúpidamente la vida. Sí, te he borrado de mi lista porque representas el espíritu antropecéntrico (el hombre, el centro de todas las cosas, con su mirada de soberbia), esa visión que yo siempre he aborrecido y combatido. Lo siento, pero considero tu ideología incompatible con la mía. Así que, discretamente, me alejo de tu sitio. Que te vaya bien y ojalá recapacites, porque creo que te equivocaste de bando. Saludos.

Arcadio R. C. dijo...

Unas puntualizaciones más:
1. No te pedía explicaciones por haberme borrado de tu lista, cosa que ignoraba, sino que trataba de disculparme por haberte causado un enfado que te hubiera hecho marchar de la mía.
2. Siento profundo respeto y comparto mucho con grupos conservacionistas y ecologistas (soy simpatizante activo de EQUO), pero mantengo mis opiniones discrepantes.
3. Supongo que tendré un “bando” como dices, pero, en ese caso, el mío es más amplio que el tuyo, ya que en él cabías perfectamente, mientras que tú te has autoexcluido de él y a mí me exiges propósito de la enmienda para considerarme del tuyo.
4. Llevo 71 años recapacitando (casi no hice otra cosa en mi vida) y estoy seguro de haberme equivocado en muchas cosas, pero no en lo del “bando”. En todo caso ya es tarde. Quizás a ti te dé más tiempo.
5. Sólo espero que los “bandos” no deriven en bandas.
Saludos cordiales.

Lorenzo Garrido dijo...

Cierto, me he auto-excluido, con conocimiento de causa, del mismo modo que procuro auto-excluirme, aunque no siempre lo consiga, de la sociedad de consumo en la que vivimos inmersos, queramos o no. A ti no te exijo nada, yo no soy quién, sino que digo, y lo repito, que yo no puedo simpatizar con los antropocentristas. Considéralo mi manía, o fallo, como prefieras. No puedo obligar a nadie a que no sea antropocentrista, pero nadie me puede obligar a mí a que yo acepte o simpatice con un antropocentrista. No sé si me explico.
El término bando lo he usado para hacerme entender más fácilmente, del mismo modo que hubiera podido decir ideología, creencia, opinión, tendencia, etc. Pero si te ha sentado mal lo de bando, lo retiro inmediatamente. Lo dicho, saludos.