18 dic. 2016

Rescates

Esta segunda legislatura Rajoy parece que se va a estrenar con otro sonado rescate, esta vez las autopistas. Justo aquellas ocho que diseñara Aznar y su equipo (Cascos en Fomento), las radiales que iban a servir a un super Madrid del siglo XXI, o XXII,  y a una España de anticipación que se retrasa a todas luces. Las empresas que se las quedaron ni se preocuparon de estudiar su viabilidad porque el gobierno les firmó que si la cosa no marchaba se las quedaba él. Y en esas estamos, la cosa no marchó y ahora nos las tragamos pagando el socavón financiero (¿5.000 millones?) que han generado. ¡Tres hurras a Rajoy el rescatador y a todos los que hicieron posible este pufo desde Aznar a Rajoy con sus respectivos ministros responsables de la cosa!




Hace tiempo que los que diseñan el fomento optaron por la carretera en la que debieron ver enormes posibilidades, a pesar de los miles de kilómetros enterrados en alquitrán y la contribución extra en miles de Tm al CO2 que satura la atmósfera terrestre; como contrapartida abandonaron a su suerte al ferrocarril. El AVE debió ser un accidente que se inició como un relumbrón más de la Expo 92 de Sevilla y que después se generalizó en una nueva versión del para todos café, perdiéndose en el camino cualquier criterio de rentabilidad, lo que anuncia otro bonito agujero para un futuro próximo. El transporte de pasajeros que no sea cercanías o el AVE se ha desplomado de tal manera que algunas ciudades de mediana importancia como Granada, a donde aún no llegó la alta velocidad, han quedado prácticamente sin conexión ferroviaria. Como eficientes planificadores no tenemos precio.

Para desplome monumental el transporte ferroviario de mercancías. En la actualidad solo conserva el 5% de la actividad, y cayendo, mientras que en la UE se alcanza una media del 19%, y creciendo. Hoy por hoy si el ferrocarril español abandonara esta actividad el impacto sobre la economía nacional sería nulo (lo cuenta Gerard Llobet en Nada es Gratis). Una privatización a medias y sin convicción que impide en la práctica una verdadera competencia y las injerencias de un regulador no independiente, el ministerio, con criterios políticos más que económicos, parecen acaparar las principales responsabilidades.

Las grandes obras públicas fallidas, los proyectos aberrantes y el sí pero no de las privatizaciones, como los casos que nos ocupan, responden a una derecha castiza que, pese a considerarse de los suyos, no se acaba de creer el liberalismo y que todavía piensa que puede controlar el mercado con acciones arbitrarias y torpes; y a un centro izquierda con cargo de conciencia porque no olvida su pasado anticapitalista y asediado por una izquierda radical emergente. Hay otras muchas lacras: la ceguera de muchos políticos para ver más allá de las próximas elecciones, el síndrome faraónico de tantos mandatarios, el personalismo, el partidismo, el localismo, sin olvidar la simple estupidez...

Sólo contemplando la idea de llevar el AVE a la última aldea si es capital de provincia y la incapacidad para reflotar las mercancías, se echa de menos un plan racional sobre transportes y comunicaciones que permita aprovechar al máximo las estructuras heredadas, respetar las demandas medioambientales del presente y las perspectivas de un futuro, no simplemente soñado sino todo lo racional y científicamente previsto que sea posible. Después tendríamos que dilucidar qué tareas no debe perder el Estado y cuales desempeñan mejor y más eficientemente las iniciativas privadas, sin andadores a costa del presupuesto y sometidas a las reglas del mercado libre: ni subsidios ni rescates y con las justas injerencias reguladoras, ni una más ni una menos..

Ver malo lo privado y bueno lo público o viceversa, considerar perversa la acción reguladora del Estado o al revés podrían ser tan sólo efectos de la distorsión que genera el sectarismo.  ¿Y si demandáramos políticos con amplitud de miras que sepan hallar la justa proporción de un elemento y otro? Seguro que los hay, y si no aparecerán: dice el mercado que la demanda crea la oferta. Pongámoslo a prueba.


1 comentario:

Mark de Zabaleta dijo...

Muy interesante...

Felices Fiestas !