17 nov. 2015

Guerra de religión

Quizás sea cierto lo que dicen responsables políticos y algunos progres a la violeta, esta vez de acuerdo, sobre que la religión no es el móvil de los crímenes del yihadismo; pero, al menos, es la coartada, y hasta es lícito preguntarse si no está ahí para serlo. No hay acción humana que tenga una sola motivación. La complejidad de la conciencia y de la sociedad, su estructura y su evolución, lo impiden. Pero no quitemos importancia al protagonismo que los propios ejecutores de las fechorías dan a los gestos religiosos.


Las guerras de religión en Europa (Ss.XVI/XVII) pudieron tener profundas causas económicas, amén de políticas, hegemónicas, etc. pero fueron de religión por los detonantes, la morfología y muchas de sus consecuencias. También por las justificaciones que elaboraron los contendientes y, por supuesto, porque así las vieron los contemporáneos, que se sentían impelidos por un mandato divino y se apoyaban en pasajes más o menos ambiguos de las Escrituras.

La yihad, que muchos musulmanes entienden como lucha armada, y que incluye el terrorismo, es un mandato coránico. Tiene una incuestionable raíz religiosa por mucho que otros musulmanes lo contextualicen y resalten los mensajes de paz y amor, que abundan en el texto sagrado. Las dos actitudes son, desde un punto de vista religioso, lícitas porque las palabras están ahí y conviene no olvidar que en el islam el texto del Corán es exactamente la palabra de Dios (Corán significa recitación, que es lo que hacía Mahoma, recitar lo que recibía al dictado).

Hacer la guerra o emprender la represión más cruel entreverada de mensajes de amor y paz es una contradicción recurrente, no sólo en el islam. Así ocurrió con instituciones de la propia Iglesia (Inquisición), como con la política de monarcas que se tuvieron por el brazo armado del Altísimo en la expansión de la fe y la persecución de herejes e infieles, todo ello legitimado con los textos de las Escrituras y los argumentos de piadosos y sabios consejeros.

En el mundo de hoy los musulmanes del Oriente Medio han quedado en la periferia del sistema, el capitalismo global, después de la humillante experiencia colonial, lo que implica frustración, resentimiento, agitación y rebeldía. La religión les proporciona un sentimiento de fraternidad, así como la ideología que los impulsa y da cohesión, y hasta los protocolos de lucha que, en tiempos mejores, les permitieron dominar medio mundo. Cuentan además con ideólogos como el filósofo/teólogo, Sayyid Qutb, que inspiro a los Hermanos Musulmanes y su pensamiento es el cimiento ideológico de al-Qaeda. En su obra monumental A la sombra del Corán presenta una visión paranoica apocalíptica del mundo moderno en el que ve una conspiración para acabar con el islam por el procedimiento de separar Estado y religión. Provendría tal empeño de sucesivos errores del mundo antiguo, del judaísmo y el cristianismo al separar vida espiritual y material, que el islam cortó, pero que se habría reproducido en la modernidad con el desarrollo científico, tomado, según al-Qutb, del islam medieval, pero que se habría corrompido al separarse de Dios.

Por eso es la religión lo que aparece en primer plano. Por eso es una guerra de religión, o así lo ven ellos, aunque en el fondo latan otros problemas.

1 comentario:

Mark de Zabaleta dijo...

Muy bien enfocado...

Saludos