7 may. 2010

Más vale una vez rojo que ciento amarillo

Ya es hora de decir la verdad. No permaneceré callado ni un minuto más. Hace más de un año, en los comienzos de la crisis leí en un blog amigo un relato breve (cien palabras) que me pareció ingenioso y divertido, o inquietante, según el ánimo con que se lea. Decía así:

«Hace algún tiempo, cuando las cosas iban bien, entré en Internet aconsejado por un amigo para hacer algunas inversiones en bolsa. Empecé comprando algunos valores y un par de warrants, sea lo que sea eso. Pero luego me fui animando y, sin darme cuenta, le di a un botón que no era. De repente vi en los indicadores que caía la bolsa de Tokio. Intenté darle al ‘deshacer’, pero hice algo mal y cayó Wall Street. Intentando arreglarlo dejé sin fondos a algunos bancos. Cuando vi la que había liado, cerré el ordenador y disimulé
Jordi Cebrian: El culpable de la crisis (2008)

Cuando esta mañana me levanté y abrí el ordenador para leer la prensa me encontré con la siguiente noticia:
Las máquinas se apoderan de Wall Street y provocan el pánico en el mercado.

[…] Una de las hipótesis que se maneja para explicar cómo una serie de operaciones pudieron contaminar al conjunto del mercado es que los programas informáticos ejecutaron órdenes de venta en nanosegundos, en lo que se conoce como “high frequency trading”.

La CNBC llegó a asegurar que el origen de las operaciones erróneas estaba en una orden de Citigroup y que se había producido al teclear la tecla b (de billions, miles de millones) en lugar de la m (de millones) con las acciones de Procter […]

Ahora ya no tengo dudas. Todos los blogueros sabemos que lo nuestro no es afición sino un modo de blanquear la conciencia. El oscuro presentimiento, la pesada inquietud que desde aquel 2008 me ahogaba el alma, tenía un fundamento: las trazas de verosimilitud del relato de Jordi no emanaban de la maestría literaria del autor. También sé lo que hacer: anularé la consulta con el psicólogo y esta noche a una hora discreta, pero antes de la recogida de la basura, bajaré mi portátil al contenedor; después, portando una nota en el bolsillo con un nombre y una dirección web, iré a la comisaría más próxima. Antes soplón que complice.

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2 comentarios:

eclesiastes dijo...

la explicación del porque de la Cosa-crisis más creible que he oído hasta el momento.

los jodíos cacharricos estos, que los carga el diablo.

Arcadio R. C. dijo...

Como ayer al final me arrepentí de tirar el ordenador (me costó una pasta), puedo contestarte ahora y desearte salud.
Gracias.