13 nov. 2009

Machismo femenino

Cuando hablamos de machismo no siempre somos conscientes de que es una emanación de la organización patriarcal, que, a su vez, tiene su origen en el sexismo, ideología que sostiene la radical diferencia de sexos, diferentes capacidades y, por tanto, diferentes funciones para cada uno de ellos. Muchas personas que repudian el machismo, se muestran en cambio, quizás sin advertirlo, sexistas, con lo que anulan sus esfuerzos, bien intencionados, pero lastrados por ese otro prejuicio. Muchas mujeres son víctimas de este error, en otros momentos históricos y en el presente; incluso muchas formas de feminismo adolecen de un pensamiento y unas actitudes sexistas.

No comparto la idea de que el machismo sea una especie de perversión de la condición masculina, sino la de que es una ideología que sostiene la forma social que llamamos patriarcal, que es responsabilidad de la sociedad en su conjunto, no de hombres o mujeres por separado. Podemos concluir que sin combatir el sexismo nunca acabaremos con el machismo, todo lo más lo sustituiremos por otra forma de discriminación.

En la página de Amnistía Internacional de Cataluña he encontrado una recopilación de reflexiones sobre la mujer que recoge Anna Caballé en su Una breve historia de la misoginia (Ed. Lumen, Barcelona 2006). De ellas he seleccionado las que corresponden a las mujeres –las de los hombres son muchísimo más numerosas, claro está–, todas ellas cultas y distinguidas, unas escritoras, alguna política y hasta una reina. Una modesta muestra de hasta qué punto el sexismo y el machismo son prejuicios compartidos:



"Soy mujer y aborrezco a todas las que pretenden ser inteligentes, igualándose a los hombres, pues lo creo impropio de nuestro sexo."
María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV. 1804

"El juicio en la mujer es una cualidad tan rara como la sensibilidad en un hombre."
Carolina Coronado. Galería de poetisas españolas contemporáneas. La discusión, 1-5-1857

"La instrucción de la mujer debe estar reducida únicamente a
sentir, amar a su esposo y a sus hijos y a saber educar a sus hijas para que sean lo que ellas deben ser: buenas esposa y buenas madres. (...) Es una verdad innegable que la mujer recibe su segunda educación de su esposo. Una joven de dieciocho años no puede tener, al casarse, ideas fijas, ni aún formado su carácter, y muchas mujeres que se enlazan de treinta, lo tienen tan pueril como una niña de dieciséis."

María del Pilar Sinués. El ángel del hogar. 1859

"¡Ah!, no seré yo la que clame por la emancipación de la mujer; no seré yo quien apoye con mi pluma la independencia del sexo, por la que abogan algunas ilusas soñadoras sin fe y sin creencias. El matrimonio es el árbol sagrado que nos cobija; bendito sea su amoroso yugo, que nos da la dicha; bendita sea la autoridad marital, que protege y ampara nuestra débil naturaleza, nuestra inexperta juventud. El someterse al imperio del marido no degrada, no rebaja ni abate el orgullo ni las atribuciones de la mujer, antes es una gloria."
Faustina Sáez de Melgar. Deberes de la mujer: colección de artículos sobre la educación. 1866.

"Es indudable que todavía ninguna escritora, es posible que nunca ninguna escritora, llegue a la altura y profundidad, a la vez, de un gran escritor."
María Antonia Vidal. Prólogo de Cien años de poesíafemenina. 1943

"Las mujeres nunca descubren nada. Les falta, desde luego, el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar mejor o peor lo que los hombres han hecho."
Pilar Primo de Rivera. Primer Congreso Nacional del SEM. 1943

La intención de Anna Caballé al hacer esta recopilación no tiene por qué coincidir con la mía al escribir este post. De hecho no he leído su libro y de antemano le pido disculpas por si yo la hubiera utilizado para sostener una tesis que puede no compartir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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Arcadio R. C. dijo...

Gracias or tu generosa observación y por tu estímulo. Un saludo.