La mente, la conciencia, o ambas cosas, que seguramente son
lo mismo, son vulnerables y maleables en extremo por efecto del entorno. Ortega
en su etapa perspectivista incluyó a
las ‘circunstancias’ en la esencia del yo («Yo
soy yo y mi circunstancia» en Meditaciones
del Quijote). Una de las circunstancias siempre presentes en el hombre
moderno desde hace no pocos siglos es vivir en espacios limitados por las
fronteras artificiales que crean los Estados. A un lado y otro de la raya
fronteriza la vida toma rumbos distintos, marcada por intereses divergentes,
leyes discordes, hábitos, lenguas, monedas... dispares hasta hacer ajenos a
los que antes de su trazado eran próximos y, como tales, cooperaban y se
entendían.
14 abr 2015
6 abr 2015
Capitalismo y democracia
Escribía en el post anterior sobre democracia y capitalismo,
estableciendo una vinculación entre ambos que, si no es mecánica, de causa y
efecto, hay demasiados casos en contra (fascismos), sí que es algo más que
histórica. Además proponía ejemplos de su presencia en otros sistemas, si bien
en esos casos se percibe la inevitable presencia de clases medias mercantiles
que por razones varias, que sería prolijo señalar ahora, habían proliferado y
prosperado ¿No merecerían tales situaciones la consideración de protocapitalistas?.
1 abr 2015
Montesquieu vive
Existen mil y un
sistemas de participación política de la ciudadanía en la cosa pública, casi tantos
como instituciones o Estados. Todos se han escogido porque se consideraron los
mejores para aquella situación. Otra cosa es quién o quiénes hayan sido los evaluadores.
Pero es obvio que un sistema, del que se ha comprobado su eficiencia en
determinado ambiente (socio-económico-cultural) no es trasplantable, sin más, a
otro: después de lo visto en los últimos años muchos rezan porque Marruecos no se vea forzado a experimentar con la primavera y conserve su régimen otoñal de despotismo
(¿ilustrado?) teocrático moderado con ribetes democráticos. Sé que esto suena a
Montesquieu, que le vamos a hacer, pero si esperáis un poco os va a sonar más.
21 mar 2015
¿Qué hacer?
En la acción política se puede optar por la gestión o por la
revolución. Como es natural, los habrá convencidos de una alternativa o de la
otra, también quien prefiera, sin poner patas arriba todo el tinglado, aplicar
reformas que hagan más habitable el sistema. Se supone que la izquierda, cuanto
más nítida, más claramente se situará en la segunda opción. La derecha se sitúa
en la primera. El éxito de la socialdemocracia consistió en aceptar el sistema
pero reformándolo desde dentro. Conforme los partidos socialistas iban
descubriendo y aplicando estos nuevos objetivos, dejaban a su izquierda grupos
radicales fieles a las metas revolucionarias, los comunistas. Pero con el
tiempo estos también evolucionaron ante la constatación objetiva del
alejamiento de las posibilidades revolucionarias. El eurocomunismo nacido en
Italia y asumido calurosamente en España por el PCE fue, más que una nueva
teoría política, un certificado de conversión al reformismo. Por primera vez
los comunistas optaban por la gestión y las reformas con la esperanza de
desembocar algún día en el paisaje que antes se proponía construir la
revolución de una tacada. No hay que decir que la dialéctica democrática y el bienestar
que generan las reformas hacen imposible ver algún día ese paisaje, que, por
otra parte, para entonces ha dejado de ser atractivo para la mayoría.
14 mar 2015
Malos tiempos para la épica
El triunfo incontestable del individuo es una conquista de la modernidad. Desde el Renacimiento ha ido ganando espacio hasta alcanzar hoy cotas nunca logradas en otros momentos… y subiendo. Una mirada hacia atrás que contemple la vida gregaria que anulaba la individualidad en la tribu, la gens, el gremio, la iglesia, el estamento, la casta, o la clase nos revela un panorama deplorable según nuestros parámetros actuales. Hoy es el reino del individuo, del “yo hago lo que me da la gana”, “a mí nadie me dice lo que tengo que hacer o qué creer”. Recelamos de las iglesias, de los partidos, de los sindicatos o sociedades gremiales; damos por superado el concepto de clase, y sus connotaciones solidarias y cooperativas, mientras crece el de “emprendedor” como héroe social moderno que se abre camino y consolida su posición en solitario. Quizás ningún otro elemento revela mejor el triunfo del liberalismo. Ha calado en la conciencia de las multitudes, y parece que está aquí para quedarse. Nada que oponer. Yo estoy en el mundo y los valores de mis contemporáneos son los míos. No podría ser de otro modo. Pero por aquello del espíritu de contradicción (otra manifestación del individualismo, pero que también puede ser la picajosa deriva de una personalidad fastidiosa, sin más) no puedo sino tratar de ver el envés de valor tan valorado… si es que lo merece.
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